logo pulso
PSL Logo

Identidad Política

Por Alfredo Lujambio R.

Marzo 14, 2021 03:00 a.m.

A

““Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero.” Charles de Gaulle


Este gran político y militar francés que encabezó la lucha del pueblo de su país, para recu perar su patria invadida por el ejército alemán durante la 2ª guerra mundial y ejerció la presidencia de la República Francesa, de 1958 a 1969, fue condecorado como un héroe de guerra, porque nunca aceptó la ocupación alemana y sostuvo firme la esperanza y la fe de su pueblo ayudando a organizar la resistencia férrea, cuando ya los alemanes controlaban militarmente casi todo el territorio galo. Con la ayuda de tropas británicas, norteamérica nas y canadienses, logró la retirada total del ejército alemán en 1944, casi al final de la 2ª Guerra Mundial.

Después de la guerra, frente a los embates del partido comunista, para hacerse del poder, logró organizar las fuerzas democráticas para impedirlo y mantener a Francia como uno de los bastiones de la Democracia en el mundo. Cuando hablaban los comunistas de implantar a su partido como partido único, con fina ironía expresaba: “¿Cómo esperan que funcione un sistema de partido único en un país con más de 246 diferentes clases de queso?”

Y, cito a de Gaulle hoy, porque frente al gobernante que padecemos los mexicanos en estos momentos, obliga a reconocer que algo muy serio está fallando en el corazón o en la mente del presidente mexicano, porque su oratoria, su verborrea, deja ver casi siempre animosidad, contra una gran parte de los mexicanos, cierta carga de rencor o resentimien tos que no lo dejan pensar ni actuar con claridad, con amabilidad hacia los demás. Ha teni do con frecuencia expresiones despectivas hacia médicos, abogados, empresarios, cientí ficos, mujeres, padres de familia, etc., que reflejan con claridad que no guarda sentimien tos de amor o al menos de respeto, a los mexicanos. Un gobernante que ama a su pueblo, como De Gaulle, lo unifica, lo alienta, lo fortalece y lo eleva con su ejemplo de generosidad, de respeto a los ciudadanos, a las leyes y a las instituciones que se han dado a través del tiempo. El presidente López Obrador divide, juzga, censura, estigmatiza, y amenaza. Solo admite el halago, la adulación, el aplauso.

Y, no pretendo querido lector, en modo alguno, porque no tengo formación profesional de psicólogo ni mucho menos de predicador, hacer aquí un estudio de la mente, la psicología o los sentimientos del presidente de mi país, ni de ninguna otra persona, pero como ciudadanos y como seres humanos, creo que podemos y hasta debemos esperar que la conducta y las palabras de un gobernante, contribuyan a la mejoría social, económica, intelectual y, porqué no decirlo, a la superación moral de los ciudadanos, también. 

De Gaulle afirmaba que en la política era necesaria la claridad, la definición en las distintas identidades y posiciones, para hacer posible el debate inteligente, racional de las ideas y que el ciudadano pudiera discernir mejor su voto, su opción política. Y . . .¿Cómo se puede debatir en ideas, sin la clara definición política de sus actores? ¿Qué opinión tiene cada quién sobre la libertad de empresa, de expresión, de trabajo, de los derechos humanos, de respeto a la dignidad de las personas, de cómo combatir la pobreza, mejorar la calidad de la educación, etc. etc.? Y luego, que estas opiniones diferentes o convergentes, se hagan del dominio público, se debatan frente a la ciudadanía para que permanentemente pueda optar, cambiar de opinión y votar por los que se han expresado con claridad y asumen un compromiso indeclinable por aplicarlas en el ejercicio del cargo público.

Tengo la impresión de que, en la actualidad, en nuestro país existe una tremenda confusión política. Los partidos se han alejado de sus valores y principios políticos, para caer en un pragmatismo rampante en el que solo se piensa en la próxima elección y no en la siguiente generación, un pensamiento cortoplacista que tiene que ver tan solo con la conservación del poder con sus privilegios. Las llamadas coaliciones o alianzas políticas, creo que tienden a confundir al ciudadano: ¿Por quién voy a votar, por cual ideología o postura política, si juntos, todos apoya a un mismo candidato? 

