Linchamientos

"¿Quién mató al Comendador? ¡Fuenteovejuna, señor! ¿Y quién es Fuenteovejuna? ¡todo el pueblo a una!" 

Lope de Vega  

Fuenteovejuna es una de las obras teatrales más logradas durante el llamado "siglo de oro español", y, aunque trata del artero asesinato sobre un Comendador (un miembro de la alta burocracia española, encargado administrativamente de una región, algo así, como un delegado municipal), el pueblo fue perdonado por la graciosa caridad de sus majestades los reyes católicos, empero, la historia crítica precisa, que, no fueron los abusos de poder cometidos por el Comendador lo que motivo el indulto real, sino, porque era partidario de Beltraneja la hermanastra de Isabel, quienes se disputaban el trono de Castilla en la llamada guerra de la sucesión. 

Escena semejante se retrata en la película mexicana "La Ley de Herodes", protagonizada por el actor Damián Alcázar que encarna al personaje "Vargas", el alcalde corrupto con motivo de sus excesos y pillerías produce el hartazgo del pueblo, quien decide lincharlo en la plaza principal, milagrosamente es rescatado por la policía, y, paradójicamente premiado con una diputación federal, pues, previamente había asesinado al rival político del Gobernador. 

Los linchamientos son una detestable costumbre que ha estado arraigada en algunos pueblos de Latinoamérica, generalmente, los que tienen mayor pobreza económica, como, Bolivia o Guatemala; no obstante, México no es la excepción, reproduciéndose más significativamente en municipalidades del Edomex o en Puebla. Sin embargo, en San Luis Potosí, este peligroso fenómeno social ha aumentado en los últimos meses, lo que ha preocupado a diversos sectores como a la iglesia católica, cuyo arzobispo ha llamado a fomentar valores inculcados desde la familia.

Es por ello que resulta de sumo interés, el evento realizado por el Departamento de Criminología, de la Facultad de Derecho UASLP, coordinados excelsamente por la Dra. Edith Argüelles, teniendo como Profesor invitado al Mtro. chileno Alejandro Romero, presentando, el día de ayer su obra "Detenciones ciudadanas, golpiza y linchamientos: análisis del fenómeno a partir de los intersticios de inacción del Estado". 

Los fenómenos de linchamientos, desde luego, ocurren por muchas causas (culturales, sociales, etc.), pero incuestionablemente existe una alta corresponsabilidad del Estado, motivado por una inacción, hay una frustración colectiva, sea porque la expectativa en la impartición de justicia se torna decepcionante, o, de plano por la ausencia del aparato estatal, esta orfandad despertará sentimientos de autoprotección o justicia de propia mano (lo cual, es bastante natural, según nos refiere Thomas Hobbes, en sociedades donde no existe un Estado). 

Citaré tan sólo uno de los casos más emblemáticos en S.L.P, por ejemplo, el de Milpillas (golpean tumultuariamente a un profesor sospechoso de abuso sexual sobre menores), el de Satélite (donde asesinan a un sospechoso de violación sexual), un par de eventos suscitados en el gremio de los taxistas (en uno someten y desnudan a los sospechosos, en el otro los sometidos resultan ser adolescentes),  los de las colonias Cecilia Occelli y la Sarabia (donde sospechosos de robo son sometidos y atados a postes de luz); pero, incluso los desafíos comunales se hacen con mecanismos de publicidad, como las10 mantas colgadas en el ejido El Refugio (Rioverde), en los cuales reza la leyenda de advertencia "rata agarrada, rata madreada", etcétera. 

Es precisamente, el caso de Milpillas el más documentado, ya que, fue trasmitido en vivo por medios de comunicación, y hubo detenciones de los agresores en flagrancia, no obstante, fueron inmediatamente liberados por la Fiscalía (como en todos los demás  enunciados), lo cual, se vuelve muy preocupante, pues, el gobierno local no termina de entender que se trata de una ruptura del Estado de Derecho, además, lleva implícito el conflicto y la desconfianza social generando la falta de armonía y paz. Contrariamente se esperaba una respuesta de cero tolerancia por parte de la fiscalía estatal, absurdamente, el Secretario de Seguridad Pública, Jaime Pineda, piensa que "los linchamientos hacen que los delincuentes ya se la piensen (El Universal, 2019)". 

Siempre me he preguntado, porque en la academia de policía no se enseña un poco de filosofía social, nos ahorraríamos tantos errores ¿en verdad es tan difícil de entender, que como dice Hobbes, un linchamiento reafirma la ausencia de la autoridad estatal? Sé que la CEDH S.L.P, prepara una recomendación por el caso Milpillas, donde evidentemente se ignoraron los protocolos de prevención policíacos, hago votos, porque tal pronunciamiento del organismo estatal protector de derechos humanos sea integral y entienda la gravedad del problema ¿no lo cree usted amiga lectora amigo lector?

Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.

carloshernandezyabogados@hotmail.com