BREVIARIO
1.- La anhelada visita presidencial a esta capital que no se había conseguido en los 16 meses de la actual administración, salió bastante normalita. Ni anuncios espectaculares ni incidentes incómodos. Lo más fuera de guion, por llamarlo de alguna manera, fue la manifestación del SITSGE en las inmediaciones de la planta BMW que únicamente mereció un saludo de López Obrador a distancia. En tanto que la razón principal del periplo fue atender la invitación de la firma automotriz para confirmar su nueva inversión, y el único otro evento público fue una reunión del Presidente con su gente que opera los programas sociales, no podían esperarse sucesos de mayor relevancia para el estado.
Con todo, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona concluyó exultante la visita, pues por fin logró una entrevista privada con el titular del Ejecutivo Federal. Si bien no fue pública, es obvio que tampoco hubo petición de confidencialidad, y los trascendidos sobre el encuentro han corrido por cuenta del aparato de comunicación social del gobierno estatal. Dos destacan: uno, que RGC recibió luz verde para emprender nuevos procedimientos judiciales contra funcionarios del sexenio anterior (no sabemos si va incluido el exgobernador), y, dos, que tuvo oportunidad de hacer planteamientos ambiciosos en materia de infraestructura, como un segundo piso a la carretera 57, sin precisar extensión, y la reposición de presupuesto para la vía alterna.
De lo que no se ha filtrado nada desde círculos gubernamentales, es de que también se abordó el tema electoral, a niveles de compromisos concretos. Uno de ellos, según fuentes confiables, es que el gallardismo recibió la encomienda superior de atender tres o cuatro municipios del Estado de México, en todo lo que haga falta. Operadores y recursos, mínimo. Ya no hay duda, más allá de los desencuentros (“mafiosillos”) y no encuentros, los nuevos términos de la relación están definidos por un concepto básico y casi único: el pragmatismo. El temor de muchos potosinos, más que fundado, es que esta circunstancia Gallardo Cardona la interprete como una especie de patente de corso para seguir haciendo de las suyas.
2.- Vamos ahora a otro caso de esos que asemejan un rompecabezas con las piezas incompletas. Ya llegarán las que faltan, aunque algunas pueden tardar un buen tiempo. Se trata del llamado Terreno de la Ford, que según se anunció oficialmente a mediados del mes pasado se vendió con todas sus 280 hectáreas a una empresa siderúrgica norteamericana de nombre Steel Dynamics. Ya desde el primer momento un empresario del ramo nos expresó su extrañeza porque una factoría de esas características puede funcionar perfectamente en 30 o 40 hectáreas, conservando incluso reserva para un crecimiento futuro.
Siguiendo la pista, en consulta con personas serias que conocen los diversos temas involucrados, acumulamos algunos datos sustanciales: la empresa acerera en realidad se quedará con 70 hectáreas, la cuarta parte de la superficie total. Las 210 restantes ya fueron adjudicadas, o están en ese proceso, a dos importantes constructores potosinos de los ramos de infraestructura e inmobiliario. Uno se apellida Rangel y el otro Valle. Por instrucciones del Gobernador, toda la operación fue manejada muy sigilosamente por el secretario de Finanzas Jesús Salvador don Cartier González Martínez, quien lleva tiempo comiendo con manteca. ¿De qué se trata? De eso que los españoles llaman “un pelotazo” y aquí la gente lo identifica como “un pinche negociazo”. ¿Por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? Porque uno es el precio para promover inversiones y otro muy distinto para especular y desarrollar un nuevo parque industrial (privado) con unidades habitacionales incluidas. Y por supuesto que el salpicadero va a llegar a lo más alto.
3.- Grábese usted estos nombres que no tardan en hacerse muy populares en estas tierras: José Andrés Aceves Aceves (a) El Chiringas, y Alejandro Goñi Rojo, Goñi. El primero es el mejor charro mexicano del momento, campeón en las principales competencias nacionales durante los últimos ocho años, y el segundo es el campeón en otro tipo de suertes. El Chiringas formaba parte del equipo charro del rancho Las Cuatas, de Nayarit, y Goñi tiene su propia empresa que incluye venta y/o entrenamiento de caballos y cosas por el estilo. Ambos ya radican entre esta capital y Soledad; forman parte del o los equipos charros (hace tiempo se sabía de uno pero ahora me dicen que mínimo son dos, si no es que tres) propiedad de la familia Gallardo. Se identifican como “RG2”.
Por su relevancia en el llamado deporte nacional, ambos famosos charros cobran sueldos muy elevados. Yo estoy absolutamente seguro de que se los pagan de sus bolsillos los señores Gallardo, pues tenerlos en la nómina gubernamental -con alguna forma de disimulo- ya sería mucho tentar al diablo, con todo y pragmatismo extremo. ¿Ya se va entendiendo el emperramiento en el tema de una Arena propia (aunque inicialmente sea con cargo al erario)? A talonearle al Edomex para tener contento al mero mero y seguir en las andadas.