Por todo ello, me parece que al ciudadano le queda la RESPONSABILIDAD de examinar a cada persona que se le presentará en la boleta electoral y decidir con voto razonado y diferenciado. Quién es, cómo piensa, cómo ha sido su vida personal y familiar, porque ello también se traduce en un juicio sano y maduro para tomar decisiones, examinar su honestidad, su sentido de responsabilidad y sus antecedentes como trabajador, como profesionista, como compañero de trabajo, y su desempeño como representante y como servidor público.

PEMEX Y CFE

Estamos ya cerca de la fecha de aniversario de la expropiación petrolera, pero es justo y necesario reconocer que PEMEX, desde su creación como empresa paraestatal, solo ha servido, a pesar de los caudalosos ríos del oro negro que ha producido a lo largo de 83 años, ha servido para el enriquecimiento obsceno de las cúpulas sindicales y de otros políticos, que han saqueado esa riqueza inmensa, sin que le llegue al ciudadano común ningún beneficio. Tiene una plantilla de personal que es más del doble de lo que necesita para sostener su cada vez más escasa y contaminante producción, en la que impera la venta de plazas y la corrupción propiciada por sus líderes y directivos.

Desde un punto de vista de estricta y sana administración financiera, PEMEX junto con la CFE, son verdaderos cadáveres insepultos, que no tienen compostura ni futuro, porque el mundo entero marcha aceleradamente al desarrollo de las energías limpias. Están en quiebra total. Sólo PEMEX, tiene una deuda de más de 110,000 millones de DÓLARES, cifra que representa mucho más que el valor de todas las instalaciones y activos, (bienes), de su propiedad.

A pesar de que son un barril sin fondo, el presidente López Obrador insiste en seguirle echando dinero bueno al malo, concediendo exenciones de impuestos a las dos paraestatales, inyectándole cuantiosos recursos frescos que tanta falta le hacen al país en otros rubros de mayor importancia como salud y educación. Y pretendiendo producir gasolina a un costo muy superior al de su importación. Solo veamos que en EUA, la gasolina cuesta la mitad de lo que nos cuesta a los mexicanos. 

En el año 2019, el primero del gobierno de López Obrador PEMEX perdió 480,966 millones de pesos y la Comisión Federal de electricidad, (CFE) PERDIÓ 78,919. Suman las dos empresas gubernamentales pérdidas en el 2019 por 559,885 MILLONES DE PESOS.

En el 2020, el 2º año de este gobierno, PEMEX perdió 347,911 millones de pesos y CFE nada más 121,799 millones.

Sumando los dos años del actual gobierno PEMEX alcanzó a perder la fabulosa suma de 828,877 millones de pesos y la Comisión Federal de Electricidad 200,718.

A su vez, si sumamos las pérdidas de las dos paraestatales en los dos años, 2019 y 2020 nos arroja los siguientes números pérdidas en 2019, 559,885 y  en el 2020, 469,710.

GRAN TOTAL DE PÉRDIDAS DE LAS DOS PARAESTATALES EN LOS DOS AÑOS:  1,029´595, ES DECIR, UN BILLÓN VEITINUEVEMIL QUINIENTOS NOVENTA Y CINCO MILLONES DE PESOS.

SI DIVIDIMOS ESTA CIFRA ENTRE LOS 730 DÍAS DE LOS DOS AÑOS NOS ARROJA LA ESCALOFRIANTE CIFRA DE  . . . . . . .  1,410 MILLONES DE PESOS 404 MIL PESOS DE PÉRDIDA CADA DÍA, INCLUYENDO SABADOS, DOMINGOS Y DÍAS FESTIVOS.

Alfredo Lujambio R.                       lujambio06@hotmail.com