Mal empieza la semana
Hay un refrán que dice que “mal empieza la semana para quien ahorcan en lunes”. ¡Vaya que esto se confirma con la semanita que lleva el señor López!
El lunes el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación eligió como su presidenta a Norma Lucía Piña Hernández, la ministra que mayormente ha mostrado su postura en contra de las ocurrencias del palaciego mañanero que los lacayos legislativos transforman en leyes, en franca y abierta violación a la Constitución mexicana.
Luego de expresar su más firme apoyo a Yasmín Esquivel Mossa durante la última semana de diciembre, marcándola públicamente como su favorita para el cargo, la entrampada ministra solo obtuvo dos votos en la primera ronda de votación, previsiblemente el suyo propio y el de Loretta Ortiz, la otra cara amiga incondicional que López tiene (¿tenía?) en la Suprema Corte. En la segunda vuelta la ministra Esquivel solo obtuvo un solo voto, sin duda el suyo propio, y nada más. Eso la dejó fuera de la contienda.
Como parte de su apoyo a Esquivel, López había señalado, sin nombrarlo, a Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena como “el ministro más rico”, a quien querían imponer sus adversarios. Se dice que Loretta votó por él, al igual que Zaldívar, contrariando así a López quien dijo en su púlpito tempranero: “Se los voy a decir. Había dos candidatos al final, la licenciada Piña y el licenciado Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Por Ortiz Mena votó el presidente de la Corte, votó Loretta- Ahí van dos que simpatizan con nosotros, que no me hicieron caso”
Ese mismo día, el primer lunes del año, también el Tribunal Federal de Justicia Administrativa eligió como presidente a Guillermo Valls Esponda, a quien López dijo no conocer pero que, es sabido ampliamente, no era su “candidato” pues justamente por esa ausencia de conocimiento personal se garantiza la independencia del nuevo magistrado presidente del tribunal que, entre otras cosas, controla los actos del Poder Ejecutivo de manera directa y, además, cuenta con la atribución de las sanciones administrativas a los funcionarios públicos en el ámbito federal.
El miércoles la Segunda Sala de la Suprema Corte eligió como su presidente a Alberto Pérez Dayán, dejando de lado a Loretta Ortiz, con lo cual López quedó también sin esa “carta amiga” a sus intenciones en esa otra instancia judicial.
El jueves, en un operativo exitoso, detuvieron en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, aquel a quien López dio la orden directa y expresa de liberarlo, cuando lo habían detenido y asegurado miembros de las fuerzas armadas el diecisiete de octubre de dos mil diecinueve.
Dadas las visitas reiteradas a Badiraguato, Sinaloa, tierra de “El Chapo”, los saludos respetuosos de López a la madre de éste públicamente y otras formas de conducta que López ha mostrado para referirse al narcotraficante, no ha quedado fuera de los medios de comunicación y las redes sociales la expresión de que López traicionó a sus amigos, que se trata de un regalo para el presidente Biden que visita México a partir del día de ayer, como forma de congraciarse y ganar su favor en los temas pendientes, además de un largo etcétera de suposiciones.
Ciertas o no, las publicaciones de lo ocurrido con Ovidio han sembrado dudas que afectan en buena medida la imagen del señor López, de quien se dice que, incluso, no fue informado del operativo con anticipación para que no volviera a ocurrir lo del Culiacanazo.
Finalmente, para nadie es secreto que el principal transformista de México quiere a Claudia Sheinbaum como su sucesora (sin perjuicio de las otras dos corcholatas, Marcelo y Adán). Mientras Claudia andaba de campaña en Morelia (aunque diga que no es campaña), hubo un choque de trenes en la línea tres del Metro, tercer accidente durante el actual gobierno de la Ciudad de México que gasta más en propaganda que en atender sus obligaciones.
Claudia puede irse despidiendo mientras otra corcholata asciende.
Jorge Chessal Palau
@jchessal



