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COP-26, acuerdo mundial

Por Adolfo González Díaz Infante

Noviembre 20, 2021 03:00 a.m.

A

(Segunda parte)

Como documento final se firmó por parte de casi 200 países, entre ellos México, el “ACUERDO MUNDIAL PARA LUCHAR CONTRA AL CAMBIO CLIMÁTICO”. Explícitamente se menciona la REDUCCIÓN en la utilización de carbón en los procesos industriales, principalmente en la generación de energía eléctrica debido a que es el principal productor de GASES DE EFECTO INVERNADERO, especialmente CO2. El propio texto también menciona la entrega de dinero a países en desarrollo para mitigar los efectos del cambio climático. Si lo analizamos, son dos definiciones muy ambiguas, pero es un principio.

Sin embargo, este documento no debe ser TRIUNFALISTA, ya que deja varios aspectos en el aire, como un ejemplo China y la India cambiaron de última hora la redacción del mismo documento en el aspecto de cambiar la palabra ELIMINAR por REDUCIR el uso del carbón. Bajo el argumento de que los países desarrollados son los responsables en el acumulado mundial de emisiones de CO2 a través de la historia y no los países en desarrollo como el nuestro, en pocas palabras quieren decir: “A NOSOTROS, PAÍSES EN DESARROLLO, TODAVÍA NOS FALTA CONTAMINAR NUESTRA PARTE”, lo cual es un error total, ya que los más afectados serán los países pobres por el propio cambio climático.

También quedó firmado el compromiso de reunirse el próximo año para dar seguimiento a los objetivos planteados, lo cual sí es un logro, ya que las reuniones como ésta se verificaban de inicio cada 10 años, después cada 5 y ahora serán anuales. YA VAMOS TARDE, pero es una mejora.

La directora de GREENPEACE, Jennifer Morgan, celebró la firma del documento y comentó que “a pesar de que se cambió esa palabra de último minuto, la señal que se envía a los países en general es la impostergable acción de cambiar a energías limpias y dejar de quemar combustibles fósiles, así como el inicio del fin de la era del petróleo”.

El otro punto de vista es de la organización ACTIONAID que, por medio de una de sus directoras, Lars Koch, calificó como decepcionante el documento final, ya que según sus declaraciones: “Es un pase libre a los países ricos que han estado extrayendo petróleo y gas, contaminando el planeta a seguir haciéndolo por aún más tiempo”.

En cuanto a países latinoamericanos que firmaron el acta, el más importante es Brasil, que se comprometió a frenar la deforestación de la Amazonia, aunque en la realidad el gobierno de Bolsonaro se ha encargado de llevar dicha deforestación a cifras negativas récord; igual que México, firmaron el acta, pero veremos si realmente cumplen sus objetivos. Tenemos serias dudas en estos dos países que somos las dos principales economías de Latinoamérica y nuestros gobiernos populistas han dejado las instituciones ambientales en segundo o tercer plano. Basta recordar que en el año 2014 se firmó una declaración voluntaria de 40 países para frenar la deforestación y no pasó nada.

En cuanto al metano, se firmó un acuerdo por más de 100 países, entre ellos México, para reducir las emisiones de dicho gas a un 30% respecto de las emisiones del año 2020, teniendo como meta para este objetivo el año 2030.  Recordemos que la fuente principal de emisiones de metano es la agricultura, por lo que esta meta tiene serias implicaciones en la cadena de producción alimenticia mundial, especialmente la ganadería. También se mencionó que se utilizarán fondos públicos y privados por 19,200 millones de dólares para lograr los objetivos.

Esperemos en próximos días conozcamos los documentos firmados en su totalidad y de esta manera cooperemos en los mismos en nuestra vida diaria y exijamos a nuestras autoridades el cumplimiento de dichos acuerdos.

Como lo hemos afirmado en esta columna, al final es el encuentro de dos posiciones en caminos opuestos: ECONOMÍA vs. ECOLOGÍA. Y la economía espera resultados a corto plazo que la ecología no puede dar. Pero al final, sin una ecología limpia y sustentable, los mercados económicos colapsarán tarde o temprano. Ya tenemos ejemplos de países como Haití que son inviables económicamente por haber destruido su ecología y medio ambiente. La gente de ese país que hoy cruza nuestro país en busca de llegar a EU, y muchos de los cuales se quedarán aquí en México, son REFUGIADOS AMBIENTALES, tal vez sin ellos mismos darse cuenta.