Libertad Esencial
“Sin defensores de derechos humanos nuestras sociedades serían mucho menos libres”
M. Forst
Esta semana el Departamento de Estado de EUA publicaba su informe anual (correspondiente a 2021), sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo; en el apartado referente a nuestro país destaca -entre otras cosas- la enorme impunidad, derivado de los bajísimos índices de enjuiciamiento para los delitos, entre ellos, desde luego, los que de suyo constituyen ya violaciones a los derechos humanos.
En el mismo sentido, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), alertaba sobre uno de los graves efectos derivados de la violencia contra periodistas, el cual consistente en su preocupante normalización. Es por eso necesario, combatir la violencia contra periodistas a través de una política integral de prevención, protección y procuración de la justicia.
También hacía lo propio, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH, 2021), haciendo un llamamiento a las autoridades de los tres órdenes de gobierno a reforzar trabajos para la protección de defensores de DDHH, dado el “preocupante” incremento en los casos de homicidios (72) y desapariciones (9).
La preocupación es compartida con otro gremio indispensable en las sociedades democráticas, me refiero a los periodistas, así, del año 2000 a la fecha, la Ong internacional “Artículo 19”, ha documentado en México 171 homicidios y 23 desapariciones de este sector, entre los que, lamentablemente, se cuenta el caso (en San Luis Potosí) de Edgar Daniel Esqueda, el 06 octubre de 2017, durante la administración de Enrique Peña Nieto.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), atinadamente señala que los derechos humanos, entendidos como una conquista gradual de los pueblos, son el resultado de la dedicada labor de las personas defensoras de derechos humanos. El organismo internacional también considera “la labor de defensoras y defensores fundamental para la implementación universal de los derechos humanos, así como para la existencia plena de la democracia y el Estado de Derecho” [Segundo informe sobre la situación de las defensoras y defensores de los derechos humanos en las Américas].
Y, sin embargo, resulta ser todo lo opuesto, realmente, la obligación de los distintos niveles de gobierno es la de requerir a los funcionarios y las funcionarias públicos, para que se abstengan de realizar declaraciones que expongan a periodistas y trabajadores de medios de comunicación a un mayor riesgo de actos de violencia (CIDH, 2013).
Aquí, en este punto, debe estar incluida la capacitación de funcionarios públicos, y muy en especial las fuerzas policíacas y de seguridad, a fin de abstenerse de cualquier acto de hostigamiento. vale la pena ejemplificar como una buena práctica pública, el ejercicio de la alcaldía de Nueva York, que instruyó a los miembros policiacos a no interferir en el trabajo de los periodistas, cuando registran incidentes ocurridos en lugares públicos mediante grabadoras de video o cámaras fotográficas (2011).
De momento se agotan las líneas de mi espacio editorial. Las y los espero el próximo viernes.
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