Burocracia
¿Cómo en una democracia, plural, compleja y conflictiva, se puede tener una administración pública efectiva para resolver problemas y necesidades de la sociedad? La solución tradicional es separar la gestión pública de la política; es una solución que fue implementada en todos los países y niveles de gobierno; lo que se busca es proteger a la burocracia de los intereses políticos, mediante el servicio civil y el otorgamiento de nombramientos laborales definitivos; sin embargo, esto tiene un alto costo para la sociedad, derivado del alto poder de discrecionalidad que acumula la burocracia.
El dilema que se presenta es como controlar a los burócratas que actúan al interior de la administración con un gran poder en las decisiones y acciones de gobierno; lo cual se manifiesta en la apropiación personal de los procesos administrativos; con ello controlan a los funcionarios designados por los actores de gobierno; los cuales también son una fuente para generar beneficios personales y de grupo; además influyen en la distribución de los programas gubernamentales y ponen obstáculos para la prestación de los servicios a la sociedad; lo cual es una constante en la mayoría de las dependencias de gobierno.
La burocracia de manera permanente solicita recursos presupuestales al ejecutivo, al congreso o al ayuntamiento y piensa que solo con su experiencia van a resolver problemas públicos, actúan con arrogancia e insensibilidad; pero no es así, solo define acciones que no están orientadas a resolver las necesidades de la sociedad; creen que el presupuesto basado en resultados es una “imposición” de quienes no conocen el ámbito estatal o municipal de gobierno. Gobernar requiere conocimiento técnico, pero también sensibilidad social para poner a la sociedad en el centro de las acciones gubernamentales.
Solucionar los problemas y necesidades de la sociedad solo atendiendo intereses personales y políticos de la burocracia genera riesgos de eficiencia y eficacia en el uso de los recursos públicos; pero también, soluciones diseñadas y operadas solo por la lógica burocrática genera problemas de eficacia y credibilidad social; no atender lo que realmente necesita la población es un gran pendiente de la alternancia política en México. En democracia hay que evitar que la administración pública se autogobierne, que opere bajo sus propios intereses, cerrada y sin rendir cuentas a la sociedad.
El burócrata racional y objetivo no existe, sino que es limitado todo el tiempo, sus decisiones y acciones están bajo la base que no tiene toda la información que se requiere para el diseño e implementación de políticas públicas racionales; sus acciones son experimentales, ignorando en todo momento su contexto, atendiendo solo sus intereses personales y de sus conocidos; siempre argumentan que sus fallas son porque intervino lo político; pero son personas que hacen política, que se reproducen a sí mismas, solo atiendo a su entorno inmediato y a lo que les beneficia para mantener sus privilegios.
La burocracia traiciona los principios democráticos, gobernar con una estructura organizacional jerárquica, procesos organizacionales obsoletos, alejada de las necesidades de la sociedad, es ineficaz e ineficiente; en una sociedad democrática hay pluralidad, transparencia y rendición de cuentas; entonces hay que pensar en una administración democrática, transparente, orientada a resolver problemas públicos y no solo a cumplir procesos y ejercer presupuesto de manera automática, sin evaluar sus resultados. Es necesario un cambio profundo de las estructuras y formar de operar de la administración pública.
La transformación de la administración pública debe incluir estructuras, procesos y comportamientos; el sustento básico es que está atendiendo bienes públicos, es decir que en la acción de gobierno no haya exclusión de nadie, ni preferencias por ninguna persona y/o grupo, que no es necesario cobrar cuotas por la prestación de un servicio; esto significa no más coyotaje en las citas del SAT, el cambio de placas, la enmiendas en el registro civil, que son fuente de ingresos no legales de la burocracia, con ello se está dañando los ingresos familiares y el futuro educativo y laboral de las juventudes.
En resumen, la democracia no solo requiere alternancia política, sino también una transformación profunda de los procesos administrativos de las organizaciones gubernamentales; en los que no predominen los interese políticos y prácticas de corrupción de la burocracia, manifestados en la venta de citas en el SAT, en el cambio de placas, aclaraciones en las actas de nacimientos y obtención de la credencial del INE. La democracia demanda no solo cambios en los actores gubernamentales, sino también en la administración pública. Próxima colaboración: 27/07/2022.



