Más allá del establishment
La humanidad en este momento de la historia -siglo XXI-, vivimos dentro de una gigantesca transformación del denominado orden social “establishment”, me atrevo a aseverar que seremos testigos en pocas décadas de la más abrupta de todas las caídas nunca antes vistas de las instituciones sobre las que se consolidó por siglos la historia humana, condicionada a valores como la familia monógama, las religiones unideístas y la educación datista, lo que traerá como consecuencia natural la reconfiguración de los Estados Modernos.
Iniciaré afirmando que la familia monógama como basamento del constructo social, está a muy pocas generaciones de ser superada, su anítesis -el amor libre- ha ido de a poco desbancando el sitial que ocupó por siglos la familia tradicional heterosexual y es que la naturaleza humana implicará siempre la búsqueda del goce y el placer que implica el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, que siempre han estado por encima de ese diseño monógamo impuesto como parte de un control social político religioso.
Hoy, las y los jovenes se han dado cuenta de ello y prefieren proyectos de vida distintos, cambiaron la boda con traje y vestido blanco por relaciones más auténticas, más solidarias y sobre todo diversas.
Ligado a lo anterior, se encuentran gran parte de los sistemas religiosos de todo el mundo, las religiones monoteistas -reconocido por sus jerarquías- se encuentran en un momento de crisis, la mayor que han enfrentado en toda su historia, y es que sus feligresías se han alejado de los templos en la búsqueda de la espiritualidad que florece en la libertad, y aunque esas prácticas han sido denostadas calificándolas peyorativamente como “new age”, cada vez más y más personas abandonan a los dioses tradicionales y abrazan en su interior experiencias que les permiten la comunión consigo mismos en la búsqueda de las respuestas a las más grandes interrogantes de la vida.
Y que decir de los sistemas educativos en la era de la información y el conocimiento, la escuela ha sido devorada por la inmensa aldea global que ha concentrado el saber de siglos y lo colocó a sólo un click de distancia, quizá estemos en el principio de que actividades como aprender a leer, escribir, sumar y restar sean muy pronto las únicas enseñanzas que sobrevivan bajo un modelo tradicional, para que después sea la propia niñez y juventud la que determine el camino a seguir en su educación de acuerdo con sus propios intereses y no los del Estado a través de sus programas escolarizados.
Y precisamente hablando del Estado Moderno, ese que nació con las primeras Constituciones, muy probablemente viva sus últimos momentos, y es que si dentro de las partes dogmáticas de toda Constitución se otorgaban sólo los derechos que a un Estado le era conveniente garantizar, por el contrario los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional a partir de 1948 en Declaraciones, Pactos y Convenciones han ido de apoco ganandole terreno a las mismas Constituciones, bajo el prinicipio de que todos los seres humanos nacemos libres e iguales, y por ende se han convertido ya, -cuando menos en el mundo occidental- en el basamento de un nuevo orden político mundial.
De modo que, los Estados del presente y del futuro cercano deben ser respetuosos de esas prerrogativas universales, para considerarse democráticos. Asi que, -estimado lector- no nos adelantemos a calificar si lo que estamos viviendo es bueno o malo, simplemente esta ocurriendo y seguirá pasando todos los días, nuestros hijos, nietos y bisnietos ya son parte de este mundo que estoy seguro derrocará el establishment, tal vez para colocar otro, no lo podemos saber, lo que sí nos debe dar esperanza es que en el mundo que se avecina y al que nos podemos asomar, se vale amar en libertad, meditar fuera de los templos y aprender como lo hicieron en la antigua Grecia -quizá ellos ya lo sabían- observando el mundo pasar.
Excelente lunes.
Los sigo leyendo en este correo:
jorgeandres7826@hotmail.com.



