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La guerra contra el saber

Por Jorge Chessal Palau

Junio 14, 2021 03:00 a.m.

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El único mexicano que vive en un palacio el Palacio Nacional, siempre ha manifestado su animadversión por la cultura, el saber, la ciencia y la investigación es casi casi legendaria.

Cuando estaba en campaña, un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle de México lo cuestionaron sobre su preparación académica. Su respuesta fue cargada de soberbia, aunque muy ilustrativa: “Yo tengo nivel de licenciatura, soy Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública. He leído algunos libros, he escrito más de 10, están publicados y hasta me das la posibilidad de presumir-, porque mi último libro que escribí se vendió bien; más de 100 mil ejemplares”.

Puso por delante su licenciatura y refirió la obra escrita que se atribuye (aunque hay serias dudas de su autoría directa, apuntando más a un escritor fantasma, es decir, el que cobra por el anonimato), con lo cual pareciera que la intelectualidad es lo suyo. Sin embargo, en respuesta a cuestionamientos sobre los resultados electorales en la Ciudad de México, que ponen en evidencia una escisión brutal de la urbe, mencionó que quienes tienen licenciatura y grados académicos más altos, así como las clases media y la alta son quienes más apoyan y creen las campañas en contra de su gobierno.

Así lo dijo: “Y es muy interesante cuando ve las encuestas que quienes creen más todas esas campañas son los que tienen nivel de licenciatura hacia arriba, o sea, son más, proporcionalmente. Cuando uno pensaría que, ante más nivel educativo, más conciencia; pues no necesariamente. Claro, también clase media-media, clase media alta y alta igual que de licenciatura para arriba, ahí pega más“. Como puede leerse, es un claro mensaje que marca a sus adversarios: va por los ignorantes, no por quienes creen en los potenciales del conocimiento y el pensamiento crítico.

Y también afirmó: “Aquí [en la Ciudad de México] es donde se recibió el mayor bombardeo de mentiras y muchos compraron esas mentiras; muchos, y con esa manipulación la capital de la República, que siempre había estado a la vanguardia, ahora hubo un avance hacia el conservadurismo; pero eso lo atribuyo a que sobre todo sectores de clase media, influenciados, se creyeron lo del populismo, el que íbamos a relegirnos, lo del mesías tropical, el mesías falso, pero hasta las piedras cambian de modo de parecer”. Quién mayor conocimiento tiene, entonces, es el enemigo que vencer en las urnas, pues quien piensa, es ignorante, a los ojos del señor López.

Quien aspira a mejorar, es alguien que no merece la palaciega simpatía: “Un integrante de clase media-media, media alta, incluso, con licenciatura, con maestría, con doctorado, no, está muy difícil de convencer, es el lector del Reforma, ese es para decirle: Siga usted su camino, va a usted muy bien, porque es una actitud aspiracionista, es triunfar a toda costa, salir adelante, muy egoísta”. Si esto es así, ¿entonces el mismo señor López es aspiracionista, cuando lanza al ruedo su licenciatura para justificar su preparación? ¿Qué opinará la señora Gutiérrez de López, quien es Licenciada en Comunicación y tiene una maestría? 

López quiere tener el control de los que no han hecho del estudio y el conocimiento su ruta de vida; desprecia a quienes reflexionan y cuestionan, pues solo quiere contar con lo que necesita para sus planes, carne de cañón electoral. Por eso, al diablo los fideicomisos de fomento a la investigación, a los institutos y, en general, al diablo quienes disientan con su visión del mundo.

Tener un gobernante así es, simplemente, la consecuencia de la indolencia que permitió que se colara hasta la presidencia; llegó a donde le permitió el resentimiento del pueblo mexicano contra los servidores públicos voraces que durante mucho tiempo medraron en las arcas públicas. No nos debe extrañar que la apatía de las grandes mayorías, esas aspiracionales clases medias con licenciatura o maestría, que tanto desprecia el señor López, hayan dejado libre el paso a quien ahora busca acabar con el saber, en una guerra sin cuartel.

Una nota final, aplicable en ese momento post electoral, en todas partes de México: frente a los resultados, ¿qué se hizo para lo contrario? Hay que tener presente al escritor Ken Follet, cuando dice: “Los miembros de esta generación tendremos que lamentarnos no solo por las palabras y los actos odiosos de las malas personas, sino por los clamorosos silencios de las buenas”.

@jchessal