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Incertidumbre laboral

Por José Santos Zavala

Diciembre 13, 2023 03:00 a.m.

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En el proceso electoral del 2 de junio de 2024, se elegirán 20,286 cargos de elección popular. La disputa por ellos será competitiva y conflictiva. Los actores políticos se valdrán de todos los recursos a su disposición. Derivado de ello, en los próximos meses, miles de trabajadores de la administración pública vivirán días de incertidumbre y angustia laboral. Sus jefes les presionarán, por todos los medios, para que ellos y sus familiares directos se involucren en el apoyo a los candidatos del partido político del que formen parte.

Los actores políticos que ocupan un puesto en la administración pública obligarán a los empleados, bajo amenaza de despido, para que hagan proselitismo político. Los pondrán a conseguir credenciales de elector, organizar a los beneficiarios de las intervenciones gubernamentales, hacer llamadas telefónicas para promover la imagen de determinado candidato, conseguir bardas para que se hagan pintas de divulgación política y hacer visitas domiciliaras para condicionar la entrega de bienes y servicios a la población. 

Las grandes concentraciones de personas en espacios públicos es la principal señal de fuerza política. En ellas, se obliga a los empleados gubernamentales a asistir, aunque tengan que dejar en su hogar a sus hijos pequeños. Los recogen por la madrugada en autobuses que no reúnen las condiciones de seguridad y comodidad para un viaje de varias horas. Les hacen recorrer kilómetros caminando a pie, bajo el sol, lluvia o frío. Sin comer y hacer sus necesidades fisiológicas, esperan de pie, a que llegue el candidato a dar su mensaje.

Al interior de las dependencias gubernamentales, entre los empleados también hay disputas. Se aprovecha la situación para ajustar cuentas. Presionan a quienes suponen que no forman parte del grupo político, por lo que se cuestiona la relación familiar o el parentesco con quien consideran que es el enemigo político. Inventan y exageran acontecimientos del pasado, solo para hacer quedar mal a quien quieren que sean despedido o despedía de su trabajo. La situación es de angustia e incertidumbre laboral. 

Esta situación es generada por funcionarios de distinto nivel jerárquico, no importa el partido político, lo hacen todos, incluso aquellos que presumen que son “diferentes”. Con la alternancia política nada ha cambiado en este país, la administración pública sigue siendo un instrumento de poder político para influir en los resultados electorales. Lo grave es que afectan a miles de trabajadores y sus familias al generar incertidumbre laboral, pero sobre todo el trato poco ético e inhumano que reciben por el simple hecho de necesitar una fuente de ingresos.  

En resumen: Los procesos electorales no solo es competencia política, sino también, generadores de incertidumbre laboral en miles de trabajadores de la administración pública federal, estatal y municipal. Los funcionarios presionan, amenazan, para que el empleado gubernamental se convierta en un promotor político, aún fuera de sus horarios de trabajo. Es un comportamiento poco ético e inhumano. Separar la política de la administración pública es un gran pendiente de la democracia en México. Próxima colaboración: 27/12/23. 

@jszslp