Equilibrio indispensable

Los creadores de la democracia moderna buscaron evitar la concentración del poder para impedir el absolutismo de las monarquías que estaban reemplazando.

Diseñaron la separación de poderes en el ejecutivo, legislativo y judicial como creatura política indispensable y establecieron los equilibrios para que cada poder fuera independiente, pero interdependiente de los otros.

Desde luego que para los autócratas esta limitación era (y es) extraña e indeseable, acostumbrados al derecho divino de omnipotencia al que se creían y se creen merecedores.

Los norteamericanos tuvieron la suerte de que las tentaciones absolutistas de algunos de sus fundadores fueran contenidas y de que Washington se haya negado a convertirse en rey a pesar de los ruegos de muchos de sus compatriotas. Este equilibrio ha salido triunfante del exceso autoritario de Trump.

Nosotros no tuvimos tanta suerte, pues el primer encargado del poder ejecutivo independiente no se resistió a la tentación de convertirse en emperador.

De "ahí pal real". ¡Santa Ana fue presidente 11 veces! Juárez se murió en la silla. Don Porfirio se mantuvo hasta que lo echaron. Obregón fue asesinado reelecto y Calles fue todopoderoso hasta que lo corrió Cárdenas, quien instauró una dictadura sexenal heredable no dinástica.

Todos buscaron el poder absoluto mientras predicaban la separación de poderes y mantenían la farsa democrática.

Así, nuestro desarrollo ha sido discontinuo, lento y desigual, sujeto a las ocurrencias de los encumbrados en el poder, deformando a una sociedad donde el político se siente dueño del país y de su gente; los potentados se consideran sus usufructuarios, y los ciudadanos súbditos obedientes.

México necesita más sociedad y menos potentados. Menos sumisión y dependencia. Menos postración y más crítica propositiva y valiente. Menos dogmas y más análisis. Necesita una sociedad que se movilice para lograr las aspiraciones colectivas, para lo cual requiere líderes que se acerquen a la grandeza.

Debemos de luchar por una verdadera participación donde se escuche a todos, se respete a todos y se movilice a todos.

Las elecciones de este año serán una prueba de nuestra voluntad de ser verdaderamente libres o de seguir siendo súbditos.

Es tiempo de generosidad para con México y de desprendernos de bienes y tranquilidad para predicar con el ejemplo.