La protección empieza en lo local
En San Luis Potosí, hablar de educación multigrado es hablar de territorios donde el derecho a la educación se construye todos los días frente a condiciones complejas. Son aulas donde un solo docente atiende a niñas y niños de distintas edades, grados y contextos, y donde la escuela no solo enseña contenidos, sino que muchas veces cumple funciones de contención, protección y cuidado. En ese contexto, el trato digno no es un ideal abstracto, sino una obligación jurídica y ética.
El reciente Segundo Congreso Multigrado del Sector XVIII de Educación Primaria permitió visibilizar esta realidad desde una perspectiva de derechos humanos. Bajo la coordinación de la Dra. Norma Angélica Chávez, Supervisora General del Sector que comprende Villa de Reyes, Villa de Pozos, La Pila, Cerro de San Pedro y Armadillo de los Infante.
El encuentro reunió a 60 docentes multigrado para reflexionar sobre planeación, evaluación formativa, integración curricular y acompañamiento pedagógico desde la Nueva Escuela Mexicana, las ponencias estuvieron a cargo de los doctores Gamatiel Cleto Luis, Yolanda López, Joseph Cruz y José Guadalupe Ávila.
Uno de los ejes más relevantes fue el trato digno de niñas, niños y adolescentes como condición indispensable para el ejercicio efectivo del derecho a la educación. La reflexión no se limitó a lo pedagógico. Se abordó el trato digno como una exigencia jurídica, vinculada al interés superior de la niñez y al reconocimiento de niñas y niños como sujetos plenos de derechos, tal como lo establecen la Constitución, la Convención sobre los Derechos del Niño y la legislación nacional.
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En escuelas multigrado, donde las relaciones son más cercanas y las comunidades más pequeñas, el trato digno se expresa en prácticas cotidianas: la forma de dirigirse al alumnado, la manera de corregir sin humillar, la construcción de climas escolares seguros y la atención adecuada de conflictos. Estas prácticas no pueden recaer únicamente en el esfuerzo individual del magisterio. Requieren acompañamiento institucional real.
Es en este punto donde cobra especial relevancia el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, particularmente en su dimensión municipal. Lejos de ser una figura decorativa, el sistema es un mecanismo de coordinación interinstitucional diseñado para garantizar que todas las decisiones públicas se adopten con enfoque de derechos de la niñez. En el ámbito educativo, su papel es estratégico.
Durante el Congreso se destacó la importancia del SIPINNA Municipal de Villa de Reyes como aliado en el acompañamiento pedagógico y en la protección integral de niñas, niños y adolescentes. La cercanía territorial del nivel municipal permite detectar riesgos, articular apoyos interinstitucionales y prevenir vulneraciones de derechos antes de que escalen a situaciones graves. Cuando el SIPINNA municipal funciona, la escuela multigrado no está sola.
Herramientas como la bitácora escolar, analizada durante los talleres, fueron resignificadas no solo como instrumentos administrativos, sino como mecanismos éticos y jurídicos para documentar incidencias, prevenir violencias y garantizar respuestas institucionales oportunas. Este enfoque conecta directamente con la función preventiva del SIPINNA y con su capacidad para articular educación, salud, desarrollo social y protección infantil.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la equidad educativa no significa tratar a todos igual, sino atender de manera diferenciada contextos diferenciados. Las niñas y los niños que estudian en escuelas multigrado no pueden recibir menos protección ni menos oportunidades por su lugar de origen. El Estado tiene la obligación de ajustar sus políticas y de fortalecer los sistemas locales de protección.
Reconocer el trabajo del magisterio multigrado y del SIPINNA Municipal de Villa de Reyes no es un gesto protocolario. Es visibilizar una práctica institucional que contribuye a cerrar la brecha entre el reconocimiento formal de los derechos y su ejercicio real. La educación multigrado, acompañada y protegida, puede convertirse en un espacio privilegiado de dignidad, prevención y justicia social.
Fortalecer estos esfuerzos no es opcional. Es una responsabilidad pública con la niñez de San Luis Potosí, especialmente en los contextos donde el Estado se prueba a sí mismo: las aulas más pequeñas, los territorios más alejados y las comunidades que históricamente han sido invisibilizadas.
Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezabogados@gmail.com




