Jesús y los soldados romanos
“Les doy un mandamiento nuevo: Ustedes deben amarse unos a
los otros como yo los he amado”.
Última cena.
Este jueves fue la última cena de Jesús quien decía ser el hijo de Dios. Fue una cena íntima con sus discípulos, doce, que lo protegían, acompañaron y siguieron, atendiendo sus palabras, así como su pensamiento de liberación y amor.
Carlo Magno tenía para su protección una escolta de honor de doce sujetos, que los llamaban Paladinos. Siempre han existido hombres que están dispuestos a seguir a alguien, e incluso dar la vida por ellos. Ya sea una especie de discípulos que creen ciegamente en sus patronos o guardias pretorianos leales. Y casi siempre los traicionarán.
Fue aproximadamente en el 47 a.c. cuando se oyó hablar de la que iba a hacer la más famosa Guardia de Emperadores, los “Pretorianos”. Fue en las guerras contra las tribus celtíberas, cuando Publio Cornelio Escipión Emiliano llevó un gran ejército para combatirlas, su guardia personal por la noche acampaba en las inmediaciones de la carpa de su jefe “praetor”, que era el “praetorium” y de ahí fueron llamados –Pretorianos-.
Después de cenar Jesús se fue a orar, para posteriormente ser detenido por una traición con un beso como señal, por soldados romanos y llevado al “Pretorio”, que ya para era el año 33 d.c., era considerado como la residencia oficial del Gobernador provincial romano, que era la estancia temporal del procurador en Jerusalén.
Se dice que en tiempos ya de Pablo de Tarso, los guardias pretorianos constaban de 10 compañías de 500 soldados cada una, que estaba a las órdenes de un tribuno.
El resto de la historia de Jesús todo mundo lo sabe y el cristianismo llego para quedarse por más de dos siglos en el mundo.
Un Centurión romano fue quien dio la orden de matar a Jesús, fue el encargado de la crucifixión, un Centurión tenía a su cargo ochenta soldados, una centuria, que eran llamados legionarios, una legión se conformaba con cincuenta y nueve centurias.
TAPANCO: Los pretorianos y centuriones eran hombres ejemplares, con demasiado poder que termino aniquilándolos posteriormente, quitaban y ponían Emperadores y Senadores como piezas de ajedrez.
Pero por más cabrones que fueran, muchos terminaron oyendo las buenas nuevas y se convirtieron en cristianos, sí, la institución militar más efectiva y duradera de la historia de la humanidad, acabó convertida en cristianos de carne y hueso. Pablo de Tarso les decía a los romanos, “hablar sin temor la palabra de Dios”.
Francisco.soni@uaslp.mx
Twitter: @franciscosoni
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