Minería del futuro
En el año 1600, Isabel I de Inglaterra concedió un permiso exclusivo a la Compañía de las Indias Orientales para comerciar con esa región del mundo. La concesión otorgada por la corona inglesa fue altamente exitosa y en su apogeo la compañía llegó a controlar más de la mitad del comercio mundial. Por otro lado, si bien fue creada como una empresa privada con un propósito comercial, la Compañía de las Indias Orientales adquirió con el tiempo funciones de gobierno y llegó a controlar la casi totalidad del territorio de la India. Incluso recaudando impuestos y manteniendo un ejército privado para guardar el orden. Y, por supuesto, no es sorprendente que la administración de la India por parte de la Compañía de las Indias Orientales haya resultado en el maltrato de la población local. Fue solo hasta1858 que el gobierno de la India paso a manos de la corona británica.
Lo anterior viene a colación por el contexto actual, en el que se ha acelerado la exploración espacial y se abre como posibilidad la explotación comercial del espacio por compañías privadas. Particularmente, en lo que se refiere a la minería de asteroides.
Como sabemos, los asteroides son cuerpos espaciales de diversos tamaños que constituyen restos de la formación del Sistema Solar. La mayor parte se localiza en el cinturón de asteroides, localizado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Pero también, si bien en menores cantidades, los hay con órbitas que cruzan la órbita de nuestro planeta, y son por tanto más accesibles para una posible explotación minera. De hecho, en las últimas dos décadas se han llevado a cabo tres misiones de aterrizaje en un asteroide cercano a la Tierra, que han logrado recoger muestras del material de los asteroides y las han traído de regreso a la Tierra. La primera misión de este tipo la llevó a cabo la sonda japonesa Hayabusa, que logró aterrizar en el asteroide Itokawa en 2005, regresado a nuestro planeta en 2010 con muestras del asteroide. Posteriormente, otra sonda japonesa y una norteamericana lograron hacer lo propio en los asteroides Ryugu y Bennu, en forma respectiva
Por supuesto, una cosa es lograr llegar a un asteroide, recoger una pequeña muestra de su superficie y regresar a la Tierra, y otra explotar sus minerales de manera económicamente sostenible. En este sentido, en el artículo "La economía de las estrellas: El futuro de la minería de asteroides y la economía global", aparecido en el sitio "Harvard International Review" en 2022, podemos leer en referencia a la misión de la NASA al asteroide Bennu: "A pesar de que se proyectó traer a la Tierra entre 400 gramos y un kilogramo de material, se estima que la misión durará 7 años y costará 1000 millones de dólares". La misión a Bennu regresó exitosamente a la Tierra en septiembre de 2023, pero claramente su costo indica que la minería del espacio está todavía en una fase conceptual y que queda mucho camino por recorrer para hacerla realidad.
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Por otro lado, estamos consumiendo rápidamente los recursos minerales del planeta y de seguir con el mismo ritmo terminarán por agotase. En este sentido, en un artículo aparecido en 2018 en la revista "Acta Astronautica", Deganit Paikowsky y Roey Tzezana de Tel Aviv University comentan: "...la humanidad está consumiendo rápidamente sus recursos naturales, lo que lleva a la evaluación de que entre 1980 y 2008, los recursos naturales disponibles per cápita disminuyeron en un 20 % en Estados Unidos y en un 17 % en China". Así, tal pareciera que más tarde o más temprano habremos de traer materias primas del espacio.
El flujo de materiales desde el espacio acabaría con la escasez de materias primas y con esto su precio se desplomaría. La minería de asteroides sería así una "tecnología disruptiva que tendría un impacto profundo en la economía y destruiría la actual industria de materias primas". Al respecto, comentan Paikowsky y Tzezana: "Cambios similares han ocurrido en el pasado, siempre impulsados por los desarrollos tecnológicos. El aluminio, por ejemplo, era un metal muy apreciado en el siglo XIX, tanto que Napoleón III servía comida a sus invitados destacados en platos de aluminio. Sin embargo, en 1896, se desarrolló un nuevo método para extraer aluminio de la bauxita de manera económica, y en pocas décadas el metal se volvió común y ahora se utiliza en innumerables electrodomésticos. Este ejemplo del pasado podría repetirse en el futuro con muchos otros metales, gracias a la minería de asteroides. El potencial económico conlleva importantes consecuencias estratégicas y políticas".
En contraste con los primeros años de la era espacial en la segunda mitad del siglo pasado, cuando las actividades espaciales fueron realizadas por agencias espaciales gubernamentales, en el siglo XXI la empresa privada está tomando un rol cada vez más protagónico, y bien podrían las compañías mineras espaciales del futuro convertirse en las compañías de indias orientales del siglo XXI. Y, en la medida en que perforen los asteroides ricos en platino u oro ¿comeremos en platos de estos metales?



