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El jabonero en su casa

Por Óscar G. Chávez

Junio 03, 2023 03:00 a.m.

A

En ocasiones resulta un poco, en otras medio y la mayoría totalmente complicado, entender y procesar lo que dice nuestro gobernador; sobre todo en aquellas en las que acaba autodescalificándose sin esperar a que lo hagan “las cabecitas de los medios, los que escriben, que han sido conservadores durante toda la vida…”. ¿Sabrá realmente el significado del término conservador más allá del ácido sórbico y el benzoato de sodio?, ¿qué tendría que ver con la crítica fundamentada cuando incluso algunos miembros de la llamada Cuarta transformación lo han cuestionado?   

Y no es que, como afirmó hace unos días en su refinado hablar, “se le critique y se le esté chingando”, sino que al retomar lo que dice hoy y se trata de empatar con lo que dice días o semanas después nos percataremos que no sólo se contradice, sino que además, siempre acaba yéndose contra sus propios dicho. Más valdría que alguno de sus asesores o empujaplumas llevaran nota de lo que dice, para evitar que a los pocos días mediante lo dicho en sus berrinches cotidianos se dé de balazos en los pies.

Por fortuna (y en el ánimo de ser ajenos a la mentira o a la difamación a la que él es tan afecto) los ejemplos que ha ido dejando a su paso son abundantes, de ellos pueden retomarse algunos. Por ejemplo, recordemos que en mayo del año pasado dijo que retiraría la concesión a Coconal sobre las casetas de cobro en los accesos a dos parques industriales por representar una afectación económica a los potosinos; luego, en agosto, afirmó que el arreglo con la empresa era algo seguro, para acabar declarándole la guerra entre noviembre y diciembre cuando sentenció “no hay vuelta atrás, ya no está a petición de la empresa si se quita o no se quita, se va a quitar, así de fácil…”. 

Aquel tan tremendo jaleo lo armó por los $20 pesos que se cobran por el derecho de peaje sobre esas vías concesionadas, pero hoy sabemos que señala que la vía alterna a Villa de Reyes sólo será factible si se convierte en carretera de cuota  porque no hay dinero para construirla. Pasando por alto que no ha quitado las casetas, ¿en dónde está la congruencia? 

Otro más. Para nadie es novedad que, también desde hace meses, ha convertido el tema del abasto, desabasto y escasez de agua en el área metropolitana en su principal ariete contra el alcalde de la capital. Cualquier tema vinculado con el asunto, así sean coples o codos de tubería, da el pretexto perfecto para atacarlos, pero no recuerda que una de las principales crisis del organismo es la económica y que gracias a sus retorcidas artes, no se autorizó un mínimo incremento en las tarifas.  

En esa misma dinámica de montapleitos hace unos días se lanzó fosfórico contra el Interapas  y los empresarios potosinos a los que en conjunto llamó porquería; a éstos por los adeudos estratosféricos que acumulan y al organismo por no actuar de manera expedita en el cobro a los referidos morosos. El gobernador olvida que según lo que se ha señalado en varias ocasiones, aparte de los hoteleros el principal deudor es un connotado empresario fraccionador, miembro de Consejo Consultivo del Potosí, que según el propio gobernador “…vendrá a dar transparencia a todas las acciones de su gobierno al impulsar proyectos de obras en infraestructura e inversión que se presenten para San Luis Potosí…”,  es decir participa en tal Consejo un insolvente económico y moral al que el propio gobernador llama porquería, ¿qué tranquilidad puede dar un organismo integrado por personalidades que así denomina?   

Quizá la propia falta de agua ya lo hace desvariar; ahora condiciona la rescisión de la concesión a la empresa operadora del acueducto de la presa El Realito,  siempre y cuando  el alcalde asegure el suministro de agua, cuando hace unos meses fue el propio gobernador el que solicitó al presidente que el manejo de la presa pasara al control del estado (y está el video). Es decir, no sólo se burla del presidente de México, sino de su propia palabra. 

Una más (y concluyo). Hace unos días el alcalde veía la conveniencia, encaminada a no obstaculizar el tránsito de personas con capacidades diferentes, de emparejar desniveles en las áreas peatonales del centro histórico mediante la supresión de banquetas y para pronto el contestatario gobernador externó la inconveniencia de la medida, pugnando por los comercios que se verán afectados, sin considerar el daño que ha causado a los comerciantes y vecinos en general la lentitud con que su secretaría de Obras Públicas realiza la obra de la avenida Himno Nacional.

En síntesis, resulta difícil adivinar cuál es el problema de fondo del gobernador. No sabemos si son los constantes berrinches los que le nublan el entendimiento o la articulación de cualquier discurso le atrofia las capacidades racional y memorística, lo cierto es que su secretaría general de Gobierno, encargada del resguardo de sus integridades física, moral y hasta espiritual, deberían de preocuparse realmente por su cuidado, no vaya siendo que en el próximo proceso electoral vaya a llamar a alguno: saqueador que busca beneficiarse con un cargo de elección popular. Resbalones que pronto serán caída.