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Debate impermeable

Por Marco Iván Vargas Cuéllar

Octubre 27, 2022 03:00 a.m.

A

Con estatura política. El verdadero reto político y social para el fortalecimiento de la vida democrática de nuestro país no se agota con las aspiraciones -legítimas y razonables- de disminuir el costo económico de un andamiaje institucional que se responsabiliza, entre otras muchas cosas, de la organización de elecciones en nuestro país. Soy de la idea de que las fuerzas políticas en el Congreso pueden abonar a otras dimensiones del fortalecimiento de la vida pública de nuestro país y que van bastante más allá que entender que una reforma política se reduce a un conjunto de reglas para organizar elecciones o asignar cargos públicos.

Hay que llamar a las cosas por su nombre. Lo que se está discutiendo actualmente entre las fuerzas políticas presentes en el Congreso, tiene que ver con 2 líneas de trabajo distintas: estructuras de representación política y autoridades electorales. Por una parte, el perfeccionamiento de un sistema de representación política que tiene adeudos con la sociedad a la que sirve: el diagnóstico presentado refiere a la crisis de representación y al tamaño -y costo- de las estructuras de representación. Por otra parte, la aparente necesidad de transformar al andamiaje institucional responsable de la organización de elecciones en nuestro país, ya que el modelo actual no garantiza -a juicio de los promotores de algunas iniciativas- austeridad e imparcialidad en la organización de las elecciones. 

Hemos advertido ya qué otros actores de la vida pública no comparten necesariamente la visión o el diagnóstico de lo que tiene que hacerse o reformarse en materia electoral en nuestro país. a la fecha se han realizado un sinnúmero de foros y publicaciones por parte de personas expertas, especialistas de la academia, y voces prestigiadas de la opinión pública. Los partidos políticos tampoco tienen un diagnóstico unificado. esto abre un riesgo y una oportunidad. el riesgo tiene que ver con que la reforma electoral no cuente con un rumbo claro, convenido entre las fuerzas políticas, y basado en una lectura social. la oportunidad tiene que ver con que las actuales condiciones de pluralidad política en el congreso, obligue a la construcción de acuerdos mayoritarios que tienden hacia la autorregulación y el equilibrio. Es teoría de sistemas de lo más elemental que hay.

Lo que realmente preocupa en esta discusión, tiene que ver con la limitada permeabilidad de los datos, argumentos y razones presentadas por estos otros actores de la vida pública. Hace apenas unos días por ejemplo, se hizo pública una opinión sobre el proyecto de reformas constitucionales sobre el sistema electoral, por parte del Consejo para las Elecciones Democráticas de la Comisión de Venecia. las reacciones de propios y extraños no se hicieron esperar: antes de leer y discutir si es pertinente o no lo que dice esta opinión, no se hicieron esperar las falacias ad hominem, que buscaron desacreditar lo que dice esta opinión por el mero hecho de que proviene de personas que no son de México. El Chauvinismo como criterio de razón política.

Quisiera ser claro en esto. El debate público debe enriquecerse de la pluralidad de los puntos de vista informados. En otro momento hemos manifestado la importancia de alimentar el debate público con diagnósticos puntuales, con la visibilización de fenómenos que reciben etiquetas correctas y con narrativas que, aunque provienen de fuerzas políticas en disputa, no deben partir de falacias, tergiversaciones o mentiras deliberadas.

Anteriormente hemos descrito que el resultado de las reformas político-electorales en nuestro país suele ser un producto del acuerdo -o a veces negociación- de las fuerzas políticas en el Congreso.  El sistema electoral no es un monopolio de los partidos políticos, la democracia es patrimonio de toda la sociedad. 

Twitter. @marcoivanvargas