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Fatiga constitucional

Por Israel López Monsiváis

Diciembre 21, 2023 03:00 a.m.

A

Los especialistas y analistas definieron como fatiga constitucional al fastidio de la sociedad chilena, que por segunda ocasión votó en contra de una nueva carta magna. Desde mi perspectiva, ambos procesos fracasaron por el intento de imponer políticas identitarias, primero del progresismo y posteriormente impulsadas por la extrema derecha. Los constituyentes nunca entendieron el espíritu constitucional, recordando a Rousseau, un contrato social donde todos se sientan unificados.

El primer proceso fue una salida institucional al estallido social durante el gobierno de Sebastián Piñera, en esa coyuntura, el electorado giró a la izquierda y Gabriel Boric vinculó su capital político a su aprobación, el rechazo es el fracaso de Boric.

El segundo proceso fue una respuesta al naufragio del primero, en ese momento, el electorado castigó al progresismo y respaldó a la extrema derecha (Partido Republicano, José Antonio Kast) para la configuración del constituyente, quienes volvieron a cometer el error de imponer políticas identitarias y la mayoría votó en contra.

En la actualidad, los chilenos –con razón- muestran fatiga, fastidio y molestia con sus elites políticas, incapaces de construir consensos y diseñar una constitución que incluyera a todos, sin excesos de políticas identitarias. Boric tendrá que concentrarse en resolver los principales problemas de Chile: inseguridad, estancamiento económico y desigualdad. 

Para mí, Chile dejó ir la oportunidad de enterrar la constitución de Pinochet, independientemente, de las múltiples reformas en democracia. El estallido social evidenció el agotamiento del modelo neoliberal, la desigualdad y la concentración de la riqueza, tuvieron la oportunidad de enfocarse en construir un Estado social, pero prefirieron dilapidar los esfuerzos en imponer las políticas identitarias.

En ambos procesos, Boric se desgastó, su proyecto nació trunco por el voto en contra de la primera constitución y quedó enredado en el segundo constituyente, perdió tiempo y le queda poco para demostrar resultados. 

Boric, edificó su trayectoria cuestionado a la generación de la transición, de la calle a la presidencia. Prometió y no ha cumplido. Continuamente, tiene que estar apagando crisis de sus compañeros. El fiasco de su proyecto es la ventana que la extrema derecha está esperando para ganar las siguientes elecciones.  

En el plano ideológico, identificó una disputa entre el progresismo y las nuevas caras de la derecha, innecesaria polémica de políticas identitarias. Se les olvidó debatir un proyecto de nación para todos los chilenos como respuesta al agotamiento del modelo neoliberal y un nuevo acuerdo nacional. 

Por ahora, se cerró el momento constitucional y los políticos tienen que centrarse en resolver los problemas inmediatos. Cambiando de tema, a nombre de todos los integrantes de la columna Política y Administración Pública, les deseamos felices fiestas, agradecemos la lectura y comentarios. Nos leemos en 2024.