La despedida
Sin duda una palabra muy versátil en el idioma español es “despedir” y sus diferentes variantes.
De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, este vocablo tiene el sentido de soltar, desprender, arrojar algo, apartar, alejar, deponer a alguien de su cargo, prescindir de sus servicios.
Por otro lado, la palabra “despedida” significa la acción y efecto de “despedir” e, incluso, llega a ser considerado, con la terminación del participio “ido, ida”, un sustantivo que se atribuye a cierto tipo de celebraciones o al sujeto que sufrió los efectos del despido.
Si quisiéramos, en este breve recorrido gramatical, elegir un ejemplo que nos deje en claro los diversos aspectos de la palabra en cuestión, sin duda Tatiana Clouthier nos puede ayudar bastante.
Porque a esta ex funcionaria del gobierno de López bien podríamos llamarle “la despedida”, por la forma en que se le apartó del gabinete.
Es cierto, me dirán algunos, que presentó una carta de renuncia; sin embargo era una misiva con todo el olor a un despido, a una expresión de que había sido soltada, arrojada, apartada, alejada y despuesta de los favores y atenciones del transformista mañanero; vamos, que decidió prescindir de sus servicios.
Si bien algo caracterizo a Tatiana Clouthier fue su poca (dicho generosamente) capacidad en el desempeño de la titularidad de la Secretaría de Economía, hay que decir que siempre se mostró fiel a su jefe (entendido como patrón y no como coloquialmente se le dice en México al padre, porque a la memoria del suyo bien que le falló) en todo momento, con destellos de abierta complicidad.
Sin embargo, esta fidelidad no fue suficiente en el entorno en que se ha colocado a México en las patas del ganso. Se especulan muchas razones para su despedida, pero sin que hasta este momento haya mucha claridad al respecto.
Su carta de renuncia, redactada en términos beisbolísticos en un claro intento de parecer aguda y condescendiente con López, deja entrever, por algunos detalles, que la situación que atraviesa el país en cuanto a la consultas sobre el Tratado México-Estados Unidos-Canadá es parte esencial de su decisión de retiro.
Pero ¿será que ella decidió irse o bien decidieron echarla?
Coincido plenamente e que su visión de las cosas puede no corresponder con la de López; que el camino de cómo se desarrollan estas consultas con nuestros socios comerciales se dirigen al despeñadero de un panel internacional donde saldremos mal parados. Sin embargo, ¿estaremos en esta situación porque la señora Clouthier dejó avanzar un tema más allá de lo necesario, minimizando y mintiendo al presidente sobre las posibilidades de sacarlo adelante en la mesa de negociación?
Creo que si ella se hubiera opuesto desde el origen a las políticas económicas de su ex patrón, su renuncia se hubiera dado desde hace mucho tiempo. El que ocurra ahora suena más al fracaso de lo esperado en ella que a sus convicciones personales. Esto es, que se le ve como una pieza inútil en el momento actual y, por tanto, prescindible, como lo han sido otros personajes de deshecho.
Porque, de manera evidente y ostensible, el mañanero transformista se dejó estrechar en los brazos de la ex funcionaria, pero negó la reciprocidad afectiva, dejando en claro que, por alguna razón, la señora Clouthier ya no era bienvenida en su presencia.
Es breve el espacio para enumerar las malas decisiones del actual gobierno federal que impactan en la economía nacional, la inflación galopante, la fuga de capitales y el temor de la inversión privada. Poco o nada hizo la Secretaría de Economía encabezada por Clouthier para dar estabilidad y fomentar el crecimiento nacional.
Llega a sustituirla la ex jefa del SAT, excelente cobradora pero pésima compradora, a quien se le debe, entre otras cosas, el desabasto de medicinas y dudosas adquisiciones gubernamentales.
¿Será competencia para saber cuál hará peor papel, la recién llegada o la despedida?
@jchessal



