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¿MENSAJES SUBLIMINALES?

Por Juan José Rodríguez

Abril 20, 2023 03:00 a.m.

A

Seguramente la mentira que en público le dijo el gobernador Gallardo Cardona al presidente López Obrador es producto de la desinformación, esa que es hija a su vez de la frivolidad y desparpajo con que el primero acomete sus responsabilidades oficiales. La otra opción, que haya sido un premeditado intento de engaño, es impensable. Salvo que el viernes el mandatario potosino hubiera despertado con ganas de suicidarse políticamente hablando. De cualquier manera, aún en el caso menos grave, Gallardo sale mal parado.

La tarde del viernes pasado, al concluir el evento del sistema IMSS-Bienestar en el Hospital General de Soledad, salen juntos Presidente y Gobernador y se encaminan hacia las personas que están esperando saludar a López Obrador. Es evidente que vienen hablando del abastecimiento de agua potable, porque cuando quedan al alcance de los micrófonos se escucha claramente a Gallardo decirle al jefe del Ejecutivo Federal: “Ya hay que mejor ver el cambio de la concesión”. Presto, AMLO le responde “¡Pues ya!, a lo que el mandatario potosino reacciona con “Pero eso lo ve Germán (Martínez Santoyo, director general de Conagua), lo del cambio de la concesión”. Mentira flagrante.

Lo que se conoce como Sistema El Realito, tiene dos componentes principales: la presa y su embalse, y el ducto que trae el agua hasta la ciudad. La primera la opera Conagua directamente. El segundo lo construyó, lo tiene concesionado y lo opera un consorcio de empresas que encabeza y representa Aquos El Realito, S.A. de C.V, merced a un contrato en el que la Comisión Nacional del Agua no tiene absolutamente nada qué ver. Nada.

A mayor abundamiento, apenas unas horas antes del evento en Soledad, durante la mañanera de ese día, el director general de Conagua, Germán Martínez Santoyo, convocado por el presidente López Obrador, ofreció una extensa explicación sobre la problemática que en materia hídrica encara la zona conurbada de San Luis Potosí, durante la cual, entre otras cosas, dijo que “El dueño del contrato (con Aquos) es el gobierno de San Luis Potosí”, y añadió que “Lo que se puede hacer legalmente está en manos del gobierno de San Luis Potosí”. Antes, al referirse puntualmente al ducto, el funcionario federal comentó muy escuetamente: “Va a seguir fallando”.

Es verdad que difícilmente RGC podría estar personalmente al pendiente de la mañanera que dura entre dos y tres horas, pero para eso tiene gente más que suficiente en su coordinación de Comunicación Social. Es una precaución obligada por si, como justamente ocurrió, en ese ejercicio presidencial de comunicación se alude al estado que será visitado unas horas más tarde.

Este incómodo episodio, decíamos, parece ser más que nada producto de la desinformación que suele exhibir Ricardo Gallardo Cardona en sus actuaciones oficiales, que deriva a su vez del escaso profesionalismo, más bien de la gran frivolidad, con que encara sus tareas de gobierno. De ahí vienen episodios como el de aquel día que algo escuchó de pasada y rápido fue al encuentro de la prensa para anunciar que una cervecería se establecería en San Luis. Con mucho cuidado -porque sabido es que se encabrona fácil- días después hubo que precisar que en realidad se trataba de ¡una fábrica de “botellas de vidrio para cerveza”! Es el mismo manantial del que han fluido anuncios como la instauración de la pena de muerte en nuestro estado y la construcción de un campo de golf en el Tangamanga II.

Pero regresemos al tema principal que nos ocupa: el acueducto que trae el agua de la presa El Realito fue convenido el 3 de julio del 2009, entre el gobierno del estado, representado por el director general de la Comisión Estatal del Agua, Urbano Diaz de León Barroso, y los representantes acreditados de las empresas Aquos El Realito, S.A. de C.V., Controladora de Operaciones de Infraestructura, S.A. de C.V., Aqualia Gestión Integral del Agua, S.A.; Aqualia Infraestructuras, S.A. y Servicios de Agua Tridente, S.A. de C.V., todas estas agrupadas en un consorcio. La concesión que ampara es por 25 años. Le quedan once de vigencia.

La precisión de las partes del contrato se hace en su portada, y en la página final (56) se añaden dos nombres con sus respectivas rúbricas: Marcelo de los Santos Fraga, gobernador del estado, como “Testigo de Honor”, y Francisco Muñiz Pereira, director en turno del Interapas, “Para conocimiento”. Es decir, convidados de cortesía y de piedra. De la Comisión Nacional del Agua -que según Gallardo es quien debe ahora ver “lo del cambio de la concesión”-, ni sus más remotas luces.

HAY SEMANAS ASÍ

Estas últimas dos semanas y media han sido terribles para el gobernador Gallardo Cardona. Si él no lo ve así, muy su gusto y su derecho, pero corre el riesgo de hacer más veloz la rodada cuesta abajo.

Los vientos de su desgracia, diría García Márquez, comenzaron a soplar iniciada la Semana Mayor, cuando el caso de los turistas guanajuatenses desaparecidos por el rumbo de Matehuala se convirtió en grupos de migrantes secuestrados, sin que hasta la fecha se sepa bien a bien qué fue lo que pasó y cuántos los afectados. El asunto se volvió papa caliente en manos de las autoridades estatales porque Gobernador, secretario de Gobierno, Fiscal y comunicadores, irresponsablemente se ausentaron al mismo tiempo. Otra vez asoma esa falta de seriedad con que en esta administración asumen sus responsabilidades.

