Me dicen la 57
“En los primeros años las carreteras
estaban pobladas por refugiados envueltos
hasta arriba en sus harapos. Con máscaras
y gafas protectoras, sentados en la cuneta
como aviadores fracasados”.
“La carretera” Cormac McCarthy.
Mido 1295 kilómetros, desde la ciudad de México hasta Piedras Negras Coahuila. Ni soy joven, ni soy vieja, tengo 65 años recorridos. Dependen de mí, la Ciudad de México, Hidalgo, el Estado de México, Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León y Coahuila, literalmente, no pueden salir de sus orígenes, sino es a través de mí.
Pero, además cruzo más de cuarenta municipios relevantes y limítrofes entre sí. Por algo, también me llaman la “Ruta Comercial de México”. Soy una de las más transitadas del mundo, porque comunico a capitales estatales, a grande metrópolis de un peso económico e industrial importante y llego a la frontera norte del país.
Soy también un negocio muy lucrativo para algunos políticos, ya que siempre tengo tramos en “conservación”, ¿esto qué significa? Que siempre me dan una manita de gato de muchos miles de millones de pesos, cada cuando, para que este, digamos, más o menos transitable. Formo parte de una gran familia carretera de 360 mil kilómetros, a la que pomposamente nos llaman “La infraestructura carretera”.
He visto de todo, y como veo desde abajo, ya se imaginarán lo que soy capaz de ver. A mí nadie me puede engañar, sé lo que transportan todos y cada uno de los más de 110 mil vehículos que me circulan diariamente en ambos sentidos.
Soy peligrosa en algunos tramos por la gran cantidad de vehículos pesados que me transitan diariamente y también por las altas velocidades a las que me recorren. Tengo mucha sangre sobre mi superficie de rodamiento y si, también tengo almas en pena vagando de un lado para otro, gente que perdió la vida encima de mí.
Pues, así muy brevemente “Soy la 57”. Pero, lo que ahora me está inquietando, porque las carreteras así somos, transitables en alto volumen, peligrosa por los accidentes, etc.
Es que últimamente soy rehén de grupos criminales y de autoridades corruptas, que me están monopolizando, aunque tengo tramos libres, sin cobro de cuota, “ellos” cobran piso de peaje por pasar ciertos tramos, robar, secuestrar, traficar personas, desaparecer, asesinar y toda una suerte de tropelías, que están afectando mi reputación.
Antes me patrullaban y vigilaban, mediante un esquema lógico de tramos por tramos, con Centros Tácticos Operativos estratégicamente situados, con responsabilidades por turnos de patrullaje las 24X7X365. Si algo me pasaba en un tramo había un responsable de turno, que tenía bajo sus órdenes a una serie de policías federales a los cuales se les responsabilizaba de ello. Traileros, familias, turistas, vacacionistas, camioneros, motociclistas, etc., se sentían seguros al recorrerme.
Yo me sentía protegida, pero me abandonaron, tengo tramos de cientos de kilómetros que no veo a una sola autoridad que me esté protegiendo. En cambio, si veo retenes con gente armada encima de mí, patrullaje de camionetas con gente enmascarada y fuertemente armada en entronques con caminos vecinales, venta de droga en los paradores de los camioneros, prostitución, venta de diésel y gasolina robada, accidentes mortales sin presencia de autoridades ni abanderamiento, etc.
TAPANCO: Me pregunto ¿Qué Estado me vendió al mejor postor? ¿Quién dio permiso para que operaran en mi carpeta asfáltica delincuentes despiadados? ¿Quién no puso cuidado en sus municipios fronterizos y con conexiones a otras entidades? ¿Qué autoridad federal incumple su obligación constitucional de vigilarme como una carretera federal que soy? Y, por último, ¿Quién fue el “imbécil” que desapareció a los “Caballeros del Camino PFC”?
@franciscosoni
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