Obscuro personaje
Hace no más de 15 días el doctor Alejandro Zermeño, rector de la UASLP, sugería no ser tan exigentes con el gobernador. Evidentemente esto no aplica cuando se trata de solicitar para la institución que dirige, y no porque lo exija, sino porque se requiere lo que por derecho le corresponde. Nadie duda, porque además se percibe, que hasta el momento el rector se ha conducido como un caballero frente al gobernador y en todo momento ha evitado la confrontación con éste o algún miembro de su gabinete.
Nada de esto, a corto o largo plazo le será tomado en cuenta, educación y buenas formas nada abonan frente a la patanería que impera en palacio y sus sucursales, porque aunque en el pedir está el dar, aquí lo mejor es no pedir porque de cualquier forma nada se dará si no se está en la gracia del gobernador. Pida bajo su riesgo porque voluntad para darle no tenemos, debería de rotularse en las dependencias públicas.
Según se entiende a partir de lo dicho por el subsecretario de Educación Superior, Francisco Concheiro, la Federación entregó a gobierno del estado 134 millones destinados a la UASLP, mismos que al día de hoy no han sido entregados. Es fácil suponer que la declaración deriva de alguna solicitud o matizada queja planteada por la propia Universidad, ante la descarada retención orquestada en palacio; es fácil suponer que el dinero ya habían decidido destinarlo a otras cositas, que lo mismo pueden ser baleros para la enorme rueda de la fortuna, aspersores para el campo de golf, que para alfombrar las calles peatonales que circundan a la plaza de armas.
Al dicho del subsecretario se sumó el del titular de la Unidad de Administración y ya le leyeron la cartilla diciéndole que entrega o devuelve. Claro que esto no le gustó al gobernador y respondió con una de sus típicas tarabillas pidiendo a la Universidad que no despilfarraran el dinero y no reciclaran “personajes oscuros” y hasta echó en cara el dinero que según él le ha prestado a la institución. Posiblemente sea cierto y seguro reditúa más pregonarlo que callarlo, pero para qué pasársela, como dijera mi abuela, cantando los favores.
Por otro lado, creo que no se ha dado cuenta el gobernador que carece de toda estatura moral (pensando que sepa qué es) para recomendar ahorrar los recursos y ser cuidadosos a la hora de contratar personal, porque es del dominio público el actual despilfarro al que se encuentran sometidas las arcas públicas y la colocación de todo tipo de delincuentes en cualquier dependencia de gobierno.
Sale a relucir el asunto de los centavitos y al día siguiente una manifestación, generada por la aparente desaparición de una estudiante, paraliza la facultad de Derecho. No estoy diciendo que algunos alumnos hubieran sido mangoneados por gente de palacio, pero sí da mucho qué pensar el caso. Inoculada o no, la protesta se convirtió en una legítima exposición de reclamos estudiantiles a las autoridades universitarias, municipales y estatales; mientras, por sí o por no, el gobernador se cura en salud, e invita a no politizar la protesta estudiantil.
La cosa va más allá de los recursos públicos asignados a una institución o el torpe actuar de las autoridades estatales y universitarias en torno a la no localización de una estudiante de esta institución. El asunto de fondo es la manera en la que el gobernador de San Luis Potosí decide no sólo cuándo entregar o qué hacer con recursos que no le pertenecen por estar destinados a una institución de educación superior, sino también pretende intervenir en la administración de los recursos y selección del personal que allí labora.
Mientras no se entere que hubo un gobernador de apellido Manrique que suprimió la autonomía universitaria.
Dados los impulsos caciquiles del gobernador, y los ataques de pasividad de rector, no sorprendería que en poco tiempo se sienta con derecho a imponerle sucesor, considerando que hace no mucho pretendió imponer secretario general. No se trata de una confrontación con el poder del estado, antes bien, con cautela y diplomacia se puede hacer algún comentario que permita fijar posturas y recuerde que la Universidad ha sabido enfrentarse a los caciques.
Gracias por la lectura.



