Chantaje, un secreto a voces

Compartir:

“Tú eres puro, puro chantaje 

Puro, puro chantaje

Vas libre como el aire

No soy de ti ni de nadie”. 

Sahakira y Maluma.

Con la guardia baja la gente por estos tiempos, ellos en guardia, la delincuencia formal. La informal tiene sus propios medios de subsistencia que van a la par de la propia dinámica de su entorno inmediato. Pero los delincuentes formalizados (modus vivendi), tienen en la extorsión un delito de tipo continuado, como aquél que después de la consumación, continúa sucesivamente la violación jurídica desarrollada en aquella.

Cada vez es más usual el ciudadano empresario, -el tamaño es lo de menos, el motivo es que maneje efectivo y comercie-, que paga por “seguridad”. 

La extorsión se ha convertido en México en un deporte nacional, lo practican avezados y no tanto. Su complejidad y versatilidad lo hacen atractivo. Su metamorfosis en el tiempo y sobre todo con la interacción de actores legales e ilegales, ha permitido a extorsionadores su empoderamiento a las dinámicas del conflicto social y su adaptabilidad a nuevos entornos económicos emergentes. 

Sus formas de operación y de financiación delincuencial han influido claramente en su expansión, perfeccionamiento y evolución, tanto la presencial, como la virtual. 

La familia González se dedica a surtir en diversas colonias de la ciudad, productos lácteos elaborados por ellos mismos de forma artesanal, en su rancho “La vaca suiza”. Tienen tres camionetitas que cada semana salen a repartir y a vender su producto. Pues los González, le tienen que entrar con su chivo (10 mil pesos) a unos sujetos que los visitan en su ranchería cada mes para la “cooperación”, por órdenes del señor de otra ranchería que se dedica al robo de ganado y a otras actividades delictivas y que a la vez dice que trabaja para otros señores muy violentos más al norte. 

¿Pues que hago? Por acá no viene la policía y cuando vienen, es porque hay jaripeo o bailes y nada más viene a ver a quien chingan. Los mentados rurales cuando vienen, lo mesmo.-Dice el Sr. González-. 

Estos cabrones cuando menos los conozco son muchachos de por estos rumbos. –Dice-, mire Usted, hace como un año me robaron una camionetita con todo y producto, pues que les digo a aquellos y a la semana me trajeron mi camioneta y a unos morrillos amarrados eran de un ejido vecino y pues andaban haciéndole al raterillo. Para no hacérsela larga, hasta me pagaron lo robado, 15 mil pesos del producto. –termina diciendo-.

-Pues yo digo que está mal, pero a la vez está bien, porque como yo lo veo, es como sí le pagara a una empresa de seguridad privada, aunque están menos pendejos aquellos.- Sentencia el Sr. González-.  

Los expertos en la materia manejan cuatro momentos de la extorsión: la investigación de los González, su abordaje, la negociación del pago mensual de 10 mil pesos y el pago mismo. Aunque agregaría una más, “proximidad social y querencia forzosa”. La gente siente que paga una cuota para no sufrir daño, a la vez, son parte de algo ya colectivo y común que es más enérgico que la autoridad. 

TAPANCO: Son diversos los riesgos para la víctima de una extorsión. ¿El extorsionador esta “puesto” con la autoridad? La extorsión se vuelve más real. ¿El extorsionador es conocido o tiene fama su organización criminal de cumplir amenazas? El peligro es real. ¿Tiene capacidad de daño el extorsionador? A mi compadre lo “levantaron” por no pagar cuota y -pues lo tablearon re feo y al final de todos modos pagó.-Comenta el Sr. González-. ¿DENUNCIAR? Pa ´que, al rato se enteran que los denuncie y ya son 30 mil la cuota, por chillón.

Problemas por venir para la familia González: Deberán proveer información de otras familias que tienen negocios o reciben dinero por otra fuente; Deberán compararle las vacas solamente al señor de la otra ranchería “el robabavacas”, y pues, de vez en cuando, deberán prestar “La vaca suiza”, para fiestas y uno que otro “jalecillo”…      

Francisco.soni@uaslp.mx twitter: @franciscosoni