Derecho a Reparar
El “Derecho a Reparar y Sostenibilidad Ambiental” es una resolución creada por parte del Parlamento Europeo la cual se basa en la prohibición de la “obsolescencia programada” (que es la programación de la vida útil de un producto, tales como teléfonos celulares, electrodomésticos, etc… ), el fomentar la economía circular (modelo económico el cual busca la producción y consumo basándose en compartir, renovar, reutilizar, y reparar, y extendiendo el ciclo de vida de los productos, haciéndolo uno de los modelos menos utilizados pero mejores para el medio ambiente y nosotros mismos), la reutilización, etc.
Todo esto con la finalidad de reforzar y dar la oportunidad al reutilizamiento de nuestros productos. Parte de esta nueva ley o derecho es forzar a las empresas a otorgar una garantía de un plazo mínimo de 10 años en los cuales se conceda las herramientas y piezas para la mejoría de los productos y mayor duración disminuyendo la cantidad de productos que se terminarán produciendo y consecuentemente el estilo de vida del consumismo disminuya.
También se puede dar a entender que un “derecho a la reparación efectiva” es cuando el legislador toma en cuenta realmente cuál es la vida útil de un producto, sin darle la importancia cuál es la idea de mercadotecnia que las empresas deseen. El origen de este nuevo derecho no nos sorprende, ya que la Unión Europea es conocida por no solo ser de las mejores en el tema ambiental, sino también por su alto índice de regulación de empresas en materias como: la producción de CO2, contaminación del agua y tierra, etc…
Así, los eurodiputados acordaron que un derecho a la reparación efectiva debe abordar todo el ciclo de vida de un producto y tener en cuenta factores como el diseño, la producción ética, la estandarización y la información al consumidor, incluyendo el etiquetado sobre la reparabilidad. Debe promover un uso más eficiente de los recursos, reducir los residuos y fomentar un uso prolongado de los bienes.
Ellos también regularon la existencia incentivos para que los consumidores elijan la reparación en vez de la sustitución, como la ampliación de las garantías o la recepción de un aparato de sustitución mientras dure la reparación; normas armonizadas de información para los consumidores en el punto de venta, incluyendo “puntuaciones de reparación”, vida útil estimada, piezas de repuesto, servicios de reparación y la disponibilidad de actualizaciones informáticas; la posibilidad de un etiquetado inteligente, con códigos QR o pasaportes digitales de productos; la introducción de un posible mecanismo de responsabilidad conjunta del fabricante y el vendedor en caso de no conformidad con un producto, y la inclusión de requisitos de durabilidad y reparación en una futura directiva de diseño ecológico.
Con esto se busca potenciar la sostenibilidad del modelo económico apoyándose en medidas para reducir el impacto ambiental de productos tecnológicos.
Adicionalmente se creó un nuevo índice de reparabilidad consistente en una clasificación de los aparatos electrónicos y eléctricos en una escala que va de cero a diez puntos otorgados en base a 5 criterios objetivos, que son la documentación dada por el fabricante para la reparación, la relación entre el producto original y el precio de las piezas de repuesto, la facilidad para desmontar el producto y la disponibilidad de piezas de repuesto.
Entonces el derecho a reparar es la lucha contra la cultura de tirar todo lo viejo a la basura. Según estudios, el mundo produjo casi 45 millones de toneladas de desechos electrónicos en 2016 cuando consumidores y empresas tiraron teléfonos inteligentes, computadoras y electrodomésticos con un valor estimado de US$62.500 millones. Y solo el 20% de todos estos equipos se recicló adecuadamente.
Efectivamente, con una finalidad ambiental de promover la prevención de residuos, de mejorar la reutilización y el reciclado, el productor del producto puede ser obligado a “cumplir las condiciones necesarias para garantizar el derecho a reparar del consumidor”.
Los estudios preliminares sugieren que el aumento de las reparaciones puede tener un gran impacto. Un análisis de la Agencia Europea del Medio Ambiente, una red de organizaciones ambientales en Europa, concluyó que extender la vida útil de todas las lavadoras, portátiles, aspiradoras y smartphone en la Unión Europea en un año reduciría cuatro millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente hasta el año 2030, el equivalente a sacar dos millones de coches de las calles cada año.
Antes de decirme cuántas aplicaciones tiene, dime si es reparable. Reparar las cosas, en lugar de tirarlas y comprar otra nueva para que nos preste el mismo servicio, es un modo de actuación que, además de obedecer al sentido común, contribuye de manera directa a atenuar uno de los problemas medioambientales más serios al que nos enfrentamos: el del aumento incontrolado de residuos, y muy especialmente el de los aparatos eléctricos y electrónicos que desechamos.
¿Es factible que en México se aplique el derecho a reparar? sí es posible pero se necesita de un sinfín de investigaciones y evidencias (como las presentadas por la Unión Europea) para que funcione, pero sobre todo, voluntad empresarial, política y social en pro de la ecología.
Delírium trémens.- El daño forestal del Tren Maya es equivalente a 6 Parques Tangamanga; éste es de las reservas naturales más grandes de su tipo en América… De ese tamaño la afectación al entorno cuando estamos viviendo una emergencia climática!!!
@luisglozano
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