Cada día que pasa no puedo dejar de acordarme de aquellas palabras de un gobernante esperanzador (al menos para mí), cuando tomó posesión un 26 de septiembre hace más de dos años: “Gobernaré sin complicidades, sin impunidad para nadie… atento a la crítica de los potosinos… Escuchar… está en la base de todo buen gobierno”.
También mencionó sus “grandes tareas: combate a la corrupción, fortalecimiento de la transparencia, rendición de cuentas…” Y aseguró: “no hay pactos ni compromisos con nadie en particular. No habrá impunidad para quien haya infringido la ley, ni para quien lo haga en el futuro”.
Y ¿saben qué? Podemos preguntarnos si se trataba de mentiras (fabricación y propagación de ‘fake news’) o si luego ya le pensó más y flaqueó en esas intenciones que no sólo recogían una exigencia entre la gente que lo eligió o descartó, sino que parecían una buena estrategia de liderazgo político y de deslinde o sana distancia con respecto al criticado y fallido gobierno del doctor que lo precedió.
Con todo, oigan, el doctor actual debe tener cuidado pues resulta más difícil recuperar la confianza y la seguridad si se dice una cosa y se hace otra, si se desechan los reclamos ciudadanos, si se trasmiten pésimas impresiones, si no se ven avances en el cumplimiento de promesas…
Este sería el caso de esas posturas ante hechos de corrupción e impunidad que tanto lastiman y desmoralizan, lo cual se ha agravado al pasar 30 meses desde aquellas palabras alentadoras y, más aún, con los nombramientos de Fiscal General y Fiscal Anticorrupción, sobre todo a partir de deficiencias en antecedentes de este último. Hay ciudadanos que hoy dan por muerto el Sistema Estatal Anticorrupción.
Aunque se les entrevea una buena imagen personal o profesional, fíjense ustedes, no se cree que vayan a cumplir debidamente sus delicados encargos al ser gente del mismo gobernador. Así de sencillo.
Vemos que hay elementos similares a nivel federal y en varios estados (¿mal de muchos?), pero si nos aseguran que acá sí podrá funcionar en forma razonable… sólo queda que nos lo acrediten en los hechos estos meses y años que vienen. No es imposible, ojo, si hacen lo que se requiere.
Bueno, por otra parte, en las pocas ocasiones que nos hemos visto últimamente, él nunca ha dejado de ser muy amable con simples mortales como un servidor que fue su amigo a lo largo de décadas… Confirmo que es un político de excelente trato, maneras cuidadosas y hasta sanos sentimientos. Le creo porque así es él, o si ahora se tratara de simulaciones se lo agradezco igual... En esto me quedo contento y tranquilo.
Cualquier problema, sin duda, no sería mío ni tampoco cuestión de formas. La bronca vendría a ser para alguien con altas responsabilidades en la función pública y ante grandes exigencias de liderazgos confiables y eficaces en un marco de inseguridad, impunidad y pobreza extendida, con urgentes requerimientos de justicia, progreso y bienestar a niveles mucho más elevados. Nada menos.
Si bien quizá nadie lo habrá acusado de brillante, Juan Manuel Carreras no deja de darnos lecciones de templanza, seriedad, constancia, discreción, prudencia y buenas intenciones. Incluso de intuición o astucia cuando consiguió su candidatura… Miren, no se extingue el ánimo solidario.
¿Que el poder cambia a la gente? Sí, claro, pero creo que eso sucede menos en lo medular que en aspectos prácticos o de forma, aparte de que puede orientarse a mejorar o empeorar… para bien y para mal, pues. Ni siquiera es cuestión de moralizar, sino de sobrevivir en mejores condiciones.
Digamos, nadie va a ser el mismo en la cima del poder con relación a cuando era estudiante y empezaba a trabajar, o cuando iba alcanzando mayores niveles de ingresos. Hoy es el Gobernador Constitucional y acaso no debería malgastar tiempo en leer lisonjas interesadas, ataques insultantes, sugerencias no pedidas, disertaciones sesudas o textos tediosos (como el presente, tal vez).
Las últimas semanas hemos confirmado en este espacio que “la” verdad no existe, sino que diversos individuos pueden asumir verdades tan diferentes como sus intereses o ángulos de vista: para el rico las cosas están “bien”, para el pobre “muy mal”; para Trump, Amlo y otros la verdad es una, la suya, mientras que para muchos súbditos es otra. Igual hay medias verdades y bastantes mentiras.
