Familia y escuela Capítulo 137: Nuevas materias y nuevas lecciones en la familia
Cuando hablamos de educar, como ese proceso que se lleva a cabo en todos los espacios sociales posibles, bien sea al interior de los hogares y escuelas, pasando por todos los medios y formas de comunicación, ademas de todos los espacios públicos, el reto de adaptarnos al tiempo y contexto en el cual vivimos y nos desarrollamos, siempre ha estado presente.
Aunque bien sabemos que hay conocimientos y acciones que, no obstante pase el tiempo, siguen pemaneciendo inamovibles, aún con todo ello se van presentando múltiples necesidades y requerimientos que de manera consciente, o aveces sin darnos cuenta, los vamos interiorizando, aprendiendo y practicando durante el devenir de la vida cotidiana.
Con el aumento y diversificación de la violencia, aparejado de la acción cada vez más avasallante de los grupos de delincuentes organizados, los medios de comunicación han llenado sus espacios informativos, cual si fuera una didáctica y efectiva lección hacia la audiencia y los navegantes de los espacios virtuales, de las condiciones que privan hacia el exterior de los hogares.
Con lo anterior, los contenidos de los nuevos temas de conversación en familias, oficinas y espacios públicos presenciales o virtuales, se dirigen a comentar los peligros que acechan al acudir o transitar por gusto o por necesidad en la calle, como si fuera esa jungla llena de riesgos que nos enseña a andar cruzando cada esquina o abordando un transporte público con la desconfianza puesta en “los otros”.
Lejos quedaron aquellas experiencias de los papás transitando apaciblemente la vía pública con sus hijos, mostrándoles las lecciones de civismo y comportamiento urbano, enseñando la forma de cruzar una calle, el sentido vial de las mismas y de los semáforos; en cambio ahora, es el estar alerta ante los nuevos riesgos.
En otro contexto, en la educación formal, las nuevas lecciones se hicieron evidentes ante la etapa de mayor auge de la pandemia, en ésta, se vino a impulsar la alfabetización tecnológica y digital entre todos los actores que participan de este proceso.
Para todos los estudiantes de cualquier nivel escolar, el ingresar a llevar sus clases de forma virtual no fue mayor problema, por ser nativos digitales y adaptarse de manera casi natural a cualquier medio o aparato tecnológico.
Por su parte, los papás, las mamás y hasta hermanos mayores, tuvieron que enfrentar una lección muy dura, aprendiendo a ser profesores de los menores; pero no solo eso, porque estas lecciones implicaban desde el romper sus rutinas y horarios laborales, el sobre esfuerzo agotador de llegar del trabajo y asumir la guía de los pequeños y la presión económica de acceder al internet y a la adquisición de teléfonos celulares o computadora.
Ya veo a los abuelitos a cargo de sus nietos en edad escolar, tomando esta nueva lección, adentrándose en la cultura digital, alcanzando apenas a ver la minúscula pantalla de un teléfono celular y ante el desconocimiento de ciertas aplicacioes y plataformas educativas. ¡Muchos salieron trunfantes de este reto! y ahora son navegantes virtuales asiduos.
A final de cuentas, esta lección cursada con esfuerzos mayúsculos, la realizaron heroicamente los que pudieron asumir esa responsabilidad con sus hijos; para quienes les fue imposible o de plano, para quienes se desentendieron de esta acción, tuvieron la noticia emitida por las autoridades educativas federales de que los alumnos inscritos regularmente, ninguno de ellos quedaría reprobado.
A mi entender, una de las nuevas materias y lecciones que se tuvieron que aprender ante este panorama pandémico, fue la importancia que revisten los aspectos socio culturales de todo proceso educativo; los contenidos son recuperables o incluso, aprendidos autónomamente de forma natural y espontánea; lo que no es posible recuperar, es la preciosa e insoslayable oportunidad de convivir e interactuar con los compañeros de clase y de escuela, al haber estado recluidos en cada uno de los hogares.
Aprendizaje: la computadora y el teléfono celular son muy fríos, nunca comparados con la condición humana que da el grupo social.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx
no te pierdas estas noticias