4.- El manantial de las ocurrencias es inagotable. Los automóviles deportivos tipo Mustang y Camaro no sirven para patrullas policiales, salvo en carreteras con muy buenos pavimentos, y ni ahí. Son vehículos diseñados y equipados para alcanzar altas velocidades sobre asfaltos o concretos sin baches y bien nivelados. Para que a gran velocidad no sean muy peligrosos, es fundamental que su centro de gravedad sea lo más bajo posible. Estos dos modelos tienen lo que se llama una altura libre desde el piso de entre 10 y 11 centímetros. Las camionetas SUVs, que son la mayoría utilizada actualmente como patrullas por la Guardia Nacional, tiene esa altura entre 17 y 22 centímetros, y las Pick Ups que también utilizan mucho los cuerpos de seguridad, ejercito incluido, presentan en promedio una altura libre de 28 centímetros.
Sin arreglos, un Mustang o un Camaro tendría que dejar de perseguir a cualquier otro vehículo que se pasara a un camino de terracería. ¿Hay solución? Sí, pero es un decir: para que esa clase de deportivos puedan ser utilizados en caminos no muy bien pavimentados o, peor aún, sin pávimentar, se les puede modificar la suspensión y hacerlos más altos. Solo que hay un precio que pagar: a mayor elevación del centro de gravedad menor estabilidad, y en pavimento bueno a alta velocidad y en una curva cerrada, a dar volteretas como bolita de lotería.
Además, aunque su labor en las carreteras federales vaya a ser de pura vigilancia y auxilio, en el no tan remoto caso de que se topen con gente armada y, peor aún, que los agreda, ¿qué van a hacer si logran detener a algunos malosos? En los asientos traseros no caben más que dos niños o un adulto no muy panzón. Si hay otro, solo que en la cajuela, pero en automático saldría libre por violación a sus derechos humanos. ¿Entonces no hay sedanes que sirvan de patrullas en carreteras? Sí, de varias marcas, pero diseñados exprofeso. Deportivos tipo Mustang a Camaro no hay en ningún estado de la República, que yo sepa. ¿Serán muy tontos allá o nosotros muy ocurrentes aquí?
5.- Últimamente me he vuelto a acordar de la deliciosa anécdota que protagonizó allá por los setentas el ingeniero Antonio Sandoval González, a la sazón tesorero del Sindicato Nacional de los Electricistas. Fue candidato a diputado federal por uno de los distritos del norte potosino, donde había comunidades que nunca habían sido visitadas por ningún aspirante a cargos de elección popular. Enterado de esta circunstancia, ordenó que cuando fuera a una de esas localidades alguien de su equipo se adelantara y llevara una charola de plata, en las que se grababa una leyenda alusiva a su condición de pionero y se expresaba la gratitud de los campesinos. La gente del ingeniero llegaba antes y entregaba el reconocimiento a las autoridades ejidales para que acto seguido la pusieran en mano del ilustre visitante. La historia no daría para mucho y no sería memorable si no fuera porque cuando recibía una de esas charolas que él mismo había mandado hacer, ¡lloraba de la emoción!
Me vino el recuerdo porque no sé a qué se deba que de repente me imagine a alguien con una lista de sus colaboradores bajo el encabezado de Semáforo Estatal de Rendimiento Gubernamental, armado de cuatro marcadores de texto. Por lo que haya sido, de la sesentena de evaluados en su personalísima opinión solamente uno mereció el rojo reprobatorio y otro el naranja de bajo rendimiento; el resto recibió casi a partes iguales el verde de “alto” y el amarillo de “medio”. Terminado el subrayado tan arbitrario como caprichoso, con la insuperable metodología de “por mis destos”, el protagonista de esta segunda narración tuvo momentos de júbilo indescriptible al grito de “¡Qué equipo tan chingón tengo!”.
6.- El fallo del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil y Administrativa, dictado el viernes pasado y que le es adverso a Xavier Nava Palacios en sus inacabables litigios con el Congreso del Estado (en realidad con el gallardismo en pleno) es solamente una estación más de un largo recorrido que estará concluyendo en año y medio o dos años. En una resolución previa, de diciembre, un juez de Distrito determinó que la inhabilitación por 18 años decretada por la legislatura local contra el exalcalde quedaba vigente pero no podía inscribirse en el registro del Sistema Nacional Anticorrupción por aquello de la presunción de inocencia todavía no derrotada. Lo que viene a decir ahora el Tribunal Colegiado es que sí puede ser inscrita. La solicitud para este trámite la tiene que formular el Congreso, pero no hay seguridad de que se la acepten porque el Sistema Estatal Anticorrupción está desvinculado del nacional.
Lo cierto es que una resolución de fondo, que dictamine si la inhabilitación de Nava subsiste hasta 2040 o no, está pendiente de ser emitida por el mismo Colegiado y, dependiendo del sentido que adquiera, puede ir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. De ahí el cálculo de expertos en el sentido de que el litigio verá su fin dentro de 18 a 24 meses.
7.- Extraño momento y lugar escogió el exgobernador Juan Manuel Carreras para reaparecer en público. El martes acudió a una comida de exmandatarios priistas con el impresentable Alejandro Alito Moreno, quien con Roberto Madrazo Pintado forma el dueto de los peores dirigentes nacionales que ha tenido el tricolor en toda su historia. Quién sabe si Carreras piense que acercándose a ese fogón puede conseguir una candidatura, a diputado federal, por ejemplo, que le signifique un fuero que nunca sobra. No me late, hay muchos agravios insatisfechos con la administración de Juan Manuel a quien, no sin razón, se culpa del chahuistle que nos cayó encima.
¡Hasta el próximo jueves.!
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