Desconocimiento
Hacia principios del siglo XXI nos hemos percatado de que “vivimos en la sociedad del desconocimiento”. Nuestra gran ignorancia se debe a la complejidad de los problemas políticos, económicos y sociales; a la pérdida de confianza de las instituciones de mediación como son los periódicos, la televisión, la radio, la academia, la ciencia, los partidos políticos, los sindicatos y a los riesgos ocultos de las tecnologías. Esta es la gran afirmación que hace Daniel Innerarity en su libro “La sociedad del desconocimiento” (Galaxia Gutenberg, 2022).
Plantea que el conocimiento de la sociedad del siglo XX no problematizaba sobre lo que nos rodea, era una simple acumulación de información; sin embargo, las múltiples crisis por la que hemos vivido en los últimos años han terminado por hacer más complejo todo, cada problema de la sociedad está determinado por múltiples causas, por lo que la generación de conocimiento requiere de nuevos conceptos, técnicas de recolección y transmisión la información, es necesaria una asimilación más activa, reflexiva y propositiva.
En esta situación los responsables no son las personas, sino las instituciones. Las actividades que se usaban para que funcionara la sociedad, división del trabajo y estandarización, ya no son los mejores mecanismos para generar datos para mantener informada a la sociedad, ni para atender sus necesidades. Los gobiernos no son capaces de crear nuevas estructuras organizativas que impulsen una nueva distribución de responsabilidades gubernamentales; tampoco han sido capaces de generar nuevos procesos de gobierno para estar más cerca de la sociedad local.
Aunado a lo anterior, hay una crisis de las organizaciones de intermediación, la cual se debe a su gran debilidad de interlocución; la vida cotidiana, política, educativa, de salud, académica y religiosa pasaba a través de instituciones poderosas que organizaban el conocimiento, que establecían orientaciones de contenido y sentido de la información; sin embargo, estas mismas instituciones ya no pueden operar en un mundo caótico, poco organizado y sin fronteras, lo cual ha generado una situación de insatisfacción y desconfianza social generalizada.
La familia no es lo solidario y comprensiva que todos esperamos; los partidos políticos cada vez representan a menos personas; los medios de comunicación no son capaces de transmitir información con imparcialidad; la escuela no puede encontrar métodos pedagógicos que eduquen a estudiantes cada vez más inquietos e informados; la estructura y prácticas religiosas son ya obsoletas; las organizaciones empresariales no han sido capaces de generar condiciones laborales de calidad; la crisis de intermediación es generalizada.
Esta situación ha generado la aparición de una serie de patologías sociales. La desorientación de los hijos al interior de las familias; la sensación de que no hay una solidaridad sindical; que los miembros de los partidos políticos solo buscan la satisfacción de sus propios intereses y de quienes los financian; que los empresarios solo buscan incrementar sus utilidades, sin compartir nada con los trabajadores; al interior de las escuelas los estudiantes no le encuentras interés por la forma en que se transmite el conocimiento. Predomina una sensación de frustración social.
En la sociedad del siglo XX, la crítica venía acompañada de ciertos principios morales, que buscaba imponer que es bueno y malo para las personas; esta situación sigue predominando, pero solo ha contribuido a generar desinformación; ni el padre de familia, el profesor, el sacerdote, el periodista, el intelectual abordan la complejidad de las necesidades y/o los problemas públicos, sus posturas son más opiniones que posturas argumentadas con evidencia empírica. Estas posturas solo han generado la sociedad del desconocimiento.
En resumen, la sociedad del desconocimiento es producto de la crisis de intermediación de sus instituciones. La familia no cumple su responsabilidad de generar la información para vivir en sociedad; la escuela carece de los métodos de enseñanza de un conocimiento contextualizado; los partidos políticos carecen de procesos que los acerquen a las necesidades de la sociedad; el gobierno es incapaz de generar procesos de gobierno que satisfagan las necesidades más apremiantes de la sociedad local. Próxima colaboración: 07/09/22.
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