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Emperador de Lavapiés

Por Óscar G. Chávez

Junio 18, 2022 03:00 a.m.

A

Parece que el alcalde no tuvo con las indirectas, muy directas, que el gobernador le hizo llegar en dos episodios casi consecutivos, primero argumentando la incapacidad de la policía municipal, luego, el asunto de la municipalización Pozos; casi pareciera que lo de él es servirle a Gallardo de costal de boxeo verbal. En estos días decidió pasearse por las Españas mientras continúan la crisis de agua y seguridad; mucho me recuerda el caso de Mario Leal, quien cuando el centro histórico ardía frente al problema del ambulantaje decidió irse de viaje a Alemania por más de un mes, justificándolo con el seguimiento de un curso de “administración” municipal; dejó toda la problemática en manos del gobierno estatal. Tiempos aquellos “cuando había garantías” 

Mientras  Gallardo, seguro busca algún defecto en los servicios municipales o prepara  una nueva embestida contra la alcaldía, Galindo aparece embelesado en museos españoles, segun las fotos que presume en su egoteca de redes sociales. Vendría al caso aquella cuarteta de la canción “Los viajes del viejo”, que Judith Reyes dedicara a don Luis Echeverría: “Allá en París lo ha pasmado, la estampa de Víctor Hugo, y aquí no lo pasma el hambre, del mexicano tarugo…”      

La actitud contrasta mucho con la de un ex jefe policiaco que en sus momentos de mayor esplendor tuvo oportunidad de visitar diversos países (a costa del erario federal, supongo), algo más cercana a la de un aldeano que a un hombre de mundo.  Y muchos que suponíamos que Xavier Nava gastaba demasiado en la promoción de su imagen (mejor debió gastar en clases de baile).

Mientras el alcalde turista posa, el asunto de la Pila  cobra fuerza como conflicto de intereses mayores a los que se suponían. Derivado de lo publicado la semana pasada  en este mismo espacio, recibí varios comentarios en los que etiquetaban de exagerado mi punto de vista e incluso, dos funcionarios me llamaron falsario, al señalar ciertas corruptelas entre la delegación del Registro Agrario Nacional (RAN) y los especuladores; sin embargo –y muy a pesar de aquellos– a mediados de esta semana el director general del RAN, Plutarco García, señaló en una entrevista con el periodista Julio Hernández López, que las presiones de los grupos inmobiliarios que se disputan el control de los núcleos comunales y ejidales, han llegado a contaminar a esa instancia.

No es cosa nueva, los procesos inmobiliarios e industriales  generados en San Luis Potosí desde 1993, se han llevado de esta manera como una constante; el poder político, el poder económico y los tribunales articulan decisiones para beneficio de las corporaciones inmobiliarias. Acciones concertadas, flujos millonarios, y autoridades corrompidas al servicio del poder económico. 

Hace varios años, en San Luis Potosí, el escritor Carlos Montemayor señaló que la minería a cielo abierto era un nuevo modelo de delincuencia organizada; en la actualidad pudiéramos aplicar el mismo calificativo a los especuladores inmobiliarios que mediante manipulación, control o represión, someten a los núcleos agrarios de manera ignominiosa.

Dentro de este contexto, y siguiendo el mismo modelo de operación,  ahora pretenden que sean creados  nuevos sujetos agrarios sin antecedentes dentro de los ejidos, es decir, personas que sin ser siquiera vecinos de los espacios agrarios o encontrarse vinculados a éstos de alguna forma, para después en asambleas a modo, habilitarlos como ejidatarios a los que se les reconocen los mismos derechos, para acabar buscando la renta de las tierras de  uso común de los ejidos.

Quizá se piense que no será cosa que pase a mayores consecuencias, pero recordemos que así iniciaron, mediante renta de la tierra, problemas que alcanzaron niveles críticos como el de La Pedrera, en Guadalcázar, y el tajo a cielo abierto en Cerro de San Pedro. El primero, por fortuna detenido mediante la vía jurídica, pero de no haber sido frenado se hubiera convertido en una historia de terror, y el segundo de dimensiones desastrosas para el medio ambiente y el patrimonio histórico potosino. Ambos, por absurdo que parezca, impulsados y solapados por inescrupulosas y criminales instancias gubernamentales.      

Ignoro si a Galindo le alfombraron con claveles la Gran Vía, lo hicieron emperador de Lavapiés, o quizá su complemento Octavio (como en aquel absurdo comercial de campaña) lo bañó con vinillo de Jerez, lo cierto es que en San Luis la caja de pandora cada día se le abre más. Posiblemente no se dé cuenta y prefiera seguir bailando la jota al ritmo que le ordena Gallardo.   

Gracias por la lectura. Salgan a disfrutar de los árboles de Himno Nacional, antes que sean mandados talar por el sátrapa verde y ecologista; aunque quizá diga que los reemplazará por unos más grandes que las secuoyas.