Política a la Potosina
Cuántas veces no hemos escuchado el comentario de algún connotado político decir: San Luis es un laboratorio, refiriéndose a que, en materia electoral, nuestro Estado tiene particularidades que le distinguen de otras entidades, quizá por su posición geográfica privilegiada, pues como dice la canción “…del centro de México soy…”, o tal vez por las múltiples luchas sociales en defensa del sufragio, que tuvo como consecuencia la conformación de Organismos Electorales Autónomos que a la fecha son el germen de la ciudadanización de las elecciones en todo el país.
Ahora bien, suponiendo que, en efecto aceptemos sin chistar la afirmación de que San Luis es un laboratorio, es decir que aquí en esta tierra se aplica el método científico en la política, surge de inmediato la necesidad de preguntarnos, ¿qué papel queremos tener las y los ciudadanos en ese laboratorio? La respuesta es simple, ya no queremos sólo observar a los “científicos” como experimentan, pues los resultados que han obtenido no han sido nada alentadores, por el contrario han sido en muchos casos desastrosos. De modo que, si San Luis es un laboratorio, las y los ciudadanos tenemos la oportunidad de probar nuevas fórmulas, algo distinto que nos evite la pena de intentar una y otra vez lo que ya sabemos no resulta.
En ese sentido la política potosina tiene una gran oportunidad en este proceso electoral, --que por cierto será el más grande de la historia-, San Luis puede ser ese buen laboratorio para experimentar por primera vez una contienda política de altura, campañas donde se respete a cada contendiente quien antes de ser político es un ser humano con derechos, que se ha atrevido a participar en uno de los ambientes más denostados por la sociedad como es la vida política, actividad que está tan mal calificada por la sociedad precisamente porque más que lluvia de ideas innovadoras, las campañas resultan ser guerras de lodo, de injuria e infamia que lastiman no sólo a las y los contendientes sino a sus familias.
Por eso desde esta palestra de tinta y papel, hago un llamado a que San Luis Potosí se convierta en ese buen laboratorio que dé ejemplo y testimonio a todo México de campañas propositivas y no denostativas, de que las “estrategias” para vencer al rival no sean las descalificaciones personales que no en pocas ocasiones pasan al insulto o a la calumnia y se traducen en violencia política, -que valga el simil- al igual que en los estadios de futbol, animan al respetable a replicar la violencia en las tribunas.
Así, este que escribe ahora inmerso en el ámbito político electoral, se compromete a buscar el voto en buena lid, y quiero pensar –sin pretender parecer ingenuo- que todos los contendientes a todos los cargos de elección popular así lo harán. Pues el mayor tesoro de un político, no es de ninguna manera obtener un cargo que afortunadamente es temporal, sino el seguir siendo un ciudadano que camina al lado de sus hijos con tranquilidad por sus calles luego de concluida la contienda o el encargo.
Ergo, que la política potosina en este 2021 dé (demos) un ejemplo de civilidad verdadera, de hombres y mujeres honorables, que ejerzamos los derechos más sagrados que tiene el ser humano como son los derechos políticos, al final quienes aparezcamos en una boleta dejaremos aquí parte de nuestra vida y que sean nuestras ideas y proyectos por los que se nos recuerde.
Sin más, extiendo la invitación a mis ahora colegas candidat@s a todos los cargos de elección popular, de quienes a varios me precio de su amistad por encima de los partidos e ideologías, porque esa tendría que ser la política en el presente y en el futuro, una contienda de altura donde competir es per se ya un privilegio.
Hasta la próxima.



