La tecnología de los últimos millones de años
El chip semiconductor es probablemente el objeto artificial más complejo jamás construido, en el que se llegan a integrar y conectar eléctricamente decenas de miles de millones de transistores en una pastilla de silicio con un área de un centímetro cuadrado. Como fecha de inicio de la carrera tecnológica que llevó a la construcción de un objeto tan asombroso podríamos mencionar el 23 de diciembre de 1947, cuando nació el transistor en los Laboratorios Bell de la compañía telefónica ATT en Nueva Jersey.
El desarrollo del primer transistor de la historia tuvo como antecedente conocimientos científicos desarrollados en Europa en la primera mitad del siglo XX, que permitieron el desarrollo de materiales como el germanio y el silicio, que es la base de la actual industria de chips semiconductores. A su vez, el desarrollo científico en Europa en las primeras décadas del siglo pasado fue posible, en último término, por el desarrollo de la ciencia misma, ocurrida en ese mismo continente hace 300-400 años.
Por lo demás, si bien la aparición de la ciencia aceleró el desarrollo de tecnologías cada vez más sofisticadas hasta llegar al chip semiconductor, la tecnología siempre ha acompañado a nuestros antecesores. Incluso antecesores no humanos que vivieron hace millones de años, y que sabemos hacían uso de herramientas. En este sentido, resulta interesante un artículo aparecido esta semana en la revista “iScience”, publicado por un grupo de investigadores encabezado por Alejandra Pascual-Garrido, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.
En su artículo, Pascual-Garrido y colaboradores señalan las dificultades que tenemos para estudiar el uso de herramientas por parte de especies humanas anteriores a la nuestra. Los investigadores señalan que, “…nuestro conocimiento de la evolución de las habilidades de fabricación de herramientas es incompleto, descansando en un récord arqueológico imperfecto de herramientas de piedra”. Igualmente, señalan que la evidencia del uso de herramientas fabricadas con materiales perecederos, como la madera, es escasa por necesidad.
En estas condiciones, Pascual-Garrido y colaboradores se preguntan si ante la falta de evidencia arqueológica sobre el uso de herramientas fabricadas con materiales perecederos por especies humanas anteriores a la nuestra, es posible recurrir al estudio del uso de herramientas por parte de especies de simios actuales, particularmente chimpancés. Según los expertos, los chimpancés y los humanos comparten un ancestro común que vivió hace unos seis millones de años antes de dividirse y evolucionar de manera separada, y Pascual-Garrido y colaboradores asumieron que, dado la cercanía de las especies, el estudio de las técnicas de fabricación y uso de herramientas por los chimpancés puede arrojar luz sobre el uso de herramientas por nuestros remotos antecesores.
Como sabemos, para extraer termitas como alimento de un termitero, los chimpancés introducen una vara delgada por un orificio de dicho termitero. Ante la invasión, las termitas soldado muerden la vara, que es retirada por el chimpancé con las termitas adheridas que así resultan una presa fácil. Dado que los túneles de los termiteros son tortuosos, la vara introducida por el chimpancé debe ser lo suficientemente flexible para que pase a través del túnel sin atascarse en alguna vuelta. En este sentido, Pascual-Garrido y colaboradores se propusieron averiguar si los chimpancés están conscientes de este requerimiento y escogen materiales en consecuencia.
Para este propósito recurrieron a la población de chimpancés en el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania y estudiaron las propiedades mecánicas de 544 muestras de materiales obtenidas de 194 plantas de 26 especies. Encontraron que los materiales con mayor flexibilidad son obtenidos de plantas que, a su vez, son las escogidas por los chimpancés para fabricar sus varas, mientras que las plantas con materiales más rígidos no son usadas para este propósito. Así, los chimpancés poseen un cierto conocimiento intuitivo sobre las propiedades mecánicas de la madera de las plantas que les permiten escoger aquellas que le proporcionen material más adecuado.
De estar en lo cierto Pascual-Garrido y colaboradores sobre la equivalencia de las habilidades tecnológicas de los chimpancés con las de nuestros ancestros remotos, los resultados de su estudio arrojarían luz sobre el desarrollo de la tecnología a lo largo de la evolución humana. Escriben en este sentido: “Esta información puede, a su vez, tener implicaciones para la interpretación de las habilidades técnicas para fabricar herramientas de los homínidos, y podría ser especialmente interesante para arrojar nueva luz sobre la evolución del procesamiento de la madera y el desarrollo cultural de las tecnologías de la madera, cómo se aprenden y se transmiten culturalmente”.
Es decir, arrojaría luz sobre la carrera que nos ha llevado de las herramientas primitivas a los chips semiconductores con decenas de miles de millones de componentes.