Entre Incitatus y Sporo
Lo que en inicio y para algunos resultaba simpático, ahora comienza a parecer preocupante, y para aquellos que desde el inicio se percataron de lo preocupante que era, se vuelve aterrador. La patológica necesidad de atención del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, empieza a traspasar el límite de lo ridículo y adentrarse en el ámbito de lo grotesco.
Muy posiblemente sea víctima del “síndrome de la corbata” y los formalismos y etiqueta palaciega comienzan a robarle oxígeno con todo y que en la medida de lo posible y hasta de lo imposible ha tratado de evitarlas. El decoro en el vestir no es lo de él y en vulgaridad verbal comienza a superar con creces a uno de entre seis de sus antecesores; menos mal que no fueron siete (como los meses que duró en el cargo).
Las percepciones anteriores quizá puedan explicar que la pantomima ecuestre que protagonizó en el pasado desfile del día 16 en realidad fue una vía de escape; también, desde luego está la posibilidad de querer impresionar a quien le fuera posible, emulando la tradición de los hacendados decimonónicos y porfirianos (que en el fondo eso es la charrería) que descollaban entre la peonada y el peladaje ejecutando sobre lucidores corceles todo tipo de suertes. Esperemos que no vaya más allá y dé con un Incitatus al que si no nombra secretario, al menos sí lo haga coordinador de asesores.
Aunque aquello puede ser una causal, entre muchas, también está la posibilidad de que en el medio oriente hubiera sido atacado por algún mal que le atrofió diversas capacidades, entre ellas las del raciocinio y el entendimiento. Así se podría explicar, por ejemplo, que la supresión del uso de los cubreboca en el estado no es mero oportunismo ni una ocurrencia vertida a la ligera. Porque, después de todo, tiene razón, la situación que guardan las economías familiares es preocupante, de ahí que quizá en breve se le ocurra que aquellas familias que deseen continuar usándolo, serán dotadas mensualmente de mascarillas con cargo al erario.
Hay dos aspectos que resultan curiosos y convienen ser analizados más de cerca. De su pasado viaje no sabemos en cuántos países hizo escalas o base el gobernador debido a la secrecía en que se ha pretendido mantener la agenda, pero todo parece indicar que sólo fue Líbano el país visitado, si hubo otros sería conveniente saber cuáles. De haber sido sólo éste, hay que acotar que no destaca por ser un modelo sanitario ni de observancia en el respeto a las normas impuestas; su población es tan disoluta como la de estas latitudes, de tal suerte que no es un ejemplo a seguir.
Por otro lado, esto si representa el más grande de los absurdos, se retira el cubreboca porque la pandemia a desaparecido por decreto gubernamental, pero se mantiene la dinámica gubernamental de tramitar citas para poder recibir atención en cualquiera de las, ya de por sí paquidérmicas, dependencias gubernamentales. Esto se mantiene no porque preocupe la salud sino porque es una forma de matizar la incapacidad con que trabaja un gobierno que no ha sido capaz de poner en práctica los elementales esquemas de funcionamiento de la administración pública.
Tan se desconoce en todos los ámbitos lo elemental que seguro es que el gobernador ni la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ha leído, o ¿cómo explicar que haya salido a proponer pena de muerte a feminicidas y castración a violadores? Queda claro que no lo ha asesorado Salgado Macedonio y no sabemos si sostenga intercambio epistolar con el Bronco neoleonés, pero al menos en lo local nadie lo ha hecho y si lo hicieron son tan ignorantes como el propio gobernador.
Lo dicho invita, desde luego a la controversia y provoca ruido, tanto que la iglesia ya manifestó su oposición a la medida que no necesita decirse, nadie con algo de sentido común podría tomar en serio. La pena de muerte y mutilación corporal están prohibidas en México, no hay más.
Pero, mientras tanto, ya se desdijo argumentando que se refirió a la castración química; después, derivado de la novedosa propuesta el estadista de alcances internacionales fue consultado por varios países para también ponerla en práctica; y ahora, el estadístico que en él habita, nos dice que la medida es aplaudida por el 98% de los potosinos ya que como gran criminólogo y conocedor de las cifras delincuenciales, detectó hasta cuatro violaciones cometidas por la misma persona.
Detrás de esto no hay ningún interés preventivo ni de sanción punitiva, sólo se manifiestan la ruindad, el oportunismo y la politiquería barata, surgidos después de un trágico suceso; por lo demás éstos siempre presentes en el partido Verde y también en la cotidianeidad de nuestro gobernador, no hay más. La única pena que imperará en nuestro estado es la que nos provocan nuestros gobernantes.
Gracias por la lectura.



