Día Internacional de los Museos
En una entrevista le preguntaron a Julian Opie cuál era la mayor diferencia entre la pintura y el cartel, y él respondió: “¿Quizá son lo mismo?” Opie es uno de esos artistas gráficos al que a ratos sigo y admiro y a ratos saco mis plumones y juego a que soy un artista como él: me gusta como es capaz de sintetizar la realidad de las sociedades representando los rostros, los cuerpos humanos y los paisajes urbanos con pocos trazos; sin sombreados o detalles finos.
Porque a ratos uno juega a ser artista pintora, bailarina, danzante, estratega, fotógrafa o atleta de alto rendimiento: esos juegos mentales que se fraguan mientras manejamos de un lugar a otro o mientras estamos en la terapia frente al fregadero de la cocina. Ahí, por la mente viajan historias en las que uno es habitante de primera clase en una sociedad que hace un gran esfuerzo por levantar el vuelo y ascender a la categoría de humano. En fin: al final se resbala un plato, o un claxon suena ferozmente detrás de nosotros y uno vuelve a la realidad.
Y yo, que soy barroca, retórica y rebuscada y que me gusta usar cuantas palabras encuentro para decir pocas cosas o solamente una, de Opie, admiro sobre todo su juego entre arte y cartel que dan un aire ingenuo al mundo de representa en sus piezas con sus características líneas negras.
El arte y otras actividades nos abstraen y nos permiten crear mundos y espacios mientras se toma un pincel, sumimos las manos en el barro, o miramos la vida detrás del lente de la cámara; y cuando escuchamos el universo a través de las diferentes variedades de música de todos los tiempos. Después de eso, sentimos como si hubiéramos entrado a una cabina telefónica para convertirnos en la persona maravilla, la mejor mujer, el mejor papá, la mejor hermana. No sé quizá desvarió para evitar hablar del “elefante en el cuarto”.
Ese mastodonte que con su torpeza destruye, cuanto encuentra a su paso.
Hoy mejor hablar de Opie, de Carlitos Alcaráz que ya perdió, de las artistas y heroínas del nado sincronizado, de sus trajes de baño, de la Ministra Piña, de la belleza del Caribe, del amor de los recién casados, de la belleza de los niños, de la nobleza de los perros, de los hijos y las abuelas, del sol y la poca lluvia, del viento y su frescura, de la ciencia, el deporte y el arte.
El 18 de mayo es el día internacional de los Museos: los invito por ejemplo a que vayamos al Centro de Difusión Cultural frente a la Alameda. La Galería 4r presenta la exposición fotográfica “Momentos fugaces de vida salvaje” de Aurelio González. La entrada es libre y la inauguración es a las 11 de la mañana. Vayamos a encontrar en estas imágenes, el mundo tal y como lo imaginamos.
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