Derecho Penal tiene COVID19

Compartir:

“Negligencia incorrecta”.

Michel Tonry. 

Su salud no está bien, ya lleva tiempo enfermo, pero desde la crisis de la Pandemia parece haberse agravado. Le duele todo, lo peor, lo traen de aquí para allá, no lo dejan reposar un tiempo. Dicen los políticos que puede resolver todo y que cuando menos sí no lo resuelve, la gente, el pueblo lo ve bien; les gusta como “atemoriza” a los delincuentes y como amenaza con la imposición de la pena.

De la última su razón de ser, se ha convertido el Derecho Penal mexicano en un populista punitivo enfermizo. Se desvió completamente de todos aquellos penalistas del siglo pasado y corrientes criminológicas que revolucionaron la teoría del Derecho Penal. Su racionalidad quedó en entredicho. “Úsese y tírese”, parece ser su lema en los últimos tiempos, enfermo como esta, su muerte parece inminente. 

Sus contrapartes, el delito, la prisión, la resocialización y su legitimidad para castigar han quedado como meros vestigios de lo que alguna vez se quiso concebir para las sociedades modernas. Nada es más mediático hoy que el Derecho Penal, un poco tropicalizado con una dosis fuerte populachera. Picha, corre y batea al mismo tiempo de la mano de la prisión preventiva, aquellos pilares de legitimidad moral del siglo pasado del Derecho Penal quedaron hechos añicos con su politización y mediatización. 

El Ministerio Público y los Jueces se han convertido en su doctor, que no lo curan, pero le dan medicina homeopática en los casos de, abuso o violencia sexual contra menores, delincuencia organizada, homicidio doloso, feminicidio, violación, secuestro, trata de personas, robo de casa habitación, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción tratándose de los delitos de enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de funciones, robo al transporte de carga en cualquiera de sus modalidades, delitos en materia de hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, delitos en materia de desaparición forzada de personas y desaparición cometida por particulares, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, delitos en materia de armas de fuego y explosivos de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad, y de la salud, así, como los delitos graves que determine su ya no tan amiga, la Ley.

Somos uno de los países más violentos del mundo, tenemos tasas de homicidio de espanto, los “sistemas de justicia y seguridad” colapsaron y su medicina, pretenden sea el Derecho Penal. Otros países cuidaron su salud, acá, lo nutrieron con comida chatarra y azucares, lo inflaron para que se viera muy imponente, pero estaba esponjoso (tipo twinkie). Surgió un Derecho penal absurdamente autoritario, bastante mal inspirado en; La Ley y el orden; La cultura del control; El populismo punitivo y la Gobernanza a través del delito.  

TAPANCO: Tal vez, como dice Michel Tonry en su libro “Punishment Politics”, un aumento de las tasas del delito, la brecha económica y social, una angustia posmodernista y el populismo punitivo; los cuatro jinetes del apocalipsis que acechan al Derecho Penal. 

Francisco.soni@uaslp.mx twitter: @franciscosoni