Con todo, por fortuna, existen los hechos… aunque a veces tenemos que esperar por ellos.
* AL SALIR AYER HACIA México en una visita oficial el Secretario Rex Tillerson declaró “Los gobiernos ineficaces y corruptos dañan a los países: la economía padece, la gente pierde la fe en las instituciones y el crimen aumenta”. Resulta trágico que el responsable de relaciones exteriores de Trump pueda ser tan preciso y demoledor.
* EN TIEMPOS DE CANDIDATURAS se repiten los intentos de madruguetes, chapulineos y compras de favores, así como las ilusiones y desilusiones, los caprichos y agandalles, las traiciones y sorpresas, las persistencias de los corruptos o ciertas caras nuevas y unos cuantos rechazos a sacrificarse. Nunca faltará algún oportunista protagónico.
Se observan en San Luis apoyos de la ecuación corrupta para un cínico gordito que pretende llevar sus desfiguros y desvergüenzas a la representación potosina a nivel federal. Igual se buscan interesados que no hagan sombra aunque no le entiendan a eso de ser legislador.
* ¡CAMPEONES! TENEMOS EL DERECHO resaltaba el titular de un diario deportivo a partir de una declaración del DT de la Selección Nacional de futbol, Juan Carlos Osorio. Caray, los engaños y desatinos no son exclusivos de los políticos o los medios de comunicación.
Ser campeón de la Copa del Mundo no es cuestión de “derecho” o justicia, además de que eso nos tocaría a todos (incluidos Túnez y Panamá). Vaya, antes que nosotros vendrían Rusia, Portugal y Bélgica… o hasta Italia y Chile. Pero, bueno, si fuera cosa de güevos, tendríamos más posibilidades pues no sólo acreditaríamos el derecho, sino también el izquierdo.
* CON MI ANTERIOR COLUMNA me comentaron muy buenos puntos sobre las semejanzas y diferencias entre el señor Trump y don Amlo. Ambos son disruptores (se inclinan por desestabilizar o destruir algo para tratar de rehacerlo más adelante a su parecer) y se venden como antisistema (disimulan sus orígenes a fin de volverse más atractivos para quienes han sido relegados).
En fin, también me hacen ver que el de acá es más maduro al tercer intento, mientras que al de allá sólo se le hizo fácil un agandalle en su primera incursión política.
cpgeneral@gmail.com
@cpgarcieral
También mencionó sus “grandes tareas: combate a la corrupción, fortalecimiento de la transparencia, rendición de cuentas…” Y aseguró: “no hay pactos ni compromisos con nadie en particular. No habrá impunidad para quien haya infringido la ley, ni para quien lo haga en el futuro”.
Y ¿saben qué? Podemos preguntarnos si se trataba de mentiras (fabricación y propagación de ‘fake news’) o si luego ya le pensó más y flaqueó en esas intenciones que no sólo recogían una exigencia entre la gente que lo eligió o descartó, sino que parecían una buena estrategia de liderazgo político y de deslinde o sana distancia con respecto al criticado y fallido gobierno del doctor que lo precedió.
Con todo, oigan, el doctor actual debe tener cuidado pues resulta más difícil recuperar la confianza y la seguridad si se dice una cosa y se hace otra, si se desechan los reclamos ciudadanos, si se trasmiten pésimas impresiones, si no se ven avances en el cumplimiento de promesas…
Este sería el caso de esas posturas ante hechos de corrupción e impunidad que tanto lastiman y desmoralizan, lo cual se ha agravado al pasar 30 meses desde aquellas palabras alentadoras y, más aún, con los nombramientos de Fiscal General y Fiscal Anticorrupción, sobre todo a partir de deficiencias en antecedentes de este último. Hay ciudadanos que hoy dan por muerto el Sistema Estatal Anticorrupción.
Aunque se les entrevea una buena imagen personal o profesional, fíjense ustedes, no se cree que vayan a cumplir debidamente sus delicados encargos al ser gente del mismo gobernador. Así de sencillo.
Vemos que hay elementos similares a nivel federal y en varios estados (¿mal de muchos?), pero si nos aseguran que acá sí podrá funcionar en forma razonable… sólo queda que nos lo acrediten en los hechos estos meses y años que vienen. No es imposible, ojo, si hacen lo que se requiere.
