Familia y escuela Capítulo 189: La estética natural
De acuerdo con alguna de las tantas definiciones que existen acerca de la estética, tenemos que: “…es la disciplina que estudia la naturaleza de la belleza y la percepción de la misma por parte de los individuos… …estudia las condiciones de lo bello en el arte y en la naturaleza”.
En la historia, en todo el desarrollo de las civilizaciones, existe preocupación por entender y apreciar la belleza, en las personas o en todos los objetos, situaciones, estructuras y elementos que nos rodean.
Es así que, desde la antigüedad, se hace todo lo posible por estar bello o bella, sobre todo por denotar rango y estatus social o, por simplemente estar acorde con los estereotipos que son impuestos o aceptados como paradigma en el tiempo en que se desarrolle un determinado grupo social; es entonces que se aplica pintura en la piel a manera de trazos o tatuajes, arreglo del cabello, alargamiento de cuello, labios, cráneo; además de aplicaciones en el rostro y muchos elementos más.
Ocurre con los utensilios, estructuras y elementos propios de la coexistencia en los espacios de interacción social; se elaboran con diferentes materiales, formas, decoraciones y colores, para crear vasijas, ropa, vivienda y miles de cosas más transformadas en elementos con esa estética que los hace parecer y apreciar como bellos.
Todo lo anterior, ha ido provocando la creación de múltiples empresas, cuyo nicho de mercado se centra en la capacidad de transformar objetos, estructuras y personas, abonando un plus de belleza; lo anterior ha estado en una franca evolución a través de la cual la estética natural ha ido perdiendo terreno y ha sido ampliamente rebasada por la estética artificial.
Esta artificialidad está basada en valores materiales y en atractivos visuales, los cuales son literalmente impuestos por la economía de mercado en complicidad con la mercadotecnia, quienes imponen tendencias estéticas que surgen efecto, apenas se difunden de manera muy directa, por medios de comunicación y redes sociales hacia su población objetivo, convirtiéndose en un pasaporte necesario para ser aceptado (recibir likes) en los diferentes grupos en donde se desenvuelven o, estar fuera de ellos (no like).
Se impone el tipo de cuerpo y el volumen de algunas de sus partes, sin importar que para ello se recurra a implantes o consumo de suplementos; se establece la forma bella de la nariz, colores para labios, uñas y hasta ojos; no en balde se emite y reproduce la frase: “no hay mujer fea, hay mujer pobre” y para el caso de los hombres el adjetivo de: “metrosexual” lo que resulta en el cultivo de valores muy superficiales.
Históricamente se fomentó que el color blanco de la piel de las personas transfiere estatus, confianza y aceptación como digno de belleza, como si esta condición fuera el reflejo de los valores de alguien con ese tono de piel; los ejemplos históricos sobre este fenómeno de apreciación estética son incontables y dramáticos.
Fomentar una educación estética artificial desde familias, medios de comunicación con sus redes sociales y en las escuelas, ha provocado que exista una segregación y exclusión, la cual solo se hace visible cuando la muerte de alguna persona lo convierte en mártir, como fue el caso de George Floyd en los Estados Unidos de América, que generó todo tipo de protestas mundiales, las cuales, sin embargo, al paso del tiempo, fueron pasando a la historia como otro episodio de moda más para archivar, porque el mundo siguió girando envuelto en su dinámica artificial.
Es tan efectiva la enseñanza de este tipo de estética que, hay quien reúne todos sus ahorros o pide préstamos o firma plazos de pago, hasta se hace uso de sus privilegios del presupuesto del erario público, para realizarse operaciones e implantes para modificar su cuerpo y ser bellos.
Es tan efectiva esta enseñanza y aprendizaje de la estética basada en valores artificiales y efímeros, que ha llegado a imponerse a todas las generaciones desde muy pequeños, sabiendo desde esa edad si se es bonito o feo, si es aceptado o no por su condición social, cultural, aspecto y tono de piel:
“Ese día se encontraba la educadora recibiendo a sus alumnos, cuando llegó la pequeña María; al ingresar al salón la maestra le dijo: “pasa hermosa María”, la cara de sorpresa de la niña fue más que evidente y rápidamente le preguntó a su maestra: ¿en verdad soy hermosa? es que todos me dicen que soy muy fea porque estoy muy morena y hasta me dicen que salí muy prieta y así nadie me va a querer; la educadora se acercó y le dijo: ¿no has visto tu sonrisa? ¿el brillo de tus lindos ojos? pero, además, algo más importante: tú eres muy lista y atenta con todos tus compañeros, por eso todos te quieren porque eres muy, muy valiosa. A partir de ese momento, todos los días que María entra al salón le dice a su maestra: dime cómo estoy, ¿verdad que soy hermosa?”
La educación integral diversificada es la herramienta más potente para fomentar y practicar de manera efectiva, la estética natural y todos los valores que en ella se contienen y existen en el ser humano y en todo lo que lo rodea.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx




