Modelos minimalistas carcelarios

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“La vivienda no es sólo un bien inmobiliario, es también una forma de consolidación espiritual”. 

Mario Benedetti. 

Hace algunos años me invito un amigo para que asistiera a una junta de los habitantes de uno de los fraccionamientos más exclusivos, con la idea de escuchar los planes que les hacia una empresa de seguridad privada para mejorar su seguridad.

Al terminar me preguntó qué opinaba, le dije, que me parecían muy bien las propuestas, que entre ellas y las medidas de seguridad en una cárcel de mediana seguridad no había mucha diferencia. Y que yo agregaría, por qué no de una vez, no les pasan lista a todos los colonos dos veces al día para ver si alguno falta.

Mire Usted, mientras en otras ciudades del mundo los métodos de urbanización de fraccionamientos modelo “closed”, tienen como prioridad la seguridad interna de sus habitantes en un ambiente amigable de participación de sus habitantes en una integración social comunitaria, acá, son símbolos de segregación interna encapsulados en una falsa seguridad perimetral.  

Se irritan por el Muro en la frontera y se amurallan internamente con bardas-púas cada vez más altas. En un México, que cada vez más sé invisibiliza internamente, inutilizando la visibilidad y contacto con la realidad de la inseguridad que los rodea.

Entre una Favela y un Fraccionamiento, casi no hay diferencia, solo el costo del inmueble, por otro lado, tienen la misma génesis en sus componentes y en sus habitantes, están encerrados, con una diferencia muy peculiar, que en la favelas se cuidan entre ellos y en los fraccionamientos pagan cantidades exorbitantes para que los cuiden. ¿Quién? ni siquiera saben en manos de quien está su “seguridad” y la de los suyos, ni quien tiene la información de sus cámaras de CCTV, sus plumas de acceso, etc.

La inseguridad de los Fraccionamientos es su solución aparente, “seguridad privada”. Pagan para que los cuiden, pero existe un pequeño problema, pagan muy mal por sus cuidados. La seguridad no es únicamente una visión de un valor jurídico, normativo o político, sino que debe ser, un valor social básico de una sociedad, esté ésta, o no, amurallada.

Atreverse a vivir en un Fraccionamiento es deducir que la seguridad pública no los “cubrirá”, la cobija no alcanza. Su opción será la seguridad privada, misma que no está regulada por nadie, aunque así parezca, es un “bote pateado” desde hace muchos años, porque es un negocio redondo de políticos, exmilitares, expolicías y de la maña (dícese mafia, crimen organizado, asociaciones delictuosas, pandillas, lavado de dinero, etc.), con un valor en el mercado de alrededor de 400 mil millones de pesos.

TAPANCO: Es muy fácil crear una “empresa” de seguridad privada. Sin responsabilidad civil clara y ejecutable, empleados y dependientes, así como directores y jefes de seguridad de dudosa procedencia, contratos celebrados leoninos, actas constitutivas de la empresa y socios que no son, etc.; aparte manipulando tecnología sin marco jurídico, saben quiénes son, que tienen, que les duele, a qué hora salen y entran, todo lo operan ellos. 

¿Y los colonos? Como el resto de los ciudadanos, desorganizados.  

Francisco.soni@uaslp.mx twitter: @franciscosoni