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Crónica de una panenia

Por Alfredo Oria

Octubre 30, 2020 03:00 a.m.

La panenia (“todos los vinos” o “reunión de los vinos” en el diccionario neológico personal) es uno de los pocos acaecimientos felices de la pandemia. Junto a la convivencia familiar intensificada y al relativo tiempo adicional que algunos tienen para dedicar a la lectura o a la reflexión, estos meses han provisto la oportunidad de probar en la intimidad del confinamiento y de las reuniones limitadas una buena cantidad y una gran calidad de vinos. El ánimo que nos invade y nos embarga al conocer los alcances y consecuencias del virus también nos impulsa a buscar experiencias más gozosas que nos reconforten el alma: pocas cosas existen bajo el cielo más eficaces para ello que una buena copa de vino.

En lo personal, este tiempo de reclusión me ha presentado --sea por autocomplacencia, por la generosidad infinita de mis combibeles o por pura fortuna-- la ocasión de probar algunas de las mejores botellas con las que me he cruzado en la vida. Quizá la incertidumbre terrorífica de lo que podría suceder hoy o mañana, la desazón por los seres queridos más vulnerables, los nuevos retos con los hijos y con las finanzas, en fin, la sensación general de miedo y desasosiego, nos incitan a descorchar vinos que antes guardábamos desde cierta insensata confianza en que habría siempre un mañana, un después y un mejor momento. El escenario apocalíptico aumenta la disposición, nos vuelve resolutos y hace razonable lo extraordinario.

El primer escarceo llegó con el pretexto de una feliz noticia: aprobar con distinción mi más reciente examen de grado en el Wine & Spirits Education Trust. La ocasión ameritó dos vinos de Hermitage: un blanco 2010 de Tardieu-Laurent y un tinto, Chapoutier 1994. Si nos has tenido la experiencia del viognier y el syrah de esta colina del Ródano del Norte, es imprescindible que la anotes en tu “bucket list”. Luego probamos un súpertoscano, Monteverro 2010, magnífica relación calidad/precio; y cerramos con un Grand Cru de la Borgoña: Corton Clos du Roi 2002. Estupenda tarde.

Vinieron despúes a nuestra mesa una serie de vinos españoles de los 70 y 80, con mucha suerte de que todos estuvieron en buenas o superiores condiciones. Especialmente me impactó un Sangre de Toro Gran Reserva 1976, que parecía el hijo ya mayorcito de un Chateau Rayas y un Priorat. Así grandes experiencias con los vinos Pozo de Luna que resultaron premiados este año: un maravilloso Malbec potosino y un Syrah del 2013 que me recordó al estilo de mis entrañables vinos rodanienses.

Los unicornios fueron apareciendo, por una u otra afortunada circunstancia: un champagne Krug maduro y Dom Perignon 1982, llenos de complejidad y elegancia; californianos de gama alta: Insignia 2002, Caymus SS 2007, Longfellow Cabernet 2014; la plana mayor de la Borgoña, mención aparte, entre los vinos más memorables que he bebido: Ponsot Clos de la Roche 2007, DRC Montrachet 1978, DRC Echezeaux 1998 y Pommard-Pezerolles 1982; joyas de Burdeos, de una vez en la vida: Chateau Lafite 1966 y 1982, Chateau Mouton 1978, Duhart Milon 2005, Petrus 1971, Petrus 1982; un par de italianos: Sassicaia 2015 y Seghesio Barolo 1997; hasta un australiano: The Armagh 2004, pleno de estilo y terruño. En fin: la panenia.

Estas experiencias, compartidas con algunas de las personas que más quiero, resultaron un verdadero contraste a los sentimientos de tristeza, impotencia y rabia que se han ido sumando en estos meses. Las emociones que botellas así despiertan, los momentos de cercanía con la familia, el arte, la reflexión y la fe han sido fundamentales para mantener cierto equilibrio y la esperanza en que esta amenaza terminará en algún momento; han aportado luz y agradecimiento frente a la oscuridad, el dolor y la conmiseración por quienes han sufrido pérdidas irreparables. La vid ha sido siempre símbolo de los ciclos de la vida. Desde esta perspectiva, desde la perspectiva original, desde su sentido mítico, el vino es más que solo vino, la cultura enológica llega a ser toda una actitud vital: acompaña con sus aromas y sus lecciones de armonía, de paciencia, con sus valores, al sentido que le damos a la existencia.

@aloria23

aloria23@yahoo.com

 www.cronicasdelarteydelvino.blogspot.com