Inteligencias descompuestas

En 1979, un jurado integrado por Elena Poniatowska, Agustín Monsreal y Guillermo Samperio, determinó que el Premio Nacional de Cuento (otorgado de manera conjunta por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Casa de la Cultura de San Luis Potosí) sería otorgado a la obra "Fábrica de conciencias descompuestas", del joven escritor Gerardo María Toussaint. 

En la sinopsis de la contraportada se lee: "En esta serie de cuentos el autor persigue a un personaje de  la clase media, buscando desenmascarar los trucos del sistema educativo, las cómplices trampas de la familia y las limitaciones que impuso la sociedad a los jóvenes de los setentas..."  De una manera más coloquial, el autor diría: "aborda las ideas de un muchacho que desde que entra al kínder hasta la preparatoria, su lenguaje va cambiando, primero es limitado... y se deforma por el movimiento generacional al que pertenece."

Si la obrita se trajera a la época actual, a un personaje y al entorno potosino, no dudaría en adaptar ligeramente el título a Fábrica de inteligencias descompuestas. La historia, también podría ser la de un joven con lenguaje limitado y deformado por el entorno político al que pertenece. 

En varias ocasiones, y no es que quiera encajarlo en lo anterior, se ha criticado el limitado léxico del gobernador San Luis Potosí; es válido decir a la luz del análisis de su discurso, que se trata de un sociolecto característico de su entorno (no sé si el familiar, el social, el político o el cultural), lo cierto es que no se caracterizaba por su riqueza verbal. Desafortunadamente, aunque la pobreza verbal no se encuentra reñida con la pulcritud y el decoro en el mismo campo, en este caso pareciera que la vulgaridad es inherente a su hablar.

No hay, desde luego, un manual de protocolo verbal para gobernadores, ni hay nada de malo en que Ricardo Gallardo se exprese como un estibador, ya que en la forma de hablar se refleja la crianza, pero sí es lamentable que el gobernador de un estado (olvidémonos de los demás que éste es el que nos interesa) se exprese de esta forma. Por ejemplos no paramos, seguro todos recordarán la sutil y elegante forma que utilizó para referirse al caso del agandalle del dipsómano y trasnochado Durón.

La cosa no acaba allí (por defectos no paramos) ya que cada vez es más evidente que Ricardo Gallardo habla más rápido de lo que piensa. De tal suerte que la primera ocurrencia que boceta su cerebro, todavía no acaba de ser asimilada cuando ya fue emitida por sus cuerdas bucales y repetida, en algunas ocasiones salpicada con alguna vulgaridad, de manera constante. 

Ahí está otro ejemplo, el caso de la liposucción gratuita para toda aquella mujer que la solicitara. Al margen de la sandez, no deja de ser reprobable el comentario en un contexto que en muchas ocasiones ante la difícil autoaceptación por el tema del peso y la figura corporal, muchas mujeres sufren trastornos alimenticios.

Posiblemente, por considerarse un esteta, versado en tratados arquitectónicos, escultóricos y de diseño y decoración, de los que ya hemos tenido muestras en todas las remodelaciones que está disponiendo, el gobernador sea una autoridad en el tema de lo bello y lo sublime, pero el comentario (frente al que todos los potosinos callaron) resultó tan grotesco, que el vocero de la arquidiócesis casi le dijo que su bromita estuvo muy de a tirito,  y que mejor se ocupe de temas realmente serios. 

Otro día se le ocurre afirmar de las modificaciones arquitectónicas que dispondrá para los balnearios de Gogorrón y la Media Luna, y después le informan que gobierno del estado sólo participa como arrimado, porque los socios mayoristas son los ejidatarios, y hasta entonces opta por el prudente silencio.

Decir para impactar es lo de él, desde luego, pero pareciera que ninguno de sus asesores se atreven a decirle que la está regando en época de estiaje y que –como dijera mi abuelo– se pasa de echador. Seguimos, y seguro seguiremos, esperando a que cumpla la bravuconada de pasar al poder del estado todo aquello que amenazó con retirar del control del Insabi, si en tres meses no le llegaban recursos. 

Una más, partiendo de la máxima hankista comprobada a plenitud, de que "mientras más obra, más sobra", se le ocurre decir que el puente elevado de avenida Universidad sobre las vías del ferrocarril no tiene más que un año de vida útil. Ya le dijeron sus asesores y los que saben del tema.

Interesante sería que alguno de los distinguidos miembros de la cámara de la Construcción, o al menos los ingenieros de la UASLP, lo invitaran a hacer una comparativa de peritajes entre los resultados de éstos y los de él. Pero nadie dice nada, y nadie lo dirá, porque como me dijo un querido amigo el jueves que almorzaba con él: [aquí en San Luis Potosí] "todos son re p t s."   

Mientras tanto, el deterioro en la formulación de ideas ya comienza a ser general, ya ahora el alcalde anda diciendo que los potoSÍnos debemos hacer del SÍ, una filosofía. No sé hacia donde vaya, pero no es lo mismo una propuesta conductual, o una actitud  frente a la vida (aunque este sea tan deslucido como en el que nos encontramos) que una filosofía. Seguro es el resultado de la hermosa SÍnergia que ha logrado establecer con el gobernador, su mejor director de obras públicas, comisión de nomenclatura y embellecimiento de la ciudad.

Gracias por la lectura. No dejen de observar las medidas sanitarias y utilizar el cubreboca, los decretos de nuestros gobernantes no han logrado acabar con la pandemia.