Desaprender

"Educación es lo que sobrevive cuando lo aprendido se ha olvidado".

B.F. Skinner

Un reportaje de la BBC contaba este 28 de agosto el caso de Radhika Kumari, una niña dalit ("intocable") de 10 años en el estado indio de Jharkhand que, 17 meses después de haber dejado de tener clases, ha olvidado buena parte del alfabeto hindi que con anterioridad manejaba bien. 

En la India, como en México y otros países pobres, la suspensión de clases presenciales ha significado que niñas como Radhika se están quedando sin educación. En su aldea no hay internet; y, si bien las televisoras han estado transmitiendo clases, no alcanzan a ciertas comunidades o no cumplen con eficacia la labor educativa. El economista Jean Dreeze entrevistó a Radhika y a 35 niños más de nivel primaria en su aldea y llegó a la conclusión que 30 de los 36 "no podían ya leer una sola palabra". 

En la India, como en México, las clases medias y altas han logrado sacar algún provecho de la instrucción a distancia. Sus familias cuentan con internet, teléfonos inteligentes, computadoras y televisores, sus padres tienen la preparación para apoyar a sus hijos; los más pobres, no. Una de las consecuencias del cierre de clases ha sido profundizar la brecha entre pobres y clases medias y altas. Radhika estaba en segundo de primaria cuando se suspendieron sus clases y ahora ha pasado a cuarto. Como en México, en la India se promueve automáticamente a los niños sin importar sus conocimientos. Radhika, sin embargo, no solo no ha aprendido nada nuevo, sino que ha desaprendido mucho de lo que sabía en sus dos primeros años de primaria. 

La Unicef emitió el pasado 10 de febrero un comunicado en el que señalaba: "Los efectos del cierre son devastadores y los niños en mayor situación de vulnerabilidad pagan el precio más alto. En el mundo se ha registrado un deterioro en la capacidad de los niños de leer, escribir y realizar operaciones matemáticas. Por estos motivos Unicef hace un llamado a la reapertura de los centros de desarrollo infantil, escuelas y colegios, de manera progresiva, voluntaria y segura. cuando antes sea posible. El beneficio de reabrir las escuelas supera con creces el costo de mantenerlas cerradas". 

Entiendo la decisión del presidente López Obrador de volver a clases presenciales hoy "truene, llueve o relampaguee. Vamos a prepararnos para regresar a clases porque nada sustituye las clases presenciales. Es bueno el sistema de educación a distancia, pero no es lo mismo". Sí, las escuelas deben abrir. 

No podemos esperar, sin embargo, que la reapertura no tenga consecuencias en la salud. Sí habrá infecciones. Es falso que los niños no se contagien y no contagien. El gobierno federal debe ampliar ya sus programas de vacunación a los menores de edad. Las escuelas deben tener protocolos razonables para reducir la difusión de la enfermedad. No tiene caso poner "tapetes sanitarios", que no sirven para nada, pero sí promover el uso de mascarillas y ventilar los salones. No cuestiono el regreso a clases, sino el que en 15 meses de cierre no se hayan tomado medidas para preparar las escuelas para el inevitable retorno. 

El daño a los niños es enorme y difícilmente se recuperará el rezago, pero no podemos permitir como sociedad que se siga acumulando. No sabemos cuánto tiempo durará esta pandemia. El coronavirus ha mostrado no solo una enorme capacidad de contagio, sino también de mutación y adaptación. La pandemia puede durar un año, cinco o quedarse con nosotros, como la influenza y tantas otras enfermedades. La sociedad, sin embargo, no puede cerrar las escuelas de manera indefinida. 

Ups, UNOPS

Mientras el secretario de salud, Jorge Alcocer, dice que ya se compraron todos los medicamentos que faltaban, el consejo técnico del IMSS advierte que la UNOPS incumplió con la compra de casi el 50 por ciento de los medicamentos que solicitó la institución. 

Twitter: @SergioSarmiento