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Familia y escuela Capítulo 197: Equilibrio entre la inteligencia humana vs inteligencia artificial

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Enero 17, 2024 03:00 a.m.

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No resulta sencillo el tener equilibrio en los distintos órdenes, situaciones y acciones desarrolladas en la vida diaria; de hecho, resulta en múltiples ocasiones, que todo lo ejecutado y vivido por los seres humanos lo hacemos ya de manera automática, sin detenernos a reflexionar las causas y consecuencias de nuestros actos.

Tal pareciera que el vertiginoso ritmo de vida al que estamos expuestos, nos ha sometido a diversos procesos, los cuales van provocando cada vez más ajustes y desequilibrios y, por su parte, nosotros, nos encontramos constantemente en la lucha diaria por ser resilientes y lograr esa homeostasis que exige el ritmo de vida social.

Intentamos el ajustar y llevar una dieta balanceada lo más acorde con la conservación de nuestra salud; procuramos el equilibio, tal cual verdaderos administradores, de los ingresos y los gastos para una economía estable personal, así como todas las acciones que se llevan a cabo en el ámbito familiar.

Para el caso de los docentes, se intenta equilibrar desde toda la interacción que se genera en la convivencia entre alumnos con la transmisión de conocimientos, al mismo tiempo que cuidar el desarrollo de sus habilidades y aptitudes, la realización de las distintas actividades escolares, la atención que se le brinda a cada niño, adolescente o adulto y hasta la equidad e inclusión para el trato con ellos, unido a la resolución de conflictos; todo lo anterior, para llegar al fin de la jornada y observar si logramos realizarlo en equilibrio y armonía.

La actuación de padres de familia, no es menos complicada que las acciones docentes, puesto que, además de cuidar el equilibrio en el funcionamiento general de todo el hogar, se tiene la responsabilidad de estar atentos a la formación de los hijos, estar alertas a sus acciones y desarrollo, brindarles consejos, emitir reglas y condiciones de comportamiento, así como tener la iniciativa de resolver todo tipo de situaciones y conflictos.

Para todos los ejemplos de equilibrio mencionados y muchos más que se presentan en las actividades cotidianas, desde luego que se pone en juego la inteligencia que poseemos los humanos; cuando ésta ha sido rebasada o, cuando ya no se usa y se deja de aplicar, se recurre a apoyos con especialistas, consejeros, terapeutas y psicólogos.

Producto de esa Inteligencia Humana (IH) y como parte de una búsqueda de apoyar en el logro de dicho equilibrio, así como mediante un portentoso desarrollo tecnológico y cibernético, creado para acompañar y facilitar todas las acciones desarrolladas en sociedad, se ha venido instaurando en todos los órdenes de la vida social, lo que se conoce actualmente como Inteligencia Artificial (IA).

De manera furtiva y casi inadvertidamente, frente a nuestras vidas y en nuestro desarrollo, la IA ha irrumpido en todas las acciones de los seres humanos, a grado tal que se ha tenido total confianza en ella y es así que tenemos la automatización de actividades y procesos, manejo de dinero y actividades financieras; le hemos confiado nuestra vidas al permitir que maneje autónomamente a trenes, automóviles y hasta aviones; de igual forma que el manejar situaciones y procedimientos médicos.

En las familias ha brindado la oportunidad de localizar y entablar comunicación en tiempo real con los hijos u otro miembro del grupo; de programar sistemas de vigilancia y alarma de las casas, así como su respuesta automática en caso de emergencia; de tener preparado automáticamente la alimentación con la programación exacta de su preparación. 

En cuanto al consumo y creación de productos culturales, ya la IH con la creatividad de los autores, se ha visto suplantada por esta IA, debido a que es suficiente con solicitarle, en una plataforma o programa denominado “Chat”, un guión de película o novela, un ensayo o la obra que queramos que esta inteligencia fabrique, lo cual elabora en un tiempo reducido.

Para la educación, la aparición de esta IA ha sometido a revisión todos los procesos, debido a que están cambiando todas las características que tradicionalmente se usaban para la enseñanza y aprendizaje: se ha suplantado ya la figura del profesor, así como las técnicas presenciales de enseñanza, por la virtualidad y la presencia de otras dimensiones y universos paralelos en donde los nuevos alumnos y hasta maestros transitan día con día.

De igual manera que los artistas, tanto maestros como alumnos, se encuentran ante la posibilidad de omitir su IH y habilidades creativas; desde que se omtieron la resolución de operaciones básicas y confiar ello a una calculadora, hasta el pedirle a la IA que responda tareas o elabore una investigación, ensayo, programa de estudios o lo que se necesite para el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Es cierto, la irrupción en todas las actividades humanas de la IA no se puede detener, de igual forma, sería absurdo y poco pertinente el pretender negar los invaluables apoyos que ésta ha hecho para la mejora de la vida humana; sin embargo, no podemos omitir mencionar que uno de los riesgos que trae consigo y a los cuales debemos estar atentos, es al desequilibrio entre la IH y la IA.

De por sí, ya se venía estudiando y evidenciando el reducido uso de ciertas zonas cerebrales en el humano y ahora, además, dejar que la IA se haga cargo totalmente de funciones que correspondían a él, el resultado que se está gestando es el desequilibrio entre ambas inteligencias, provocando el dominio de nuestras vidas en manos de la IA.

Comentarios: gibarra@uaslp.mx