Candidatura MORENA
El Consejo Nacional del Partido MORENA aprobó los lineamientos a seguir por quienes aspiran a la candidatura presidencial de dicho instituto político. El pasado domingo se llevó a cabo la sesión de ese órgano colegiado de dirección política partidista y los acuerdos principales son: la realización de una encuesta del partido y cuatro encuestas espejo que realizarán cuatro empresas que se decantarán de entre 8 propuestas que hagan los aspirantes. Quienes aspiran a la candidatura presidencial tendrán que renunciar a sus cargos públicos a más tardar el 16 de junio, y el 6 de septiembre se dará a conocer el resultado, con el compromiso de todos los participantes de respetarlo y preservar la unidad política.
Sin duda, la sucesión presidencial se acelera con la definición del partido MORENA porque la percepción social generalizada es que, quien gane la encuesta será la próxima o próximo titular del Poder Ejecutivo Federal. Aunque la oposición empieza a tratar de despertar de su letargo, con este adelanto de los tiempos morenistas, parece condenada a quedarse permanentemente a la zaga porque, además, insisten en hacer de la necesidad virtud. Por ejemplo, mientras los dirigentes de PRI, PAN y PRD maniobran para tratar de resolver la definición de su candidatura de coalición, los personeros de poderes fácticos, que mueven los hilos de ese “Frankenstein partidista”, permiten que personajes como el expresidente Fox salten a la palestra únicamente para terminar de caricaturizar la desesperación que los ahoga.
Así las cosas, aunque la oposición anuncie que iniciará su propio (como tortuoso) ejercicio de definición de candidatura presidencial en dos meses más, la atención social se concentrará en lo que ocurra dentro de MORENA porque allí, parafraseando a los antiguos romanos, “la suerte (del futuro por venir) está echada”. Además, ya desde antes de la sesión del Consejo Nacional Morenista, el clima político intra-partidista había subido de intensidad entre los equipos y seguidores de los aspirantes, de manera natural por la apertura del propio Presidente AMLO, y como suele suceder en la liturgia política nacional, cargada de señas de identidad que hay que leer entre líneas para vislumbrar el rumbo posible y probable de una sucesión en marcha ya desde hace rato.
Por lo pronto, vienen días intensos con la apertura del registro formal de los aspirantes desde el día 12 de junio, y del 19 de junio al 27 de agosto con los recorridos que harán por el país para convencer de sus proyectos, llevándose a cabo la encuesta del 28 de agosto al 3 de septiembre y, como se refirió antes, la publicación del resultado el 6 de septiembre. ¿Qué seguirá después del 6 de septiembre? En sentido lógico e histórico, abrevando en las lecciones de formas y contenidos de las sucesiones presidenciales precedentes, se avizora que ganará la unidad en MORENA porque, a diferencia de lo que decía en sus memorias un personaje de triste memoria del viejo régimen (léase Carlos Salinas), a propósito de cómo se definían entonces los ungimientos de candidatos a la Presidencia de la República, espetando fríamente que una de sus características era que… “el sistema no avisa(ba)”; ahora es distinta la situación y las reglas del juego en el partido en el poder están más que definidas y aceptadas porque lo exige un propósito mayor: la continuidad de la Cuarta Transformación.
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