Familia y escuela Capítulo 25: Autoaprendizaje activo, ¿qué quieres saber?

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“…ese día, durante la conferencia que estaba ofreciendo, sobre el tema: “la enfermería y la muerte, una visión sociocultural”, estaba hablando acerca del desastre de Chernóbil, Rusia; comentaba que al haber personas que sobrevivieron y que sufrieron exposición prolongada a la radioactividad, era muy probable que algunos hubieran preferido morir, a seguir existiendo y llevar en su carga genética toda una serie de informes que iban a heredar a sus futuras generaciones; las cuales, con mucha probabilidad y sin culpa o motivo alguno, iban a nacer con mutaciones y malformaciones congénitas…

…al término de la charla, al hacer la revisión y autoevaluación de lo que había propuesto a los asistentes, me surgió una pregunta: ¿qué tanto sé del desastre de Chernóbil? Puesto que me atreví a comentarlo públicamente (realmente me dije peor); es cierto que tengo los datos generales, pero, ¿son suficientes? a partir de ese momento me propuse investigarlo, y para ello, el fin de semana siguiente planteé preguntas básicas: dónde, cuándo, por qué, qué consecuencias hubo, qué hospitales atienden a sus descendientes, etc. Busqué fuentes confiables y me documenté a profundidad del tema…”

El autoaprendizaje no es nada nuevo, ya desde la educación abierta, educación para adultos, así como el aprendizaje Instruccional, virtual y a distancia, están impregnados de una fuerte dosis de esta forma de aprender.

Incluso en formas más actuales, encontramos  lo que se conoce como “Educación inversa” o “Aula invertida”; es una de las maneras de enseñanza y aprendizaje que debe contar con los recursos tecnológicos y sobre todo, con la cultura del autoaprendizaje, para encomendar a los alumnos que de manera individual o por equipos, revisen en su casa de forma autónoma contenidos y temas, todo ello previo a asistir a la escuela; ya en las aulas, se invierten los papeles, porque ahí únicamente se realizarían las “tareas” para reforzar lo aprendido o solventar dudas mediante la realización de actividades diversas, ejercicios prácticos y otras formas en donde se aplica lo aprendido en el hogar.

Con lo dicho hasta este momento, pareciera que el autoaprendizaje fuera solo reservado para profesionales de la educación, la psicología, sociología y otras ciencias similares, pero no es cierto; esta forma de aprender se usa de manera cotidiana y está a disposición de todas las personas que deseen acceder a lo que necesiten saber, a lo que por curiosidad quieran indagar o simplemente para consultar el estado del tiempo, las noticias, alguna receta de cocina o cosas que sean útiles para convivir cotidianamente.

Autoaprender, es una habilidad con la que nacemos, pero poco a poco nos la van modulando hasta casi exterminarla; ahora hay que volver a estimularla, pero con el plus que los recursos tecnológicos y los medios digitales que la sociedad del conocimiento nos brinda; sobre todo, a través de la internet, se multiplica y se vuelve impresionantemente infinita.

El autoaprendizaje, se convierte en “activo”, cuando nosotros lo decidimos, cuando empleamos nuestra libertad para elegir las cosas que queremos conocer, en el momento que lo deseemos o lo necesitemos, a nuestro ritmo, en nuestro espacio, hasta donde queramos llegar, sin la obligación de “presentar un examen” para corroborar lo que aprendí, porque simplemente lo hice por gusto y convicción.  

PROFESOR: ¿estás esperando que alguien te ofrezca un curso para actualizar tu perfil profesional? ¡no lo esperes!, ¿qué quieres saber? ¿en qué requieres actualizarte? Busca, indaga, encuentra, aprende y mejora por tu iniciativa.

“…mis alumnos de posgrado ya están acostumbrados, lo primero que hacen al llegar al aula es encender sus computadoras o activar su teléfono celular; “cuando yo voy, ellos ya vienen” porque cada palabra, idea o tema que se comenta en clase, ya en automático lo buscan y sin necesidad de que lo explique, tienen ya esa información; así solo se plantean dudas, se discute sobre esos temas o se hacen ejercicios para aplicarlos…”

“…ese día llegué al salón con mis alumnos de primaria y les dije: ¡saquen su celular, enciéndanlo! aunque un día anterior les había solicitado que lo llevaran, ¡hubieran visto la cara de sorpresa que hicieron al mirarse unos a otros y preguntarse qué pasaba!, sobre todo porque siempre se había prohibido este aparato en la escuela. Cuando vieron que comenzamos con un juego para las matemáticas y luego continuamos con una búsqueda de la comunidad en mapas, se encontraban muy motivados. Me queda claro que esto no es la clase entera, solo es un apoyo, pero por mi cuenta pude renovarme, porque me sentía rebasado por ellos y ahora puedo ofrecerles otras opciones”

PADRES DE FAMILIA: ¿creen que van a poder detener o poner filtros a lo que sus hijos consultan en internet o en la televisión?, tenemos que trabajar mejor en la forma de usar de manera óptima esos recursos, solicitándoles que por su cuenta lo hagan, que busquen lo que quieran saber, pero que también aprendan a detectar los contenidos dañinos; la búsqueda del conocimiento comienza en ellos. 

“…desde que los niños eran pequeños y querían ver televisión, les hacíamos esta pregunta: ¿qué quieren ver el día de hoy?  y si en la programación que ofrecían los diferentes canales de TV se encontraba lo que proponían, la encendíamos; si no era así, simplemente lo buscábamos en internet.  …era evidente que lo que queríamos hacer con nuestros hijos era desarrollar su habilidad de aprender por su cuenta, tomando decisiones propias y justificadas, porque bien sabíamos que llegaría el momento en que estarían solos, en sus habitaciones o fuera de la casa, frente a una computadora o su teléfono celular… esperamos que sean capaces de hacer uso óptimo de ese recurso de manera que busquen y accedan a contenidos útiles para su vida”

CUIDADO: No toda la solución al autoaprendizaje activo está en la red. Es un recurso infinitamente poderoso, pero solo si se usa de manera prudente, porque ese poder se puede revertir, si no se tiene claro que se debe tener la decisión de abandonar páginas con contenidos nocivos. Por otro lado, quien no tiene acceso a internet o a los recursos y aparatos para ello, pueden asistir a bibliotecas o consultar con quien tiene la experiencia y el conocimiento; para autoaprender, nunca ha habido obstáculos significativos.

Maestro, maestra, papá o mamá, alumno y alumna: ¿están esperando que alguien les diga qué cosas aprender? ¿qué conocimientos adquirir? ¿te conformas con ver lo que la programación televisiva te ofrece?; ya no hay límites, mejor pregúntate: ¿qué quiero saber? y ve por ello.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx