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Mercado de votos

Por Jorge Chessal Palau

Abril 12, 2021 03:00 a.m.

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En la opinión de quien esto escribe y en la de muchos más, el proceso electoral que se transita hoy es, tal vez, el de mayor importancia en los últimos años. Todo gira en torno a la Cámara de Diputados y a las gubernaturas.

En cuanto a los gobiernos locales, vale la pena recordar que son puntos de control político, se quiera reconocer o no, cuyo posicionamiento va encaminado a robustecer el poder de quienes, en dos mil veinticuatro, buscarán la presidencia de la república por el partido oficial.

Por lo que hace a la elección legislativa, si el señor López logra, con su partido, obtener la mayoría calificada, podrá seguir haciendo lo que le da la gana con la Constitución, como hasta ahora; lo mismo sucederá si construye esa mayoría necesaria con los mercenarios de otros partidos, que más bien parecen gavillas de forajidos que agrupaciones políticas.

Si no obtiene esas dos terceras partes, en alguna de esas formas, por lo menos nos evitaremos el vilipendio constitucional y algo podremos rescatar del país. Sin embargo, seguirá haciendo de las suyas a través de los ejercicios presupuestales y las leyes secundarias. Si, por el contrario, ni siquiera obtiene, con rufianes incluidos, la mayoría en la Cámara, podremos tener esperanza de que el país vuelva , en algún momento, a un camino más o menos sensato.

Y no estoy hablando, como le gusta a López, de pasados neoliberales, conservadores, etcétera. Hablo de cordura y visión de Estado.

Por eso, preocupa enormemente el panorama que se nos presenta en el proceso electoral en curso. No me refiero a los pintorescos candidatos o a las ridículas alianzas que brotan por todo el país; no me refiero a las campañas negras ni a la inseguridad rampante que acecha, me refiero a la indolencia ciudadana.

En México se ha formado una especie de población muy amplia que es totalmente pragmática: ¿cuánto me das hoy por mi voto y cuánto me darás si ganas? Haga la multiplicación por el número de electores en cada casa y tendrá una cantidad que, familiarmente, compromete un voto en bloque en favor del promisorio benefactor, del partido que sea. Hay audaces, conozco un caso, que incluso compran votos a crédito, que prometen pagar (y pagan) con dinero del erario público si ganan. Literal, en pesos y centavos.

Negar lo anterior es negar la realidad. El día de la elección, en cualquier elección en nuestro país, es cuando más dinero en efectivo circula por las calles y se dispersa rápidamente.

Esperar un voto razonado, es para esperar sentado. Creer que un votante promedio va a la casilla por un proyecto, por una propuesta sesuda y bien construida, por un sentido de deber cívico con visión de Estado, es no tener conciencia de la realidad, pues es falso que la mayoría de los electores razonen su decisión. Bien lo dice el personaje principal de la serie Dr. House: “¿Una mentira es una mentira si todos saben que es mentira?”

¿Cuánto vale una mayoría legislativa? ¿Cuánto una gubernatura? Eso es lo que se puede gastar para lograr el pragmático sufragio de mayorías significativas de electores que asignan precio a su voluntad y la venden, en ejercicio de su más estricta libertad.

¿Y las carpetas de investigación? ¿y las denuncias? Poco hay de esto, pues quienes, con una mano pudieran denunciar, con la otra están entregando “apoyos” a su propia clientela. 

¿Es así como se juega, entonces, el destino de México, con carteras o sacos de billetes?

A la ambición la vence la pasión. Pero no veo en los candidatos, a cualquiera de los cargos en disputa, que despierte el ánimo, que enardezca voluntades. Veo promesas insulsas, discursos gastados, intentos de convencer con gracejadas, puntadas o emisarios del pasado. No veo líderes que, con sus palabras, despierten entusiasmo o, por lo menos, a los electores. ¿Será que también andan haciendo cuentas y juntando los centavos?

En dos mil dieciocho López ganó por la pasión, por encima de la ambición, de muchos cuyo hartazgo supo capitalizar. Hoy puede ser diferente.

Pero ¿qué voces se escuchan que logren mover la atención del electorado, del bolsillo a la sensatez?

@jchessal