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La hidra derechista

Por Miguel Ángel Hernández Calvillo

Octubre 18, 2022 03:00 a.m.

A

Más de 40 suspirantes a la candidatura presidencial tiene la derecha opositora en México. El problema, para esa oposición, es que parece más una hidra de múltiples cabezas y un escuálido cuerpo. En efecto, la base social que arroparía a cualquiera de los que se mencionan, como posibles abanderados de una coalición opositora en 2024, sigue ausente… no solo en términos de una afiliación amplia y comprometida en cualquiera de los partidos que la integrarían, sino de presencia y movilización que suponga, sin conceder, que amplias capas de la población rechazarían la continuidad de la Cuarta Transformación que impulsa el actual gobierno federal. Por el contrario, los posibles candidatos de la izquierda progresista son pocos y, en cambio, cada vez más grande la base social que acompañaría el proyecto político de consolidación de la 4T. 

Así las cosas, la pregunta elemental sería: ¿por qué no crece la base social de los partidos de una eventual coalición opositora y, en cambio, sí crece el número de sus posibles candidatos presidenciales, como si se tratase de la mítica Hidra de Lerna de mil cabezas que, si le cortas una brotan muchas más? Una respuesta lógica, más que mitológica, es la de plantear, siguiendo la referencia de un teórico de los partidos políticos como Angelo Panebianco, que en esas organizaciones políticas imperan los intereses selectivos sobre los incentivos colectivos. Para corroborar esa idea, basta con observar el perfil de los nombres que se mencionan y concluir que, salvo una que otra excepción, la mayoría “cojea de la misma pata”, esto es, la de aparecer ligados, de una u otra manera, a intereses de poderes fácticos variados. 

Pero todas esas cabezas (huecas, por lo demás), que pretenden engullirse el proyecto de la Cuarta Transformación, ni siquiera imaginan, parafraseando al padrecito Lenin, “que el campo de batalla les pertenece”, como para disputar, en buena lid, una sucesión presidencial que los tiene pasmados, por decirlo amablemente. Y… ¿cómo dar una digna batalla si ni siquiera tienen una fuerza amplia de guerreros que asuman como suya una causa que avizoran como perdida? Entonces, apenas atinan a lanzar golpes desafortunados, como eso de pretender que AMLO es “el rey del cash”, sin reparar en que tanta desmesura en la calumnia y en la mentira terminan fortaleciendo a quien buscan denostar.

En contraste, el proyecto transformador que lleva adelante el presidente AMLO ha mostrado que, actuando de manera distinta a como lo hicieron los gobiernos del pasado, se puede, siguiendo a otro clásico (James Bryce), ejercer una democracia como el arte de “contar cabezas sin romperlas”; esto es, contrarrestar los intereses de unos cuantos sin poner en riesgo la viabilidad de todo un país. En suma, invertir la ecuación de esa hidra derechista: que imperen los incentivos colectivos por sobre los intereses selectivos. Lógica simple pero respaldada por procesos que ya son históricos en nuestro país, como el hecho de garantizar, constitucionalmente, el derecho a contar con una pensión universal, cuestión que, por ejemplo, en Chile se ha complicado aterrizar por la postura de la oposición conservadora.

En fin, más de 40 nombres de posibles candidatos(as) a la presidencia de México por la derecha opositora, más los que se acumulen esta semana y cada que una de esas cabezas termine haciendo agua. Hidra de mil cabezas sin base social amplia que, por lo menos, eche una que otra porra.