¿Estadios indomables?
+Descanse en paz
“El Jefe Tomas Boy”.
Mundialista 1986.
Lo acaecido el fin de semana pasado en el estadio Corregidora de Querétaro, me hizo recordar aquel lejano año de 1986 cuando fui comisionado al Mundial de Futbol para seguridad y dar escolta al autobús del equipo de Alemania. Un estadio que se construyó exprofeso para el mundial, fue sede de los equipos de futbol de Alemania, Dinamarca, Escocia y Uruguay.
Previamente fuimos capacitados por israelitas y personal de la FIFA una suerte de instituciones disímbolas como, la propia Policía Federal de Caminos, Policía Judicial Federal, La Dirección Federal de Seguridad, el Estado Mayor Presidencial, la Marina y por supuesto el Ejército, así como autoridades locales.
Es impresionante el cúmulo de procedimientos de seguridad a seguir en un partido de futbol, ignoraba honestamente que fuera tan metódico el procedimiento para ver a dos equipos pegarle a una pelota. Lógico, era el Mundial de futbol y había intereses de seguridad nacional sin duda, pero, ya se venían efectuando en Europa de tiempo atrás los dispositivos de seguridad para sus torneos nacionales.
En esa ocasión asimilé por primera vez los términos terrorismo, evaluación de riesgo, planificación de seguridad en el estadio, plan de contingencia, rutas de entrada y salida planes A, B y C, plan de emergencia, control de daños, control de identificaciones y acreditaciones, sistemas de comunicación encriptados, controles de acceso y salida, seguridad a pie de cancha, perímetros seguros, zonas de estadio aledañas y estratégicas, seguridad de cuerpos técnicos, de jugadores y de personalidades, centro de control y comando del estadio, posición de francotiradores, protección del lugar de suministro de energía eléctrica e iluminación, sistemas CCTV, fotografía clandestina al público, información e inteligencia antes, durante y después de partido, etc., etc.
Ya con el paso del tiempo me tocó la oportunidad de tener una parte de responsabilidad en partidos de futbol y en finales. Y aprender en carne propia.
¿Qué ocurre con todos los responsables de la seguridad de un partido de futbol? Pues, lo que les pasa a todas las instituciones de seguridad y protección civil que se ven involucradas para trabajar coordinadas, un desmadre.
No hay funcionario público que no se vea fascinado y subyugado porque un dueño de futbol o el presidente del club les manden unos boletos de cortesía, una playera autografiada y unas pelotitas.
Las reuniones previas al partido se vuelven un tragadero de café, galletas y refrescos. Un juego de egos entre los titulares de las dependencias a ver quién es el más simpático y “queda bien” con los dueños del equipo. Y ni tocar el tema de la venta de alcohol y de narcomenudeo que se da al interior y afuera de los estadios.
TAPANCO: Total que el “Plan de Operaciones” de un partido de futbol, es un remedo del de hace dos años y solo cambian los nombres de los equipos y las fechas. Un emplasto de posturas añadidas de las demás autoridades y al final es un Frankenstein que todos manipulan pero nadie controla. Al final, el Plan es “ejecutado”, si se puede decir, por mandos menores, mientras los titulares se sientan bien cómodos a pistear whisky en los palcos.
“Seguridad ficción”, le llamo desde hace tiempo, todos pusilánimes y al final salen eufóricos a decir “saldo blanco”, pero por pura suerte, no por profesionalismo en la operatividad, pero a veces la suerte se acaba, como el fin de semana pasado.
Francisco.soni@uaslp.mx
Twitter:@franciscosoni



