Imperialismo y 11-S

Se cumplen 20 años del derrumbe de las torres gemelas neoyorquinas y hace algunas semanas que el gobierno estadounidense decidió iniciar el retiro de sus tropas desplegadas en Afganistán después de aquel trágico suceso. Pareciera una decisión razonable, considerando las implicaciones de un desgaste enorme para ese país, no sólo en términos económico-políticos, sino morales por escándalos vergonzosos que vinieron luego, como las prácticas de tortura y otras infamias cometidas en la prisión de Guantánamo, por ejemplo. Pero la historia ha enseñado a precaverse de las decisiones geo-políticas del gobierno gringo, toda vez que nunca "dan paso sin huarache" y, en el fondo, estarán siempre los intereses imperialistas que caracterizan su actuar en distintas regiones del mundo.

El imperialismo estadounidense se afianzó después de la segunda guerra mundial, desplazando la hegemonía que había mantenido el imperialismo británico y esa larga marcha parece estar llegando, desde hace rato, a un punto crítico con los reacomodos geopolíticos actuales donde China y otros países, juegan papeles relevantes. La observación que hiciera Paul Kennedy acerca de "las estrategias en la guerra y en la paz" en un texto célebre de 1991, planteando la necesidad de que Estados Unidos aprendiera de la experiencia europea de la primera postguerra, sobre todo de la Inglaterra victoriana, toda vez que éste país, por tratar de recuperar la hegemonía naval mundial había descuidado el frente continental europeo en contra del anexionismo alemán, erosionando la "paz británica" ante el advenimiento del fascismo en la década de los treinta, parecía explicar esa paradoja (fortalecer el gasto militar en épocas de "paz" para mantener la hegemonía mundial mientras se te meten hasta la cocina). Sin embargo, los hechos posteriores a los atentados apuntarían a revelar las múltiples dimensiones de una guerra en la que los "ganones" serían los negocios de grandes corporaciones multinacionales, en las que participarían funcionarios gubernamentales de primer orden.

Nada más como botón de muestra de lo antes señalado, habría que recordar que la entonces asesora de seguridad del presidente George "Wc." Bush, era nada menos que doña "Condolencia Arroz" (Condoleeza Rice), quien había sido ejecutiva de la petrolera "Chevron", y así por el estilo con otros funcionarios del gabinete de Bush, siendo que, éste último, por lo demás, había tenido como aliado comercial al mismísimo Osama Bin Laden, tenido como autor intelectual de los atentados. Esta liga o incluso subordinación ha servido hasta para sugerir que el término "imperialismo" ya es obsoleto y debería referirse a este tipo de procesos como "Imperio", como en el caso del famoso libro de Antonio Negri con ese mismo título, donde esa sustitución terminológica puede parecer una diferencia menor, pero sirve de justificación al intervencionismo extranjero, asumiendo que los Estados han perdido poder político y no les queda más que subordinarse al poder del capital financiero trasnacional, representado por esas grandes empresas multinacionales, pero en nombre de cuyos intereses comerciales hablan (hasta con las armas) gobiernos como el estadounidense que, reconocen en los hechos, "no tienen amigos, sino intereses".   

Así, resulta pertinente que, ante la vuelta de la mirada estadounidense a nuestro continente, el gobierno mexicano está recuperando los principios de política exterior consagrados constitucionalmente y que se habían extraviado en gobiernos anteriores; la crítica a liderazgos subordinados como el del presidente de la OEA y el fortalecimiento de espacios como el de la "CELAC" que habrá de reunirse en estos días, representan esfuerzos promisorios para afianzar la autodeterminación de los pueblos, asumiendo que el imperialismo gringo está vigente, así sea que se presente, como siempre, como "amigo" de la democracia, la libertad, y demás valores tenidos como abstracciones.