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Familia y escuela Capítulo 165: La prospectiva y el soñar

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Junio 07, 2023 03:00 a.m.

A

Todas las disciplinas científicas tienden a delimitar sus respectivos campos de estudio, es así que tenemos la separación entre la enfermería y la medicina general, el ingeniero civil del ingeniero metalurgista, el psicólogo del trabajador social y así con todas ellas; esta delimitación busca definir su campo de acción en temas y contenidos, así como su aplicación práctica en el terreno laboral.

La educación como ciencia no ha sido la excepción, tiene sus propios campos de estudio considerándolos como exclusivos y excluyentes; es decir, lo que sí pertenece y lo que deja fuera de su ámbito de acción teórico y práctico.

Cuando desde el terreno educativo hablamos de “la prospectiva y el soñar”, desde luego que ambos representan, el primero, a la inclusión por su carácter científico; mientras que el segundo, a lo excluído, por pertenecer a características humanas poco confiables y no comprobables.

La prospectiva es la disciplina que es considerada como la: “Ciencia que se dedica al estudio de las causas técnicas, económicas y sociales para la previsión de las situaciones que podrían derivarse… aporta teorías, métodos y herramientas útiles para la construcción de un futuro deseado”. 

Significa entonces, programar con métodos y estadísticas que aseguran con niveles de confianza y error, lo que puede acontecer a una situación social o fenómeno físico: de acuerdo con el INEGI, “la esperanza de vida al nacer en México para el 2022 es de 75.5 años; 78.1 para las mujeres y 72.4 para los hombres”; en cuanto a movilidad social y educación: “a mayor nivel educativo, mayores ingresos reciben los mexicanos”; en el sector industrial: “en nuestro estudio, aseguramos que con la nueva línea y la nueva maquinaria, incrementaremos un 15 % la producción…”

Resulta obvio el por qué todavía en algunas escuelas de educación superior, desde el bachillerato hasta las profesionales se cuenta, en algunos casos, con la materia de “prospectiva”, en otros, se incluye como tema estadístico fundamental.

En palabras coloquiales, la prospectiva implica “asomarse y prever el futuro”; ¿qué ocurre entonces con el soñar? sí, con el “soñar dormido o despierto”, soñar con tener una pareja, profesión, empleo, empresa, portar un uniforme, viajar al espacio o a otro lugar terrestre, con tener una vivienda y con todo el cúmulo de ideas que se generan en nuestro cerebro, ¿no es lo anterior asomarse también al futuro?

La educación, formal o informal, excluye de todo programa escolar o conversación seria en familias, medios de comunicación, empresas y lugares de interacción social a los sueños generados por las personas, porque no están fundamentados en elementos científicos comprobables; cierra la puerta a toda posibilidad de crear, innovar y mejorar los procesos efectuados en sociedad; pero más importante aún, omite una parte integrante de todo ser humano: sus metas, sus ilusiones, sus impulsos por seguir vivo y perseguirlos; omite el poder imaginarse a sí mismo en escenarios y mundos que prueban nuestras destrezas por hacerlos posibles, tal como algún día Julio Verne imaginó viajar a la luna o sumergido en el mar.

La educación integral diversificada, convoca a tener la valentía de unir a la prospectiva y el soñar; de tener el arrojo de darle cabida a las ideas y fantasías, por más disparatadas que estas sean, para “aterrizarlas” en proyectos que provoquen retos y obstáculos por vencer; que la educación recibida en casas, empresas y escuelas rompa con la monotonía y el aburrimiento de solo repetir y dominar lo establecido.

Ya algunos han iniciado con este reto, otorgando a hijos, alumnos, integrantes de empresas e instituciones, no la obligación de efectuar alguna tarea ya definida, sino la responsabilidad de generarla y proponer soluciones o procesos: padre de familia e hijo cursando la primaria: “… ¿qué te gusta hacer?¿te gusta practicar algún deporte? ¿quieres tocar algún instrumento musical? ¿qué quieres ser de grande?”; Gerente empresarial y obreros: “…mañana se abre el buzón de proyectos de mejora para la producción, se tomarán en cuenta todas las ideas…”

Maestra de preescolar: “…a ver niños, niñas, cierren sus ojos, imaginen ¿qué van a ser de grandes? (ellos responden) … boxeador maestra; yo como usted, quiero ser maestra; quiero ser cantante, ya canto bonito; yo quiero curar personas…”. Maestro de primaria: “…el día de hoy no vamos a revisar ninguna materia, vamos a hablar de algo más importante, de ustedes; abran su libreta y de manera libre van a describir ¿cómo eran cuando estaban pequeños? después describirán ¿cómo son ahorita? sus gustos y preferencias, ¿para qué sienten que son buenos? y ¿qué actividad es la que hacen mejor? finalmente se imaginarán y describirán ¿cómo serás cuando seas grande? ¿en que trabajarás? ¿tendrás familia?.

No cabe duda que la prospectiva, como ciencia es importante por la seguridad que brinda; pero el soñar también lo es, porque te ofrece la esperanza, esa característica humana que te permite levantarte cada mañana y enfilarte a lograr lo que soñaste; por ello, educativamente debemos echar mano de ambas.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx