logo pulso
PSL Logo

Familia y escuela Capítulo 187: Micro contextos y microambientes educativos

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Noviembre 08, 2023 03:00 a.m.

A

Resulta cierto el afirmar que todos los organismos vivos se adaptan al medio en donde se desarrollan o corren el peligro de extinguirse; el contexto tiene esa condición de supervivencia.

Para el caso del proceso educativo, donde quiera que éste se lleve a cabo, el ambiente en el que se presenta la enseñanza y el aprendizaje muestra condiciones similares; todos los que enseñan y los que aprenden se enfrentan a tener que seguir las condiciones y reglas generales que la sociedad exige y manda o, corren el peligro de quedar fuera y paulatinamente extinguirse.

La educación, tal como generalmente se está llevando a cabo, ha ido perdiendo su característica de ser liberadora y formadora de individuos críticos y con consciencia social, al “mecanizar” su proceso, provocando que los espacios, las formas, los contenidos, costumbres y reglas sociales, así como los tiempos en los que se desarrolla, estén predeterminados en secciones, ritmos y productos a lograr preestablecidos.

El maestro, el padre de familia y hasta los comunicadores sociales, no eligen lo que deben planear, proyectar o enseñar y, en muchas de las ocasiones, tampoco las formas en las que lo deben hacer, porque todo está ya establecido en el contexto general; por su parte, los alumnos, hijos y audiencia que reciben la instrucción, solamente deben adaptarse a esas condiciones, so pena de quedar fuera del proceso y del plan social general.

En esta perspectiva, tanto quienes son tutores, docentes o aquellos quienes tienen a su cargo una comunidad de empleados o audiencia, así como todos a quienes se educa, son unificados, perdiendo su identidad personal y sus características específicas, con el afán de buscar siempre los mismos resultados objetivables y genéricos.

Mientras esto ocurre en el macro contexto, ¿Qué puede pasar en el micro contexto y en sus microambientes?

Pensar y actuar en la educación de manera local y específica, tomando en consideración las características sociales, culturales y hasta personales de los integrantes en cada hogar, cada aula de clases, cada empresa y cada audiencia, resulta en lo que se conoce como enseñanza situada o contextualizada.

Todos los grupos sociales, aunque pertenezcan a una misma comunidad y región, son diferentes entre sí y no obedecen a planes y reglas generales, dado que cuentan con muy diversas dinámicas y elementos de convivencia social y cultural, incluso, cada uno de sus integrantes también muestra diferencias personales.

Para esta forma de educar, se ofrece la libertad de cada facilitador, al darle oportunidad de desarrollar su estilo de enseñanza, aunado a su creatividad e innovación, la cual se aplica eligiendo los contenidos, reglas, costumbres y demás aspectos a fomentar, de acuerdo con el momento, situación, ambiente y, sobre todo, a las características de las personas a quienes pretende formar.

No es la anarquía en la educación, más bien, es el aprovechar las características que otorga el ámbito íntimo y cercano de cada situación de aprendizaje en concordancia con las situaciones reales de cada individuo y su microentorno, lo que lo hace más familiar, comprensible y útil en la vida cotidiana.

Además de tomar en cuenta las características micro contextuales, otra de las grandes oportunidades para el logro de una educación integral, lo constituye la generación de microambientes adecuados.

El convivir largos periodos de tiempo con las mismas personas y espacios, realizando actividades en común y, todo ello dentro de un ambiente hostil, de rigor excesivo y sin sentido, con amenazas y agresiones físicas o verbales, burlas y acoso; ante situaciones comparativas con individuos con habilidades distintas, provoca el rechazo, abandono y poca disposición, ante el peor de los escenarios para el logro educativo.

Por el contrario, el estar en un hogar, escuela, empresa o lugar de trabajo en donde se reconozcan las habilidades y características de cada persona, se tenga un ambiente de respeto y cordialidad; en donde las diferencias normales entre individuos sean resueltas en el plano académico, familiar o laboral de manera resiliente y sin llegar a afectar el ambiente adecuado logrado, es el mejor de los escenarios educativos.

No cabe duda de que, el estar en un ambiente agradable, compartiendo espacio, tiempo y circunstancias sociales con la familia, compañeros de clase o trabajo, provocará el mejor de los ambientes para lograr que el fenómeno educativo tenga menor resistencia y logros con mayor efectividad.

Sentirse a gusto, feliz y contento en un aula de clases, vivienda o lugar de trabajo, no está en las planificaciones y reglas que impone el macro contexto; sin embargo, debiera procurarse, aprovechando las ventajas que brindan el micro contexto y los microambientes educativos.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx