Mirador

Cuando la noche llega mi jardín tiene aromas de mujer.

En el tapial del fondo crece esta enredadera con nombre de Las Mil y Una Noches: jazmín de Arabia.

Junto a la fuente está el huele de noche. Diría yo que su perfume es embriagador, pero estoy seguro de que a la planta no le gustará ese lugar común.

Y luego viene la madreselva, que entre sus hojas guarda música de tango. 

Salgo al jardín para entrar en mí mismo. Silenciosamente brotan las primeras frondas del nogal, que ya era en el tiempo en que nosotros no éramos aún. Nos saludamos con afecto, pues los dos somos abuelos. Él sabe que seguirá estando cuando yo ya no esté, pero no me lo dice por educación. Se lo agradezco.

Mi jardín está lleno de vida.

En estos momentos mi jardín me llena.

¿Mañana?

Mañana será otro día.

Mañana será otro jardín.

¡Hasta mañana!...