Bueno, por otra parte, en las pocas ocasiones que nos hemos visto últimamente, él nunca ha dejado de ser muy amable con simples mortales como un servidor que fue su amigo a lo largo de décadas… Confirmo que es un político de excelente trato, maneras cuidadosas y hasta sanos sentimientos. Le creo porque así es él, o si ahora se tratara de simulaciones se lo agradezco igual... En esto me quedo contento y tranquilo.
Cualquier problema, sin duda, no sería mío ni tampoco cuestión de formas. La bronca vendría a ser para alguien con altas responsabilidades en la función pública y ante grandes exigencias de liderazgos confiables y eficaces en un marco de inseguridad, impunidad y pobreza extendida, con urgentes requerimientos de justicia, progreso y bienestar a niveles mucho más elevados. Nada menos.
Si bien quizá nadie lo habrá acusado de brillante, Juan Manuel Carreras no deja de darnos lecciones de templanza, seriedad, constancia, discreción, prudencia y buenas intenciones. Incluso de intuición o astucia cuando consiguió su candidatura… Miren, no se extingue el ánimo solidario.
¿Que el poder cambia a la gente? Sí, claro, pero creo que eso sucede menos en lo medular que en aspectos prácticos o de forma, aparte de que puede orientarse a mejorar o empeorar… para bien y para mal, pues. Ni siquiera es cuestión de moralizar, sino de sobrevivir en mejores condiciones.
Digamos, nadie va a ser el mismo en la cima del poder con relación a cuando era estudiante y empezaba a trabajar, o cuando iba alcanzando mayores niveles de ingresos. Hoy es el Gobernador Constitucional y acaso no debería malgastar tiempo en leer lisonjas interesadas, ataques insultantes, sugerencias no pedidas, disertaciones sesudas o textos tediosos (como el presente, tal vez).
Las últimas semanas hemos confirmado en este espacio que “la” verdad no existe, sino que diversos individuos pueden asumir verdades tan diferentes como sus intereses o ángulos de vista: para el rico las cosas están “bien”, para el pobre “muy mal”; para Trump, Amlo y otros la verdad es una, la suya, mientras que para muchos súbditos es otra. Igual hay medias verdades y bastantes mentiras.
Con todo, por fortuna, existen los hechos… aunque a veces tenemos que esperar por ellos.
* AL SALIR AYER HACIA México en una visita oficial el Secretario Rex Tillerson declaró “Los gobiernos ineficaces y corruptos dañan a los países: la economía padece, la gente pierde la fe en las instituciones y el crimen aumenta”. Resulta trágico que el responsable de relaciones exteriores de Trump pueda ser tan preciso y demoledor.
* EN TIEMPOS DE CANDIDATURAS se repiten los intentos de madruguetes, chapulineos y compras de favores, así como las ilusiones y desilusiones, los caprichos y agandalles, las traiciones y sorpresas, las persistencias de los corruptos o ciertas caras nuevas y unos cuantos rechazos a sacrificarse. Nunca faltará algún oportunista protagónico.
Se observan en San Luis apoyos de la ecuación corrupta para un cínico gordito que pretende llevar sus desfiguros y desvergüenzas a la representación potosina a nivel federal. Igual se buscan interesados que no hagan sombra aunque no le entiendan a eso de ser legislador.
* ¡CAMPEONES! TENEMOS EL DERECHO resaltaba el titular de un diario deportivo a partir de una declaración del DT de la Selección Nacional de futbol, Juan Carlos Osorio. Caray, los engaños y desatinos no son exclusivos de los políticos o los medios de comunicación.
Ser campeón de la Copa del Mundo no es cuestión de “derecho” o justicia, además de que eso nos tocaría a todos (incluidos Túnez y Panamá). Vaya, antes que nosotros vendrían Rusia, Portugal y Bélgica… o hasta Italia y Chile. Pero, bueno, si fuera cosa de güevos, tendríamos más posibilidades pues no sólo acreditaríamos el derecho, sino también el izquierdo.
* CON MI ANTERIOR COLUMNA me comentaron muy buenos puntos sobre las semejanzas y diferencias entre el señor Trump y don Amlo. Ambos son disruptores (se inclinan por desestabilizar o destruir algo para tratar de rehacerlo más adelante a su parecer) y se venden como antisistema (disimulan sus orígenes a fin de volverse más atractivos para quienes han sido relegados).
En fin, también me hacen ver que el de acá es más maduro al tercer intento, mientras que al de allá sólo se le hizo fácil un agandalle en su primera incursión política.
cpgeneral@gmail.com
@cpgarcieral

