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Fuera de lugar

Por Jorge Chessal Palau

Febrero 13, 2023 03:00 a.m.

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Ahora que en el Congreso de la unión transita una nueva ley que dará mayor poder y presencia a los militares en cosas que no les corresponden de origen, creo necesario hacer algunas reflexiones al respecto.

El artículo 129 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala expresamente que, en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá Comandancias Militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas.

La participación de los militares en actividades y áreas estratégicas como la construcción de carreteras, aeropuertos, trenes y la administración de líneas aéreas, puertos o aduanas puede parecer una solución rápida y eficiente en un primer momento, pero en realidad es poco conveniente para la democracia y puede tener graves consecuencias a largo plazo.

En primer lugar, la presencia de los militares en estos sectores desvía su misión principal, que es garantizar la seguridad del país y defender sus fronteras. Las obras de infraestructura y la administración de servicios públicos requiere un conocimiento especializado y experiencia en estas áreas, que los militares no suelen tener, dado que su formación tiene un enfoque y sentido diferente. La falta de capacitación adecuada puede llevar a errores costosos y a la elaboración de proyectos de mala calidad, lo que puede tener un impacto negativo en la economía y en la vida cotidiana de la población.

Además, la presencia de los militares en estas áreas también puede socavar la independencia y la autonomía que diversas dependencias, entidades públicas e inlcuso otros Poderes deben tener para el cumplimiento armónico del orden constitucional. La democracia requiere que todos los poderes estén separados y actuando de manera autónoma, lo que garantiza que ningún poder tenga demasiado control y que los derechos y libertades de la población sean respetados.

La participación desmedida de la milicia en actividades no castrenses, como ocurre actualmente en México, puede ser percibida como un intento de control político por parte del ejército, siempre bajo el manto protector del discurso mañanero de López, que se empeña cada día en acercarnos más al borde del abismo. La percepción de que el ejército está tratando de controlar la economía y la sociedad es real y ha encendido luces de alerta tanto nacionales como internacionales, por el grave riesgo que entraña.

Hay que decir también que la presencia de los militares en estas áreas puede ser contraproducente para la economía. La falta de transparencia y la falta de competencia en estas áreas socavan la confianza de los inversionistas y reduce la inversión en el país, con un impacto negativo en el crecimiento económico y en la generación de empleo.

Y es que, por definición, la confidencialidad arropa en términos generales muchas de las actividades relacionadas con la milicia;  sin embargo, las reglas del mercado y la libre competencia son otras, difíciles de reconciliar con aquellas.

Si en un principio se cuestionó que el ejército interviniera más allá de sus funciones constitucionales, atendiendo temas de seguridad pública, con López en la presidencia se les ha llevado a los militares a ser participantes activos, en contra del sentido y del ideario constitucional, en cuestiones fuera de su ámbito. ¿De qué tamaño son los miedos del mañanero para tratar de comprar favores y protecciones?

Hay que decir, también, que existen en las fuerzas armadas muchas personas, tal vez demasiadas, que son inconformes con lo que se hace actualmente por parte del gobierno de la república en relación con la intervención de los militares fuera de su ámbito de competencias. 

Esperemos el regreso de la razón, falta poco más de un año.

@jchessal