Como sea, mientras aquí la atención se centraba en los avatares de la Procesión del Silencio y en otras regiones en la vigilancia de los lugares y parajes turísticos, a nivel nacional los principales medios de comunicación (impresos, electrónicos y redes) le tupieron con mucha severidad a Gallardo. La atención fue atraída por el desorden con que se manejaron los primeros momentos del caso de los turistas/migrantes y la ausencia de los principales funcionarios locales.

Sin embargo, y créanme que no me guío por el famoso “piensa mal y acertarás”, la paliza mediática nacional a Gallardo y su régimen fue desproporcionada; en cierto momento parecía algo orquestado, y en este país no hay muchas instancias o centros de poder con alcances suficientes para conseguir algo así. Pienso en dos y se me hacen muchos.

Pero a la luz de lo que luego ha ocurrido, sin duda que todo fue una breve llovizna que algunos despistados vimos como aguacero con granizo. Lo digo porque la reacción de Gallardo, quien debe tener a la mano todos los conocimientos y elementos de juicio necesarios, es la de alguien tranquilo, relajado, autosatisfecho, apapachado por la vida, afortunado en la política y dueño de las circunstancias. No es algo que digamos por mera ocurrencia. Basta verlo tomar decisiones y será fácil observar su confianza absoluta en el futuro y en su suerte personal.

Solo así se explica que en momentos de críticas generalizadas por su desempeño concrete su sueño-capricho-insulto social de gastarse 300 o más millones de pesos para hacerse una Arena o centro de espectáculos que en realidad será un lienzo charro mal disfrazado. Hay que saberse amo del universo político y mediático, local y nacional, para aventarse un tiro de ese tamaño, una decisión tan llena de soberbia y desprecio por la opinión ajena, aunque sea la de los verdaderos dueños del dinero público.

En esa misma lógica de dominio absoluto de todos los escenarios es que se entiende la osadía de comprar cincuenta vehículos deportivos para convertirlos en patrullas y vigilar las carreteras federales, ¡sin tener el convenio indispensable con la federación! Y ni modo de ignorar un dato: son 50 vehículos cuyo costo promedio es de un millón 200 mil pesos, o sea 60 millones en total. Pero como es compra en flotilla, deben venir con un descuento. Digamos que salen en 55 millones. Con pintura, balizamiento y equipos de radiocomunicación, nos dicen expertos que podrán llegar a 65 o 70 millones. ¿Por qué han informado en gobierno que se van a gastar 100? ¿Ya van a incluir los moches en los informes oficiales? Se les agradece.

No tengo manera de saber si las palabras del presidente López Obrador al concluir el evento del viernes en el Hospital de Soledad tuvieron un destinatario oculto, una segunda intención o fueron un mensaje encriptado. No se pueden descartar esas posibilidades, porque Andrés Manuel gusta de ser sibilino y las más de las veces dice lo que dice con alguna intencionalidad. 

Dijo ahí: “El doctor Nava era un luchador social, un luchador auténtico por la democracia y tenía mucho prestigio, era un hombre con mucha autoridad moral, que es fundamental para estas luchas de transformación. No se puede llevar a cabo ningún cambio si no hay autoridad moral. La autoridad moral es la que da la autoridad política y eso es lo que permite que avancemos” (los subrayados son nuestros).

 A su lado, impávido, lo escuchaba José Ricardo Gallardo Cardona, quien nunca ha entendido eso de que la popularidad es la prima puta del prestigio, y quien minutos después le mentiría con lo de El Realito.

COMPRIMIDOS

Hay cosas que no checan: tenemos un gobernador que en el peor de los casos ocupa el tercer lugar de popularidad a nivel nacional y en el mejor es el primero. Sin embargo, tenemos un Palacio de Gobierno que probablemente sea el más inaccesible del país. Fuertemente resguardado y con aduanas para poder ingresar. No checa, no checa. 

Arnulfo Urbiola debía de renunciar al PRI a más tardar a fines de marzo, para poder buscar la reelección por un partido distinto. Él no quería, pero las presiones fueron despiadadas. Tanto que la refinada operación política final quedó a cargo de José Luis Ruíz Contreras, Fiscal General del Estado. ¿Y eso? Fue a Rioverde cargando una carpeta de investigación por delitos de esos que son de prisión preventiva obligatoria. A lo mejor ni sustento tenían, pero mientras todo se aclara te haces viejo en la celda.

Consciente de lo que afirma Catón, en el sentido de que hacer pronósticos es muy difícil, sobre todo si se refieren al futuro, hago uno: El impago a la Dirección de Pensiones, combinado con el derroche chicharronero en la Arena Potosí, Domo II, o Lienzo Charro Por mis Destos, pueden marcar si no el principio del fin por lo menos el fin del principio (Churchill dixit).

Toco el tema solo para responder a un reiterado requerimiento de algunos de mis lectores: Sí, la falta de ortografía en el mensaje escrito por Gallardo Cardona en el libro de visitantes distinguidos de las oficinas centrales de BMW es cierta. Hay fotografías que lo demuestran.

Hasta el próximo jueves.