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“Hannibal ad portas”

Por Francisco Salazar Soni

Mayo 04, 2023 03:00 a.m.

A

Sabes vencer (Aníbal), pero 

no sabes aprovechar la victoria. 

Maharbal General cartaginés. 

Las madres romanas antes y aún después de cristo, espantaban a sus hijos sino se dormían o no hacían alguna tarea encomendada, diciéndoles que ¡Aníbal está en la puerta! 

Los cartaginenses trajeron a los romanos muy acalambrados cuando arribaron a la Península Ibérica y a las merititas puertas de Roma. Sin embargo, Aníbal Barca nunca arremetió contra los muros de la gran Roma. Siendo, que después de cruzar los Alpes en pleno invierno con todo y elefantes, un ejército compuesto con 90 mil soldados, una fuerza en ese entonces bastante heterogénea y 12 mil jinetes númidas, los mejores en esos tiempos, llegó con tan solo, algunos historiadores varían las cifras con: 20 mil soldados, 6 mil jinetes y un elefante. 

¿Por qué no destruyó de una vez por todas el gran estratega militar de todos los tiempos, al gran Imperio Romano? Nunca lo sabremos. 

Pues, hoy ante nuestras puertas nos espantan y acalambran, los delincuentes y la violencia con la que nos acometen. Los dejamos cruzar limites y entrar a nuestro territorio sin una pizca de enfrentamiento. No llegan débiles como Aníbal, por el contrario, están bien fuertes, equipados, con logística, llegaron para quedarse ante nuestras puertas. 

El delincuente mexicano organizado y violento ha evolucionado y se ha mimetizado de tal forma en la sociedad, que ocupamos el glorioso cuarto lugar en el mundo en materia de criminalidad. Estos, a diferencia del General cartaginés, si quieren “destruirnos” de una vez por todas, cooptarnos, diezmarnos. ¿Y porque no? Mantenernos acobardados. Con una cosa a su favor, nosotros no tenemos murallas de protección como los Romanos. 

Con dos cárteles hegemónicos (Sinaloa y CJNG), desplegados territorialmente, somos en términos militares un territorio “ocupado”, o sea, territorios poblados por bandidos ilegítimamente. Por otro lado, están, organizaciones delictivas, que operan regionalmente, por una suerte de franquicia de un cártel, ya sea por conveniencia o por sometimiento forzoso. Estas son sin duda las que espantan a comunidades, municipios y gobiernos locales, porque literalmente los tienen en las puertas de las alcaldías, en los despachos de abogados, en la vida nocturna, en las carreteras, brechas, etc.

El ejercito de Aníbal, era como dije, heterogéneo, puro mercenario, principalmente de Hispania: astures, ausetanos, autrigones, bastetanos, berones, cántabros, caristios, carpetanos, cartagineses, etc.

Hoy, tenemos mercenarios en cada región del país, operando como grupos, células delictivas, asociaciones delictuosas y pandillas, prestos al mejor postor.  Son los nativos del lugar, los que autoridades de todos los niveles, juran y perjuran, que no hay criminales locales, que son gente de fuera que viene a delinquir acá. Son los que mantienen el arraigo en sus zonas de influencia con el apoyo si o si, de la propia gente del lugar, los oriundos, los que no les queda de otra, más que quedarse callados, espantados y viendo atrás de la puerta como se transforma para mal, su comunidad, pueblito y ciudad, porque no creen en “sus” policías ni en sus soldados.

TAPANCO: Ellos, están atrás de su puerta, de su residencia, casa, fabrica, negocio, rancho, entronque, crucero, restaurante, feria regional, estadios, arenas, están ahí afuera esperando que salga, porque Usted, tiene que salir y vivir, no se puede quedar encerrado y amurallado en su zona VIP para siempre. Y es ahí, cuando vendrá el asedio criminal. ¿Y qué cree? Nadie vendrá a salvarlo, porque un gran porcentaje de las “autoridades” o están espantados también, o están atrás de la puerta, o son simplemente mercenarios a sueldo. 

@franciscosoni