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Familia y escuela Capítulo 154: Violencia entre escolares

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Marzo 22, 2023 03:00 a.m.

A

Hablar de violencia entre los seres humanos, no es para nada un tema nuevo, de hecho, es una característica del reino animal el pelear por territorio, por defensa ante otro ataque, por obtener alimento, por poder y jerarquía para imponer el liderazgo o dominación sexual, entre otros aspectos catalogados, la mayoría de ellos, como necesidades básicas.

En nuestro trayecto evolutivo existe una carrera por separarnos de los animales no humanos hacia los animales humanos creadores de cultura, practicantes y difusores de valores y actitudes proactivas; de adelantos científicos, tecnológicos y cibernéticos, dueños de la naturaleza, con la certeza del dominio sobre las demás especies y del empoderamiento total, cual dios en la tierra.

Sin embargo, durante este trayecto, existen todavía rasgos que nos demuestran que tenemos una cercanía y aveces retraso en comparación con los animales no humanos; ellos no buscan su extinción y autodestrucción violenta, como lo hacemos con la generación y sobre todo el mal uso de todos los “adelantos científicos” que están acabando con el medio ambiente, o con el consumo de sustancias nocivas, que aún sabiendo que dañan, se siguen utilizando; de igual forma, tampoco ellos matan por placer como lo hacen las personas que aniquilan a sus semejantes o a otros animales como trofeo de sala.

Uno de los rasgos que nos recuerdan que invariablemente pertenecemos al reino animal, sin duda es la violencia en todas sus variantes y formas de practicarla; solamente que ahora, tenemos un grado de especialización tecnológica para llevarla a cabo, 

sin precedentes.

Causaba horror el asistir a las exposiciones en donde se mostraban los instrumentos de tortura empleados por la “santa inquisición” asombrándonos y criticando severamente esas prácticas, sin voltear a ver lo que en la historia pasada, reciente y actual, ocurre en el contexto internacional con las distintas guerras mundiales o regionales, en donde por ideologías políticas, religiosas o mesiánicas, se invade militarmente imponiendo por la violencia, el poder y la hegemonía a voluntad de un país o bloque sobre otro, como actualmente vivimos el caso de la invasión rusa a Ucrania.

Violencia es entonces, una palabra que atraviesa en mayor o menor medida, en forma física o simbólica, toda la interacción social; desde el principio de los tiempos con las primeras hordas de hombres usando armas de piedra, hasta el momento actual, con gran sofisticación de armamento nuclear, químico y cibernético; como quiera que sea, rústica o con los mayores adelantos científicos, sigue siendo la violencia uno de los rasgos que nos caracteriza.

Otra de las diferencias en esta especialización, es la sociedad del conocimiento y en particular las diferentes redes sociales, puesto que cualquier hecho violento, relevante, internacional o local, novedoso o rutinario, se difunde en tiempo real, logrando con ello alertar a la población y la creación de nuevas normas de interacción y autocuidado en lugares públicos y privados.

La gran cantidad de noticias que circulan en redes, así como el gran porcentaje de programación televisiva con contenidos de violencia y en general, todos los eventos de delincuencia presenciados “en vivo” o sufridos en nuestra persona o en algún familiar o conocido, presentan todos los días lecciones contundentes de que tenemos arraigado este fenómeno, como si fuera parte de nuestro ADN y que, la modernidad no ha hecho más que especializarlo y hacer apología de ello.

Con los mínimos ejemplos mencionados, ¿en verdad creíamos que la violencia no se iba a presentar entre estudiantes de todos los niveles educativos? ¿en verdad creemos que son episodios aislados los hechos violentos entre estudiantes, difundidos en medios de comunicación, que han causado daño psicológico, físico o hasta la muerte? ¿en verdad creemos que los hechos violentos acaecidos en escuelas o en escenarios cercanos, se solucionan acribillando con la prensa, cesando, expulsando o hasta enjuiciando a maestros y maestras o autoridades educativas?

Como hemos mencionado es un fenómeno social y el hecho de que se haya presentado en estudiantes no hace totalmente culpables a quienes están al frente de escuelas o grupos escolares; deberíamos responsabilizarnos también padres de familia, medios de comunicación y todos aquellos que nos encontramos aceptando como “normal” a la violencia en todas sus formas.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx